Etiqueta: ciencia

12 octubre, 2023 0

¿Qué es la ciencia?

Lucia Chan Pech* *Egresada de la licenciatura en Desarollo y Gestión Interculturales

7 septiembre, 2023 0

¿Ciencia para quién?: Reflexiones encaminadas a democratizar la ciencia

Michel Aidet Cortés Angulo* En el presente ensayo se planea abordar la necesidad de democratizar la ciencia a través de la apertura de espacios para el diálogo en materia CTS. Dentro del contexto latinoamericano, existen muchos sesgos a la hora de presentar políticas públicas en ciencia y tecnología ante la falta de dos factores importantes: la inclusión de diversos actores que se encuentran involucrados y la implementación de mecanismos efectivos para asegurar esos diálogos. En ese sentido, tomaré como ejemplo el reciente y polémico caso con la nueva ley del CONAHCYT que no sólo generó grandes críticas desde el punto de vista académico, sino también, desde la misma sociedad civil.  l. Las decisiones de “ahí afuera”  Históricamente, América Latina ha sido un territorio de muchas desigualdades sociales, económicas y políticas (Invernizzi, 2004). Esto viene, desde la época colonial pues en ese momento se establecieron estructuras de poder y dominación que han perpetuado la exclusión y marginalización de ciertos grupos como los pueblos indígenas y las comunidades afrodescendientes. Igualmente, esta misma exclusión ha venido cargada de estereotipos de género pues también ha apartado la participación de mujeres y minorías étnicas en el ámbito público. En ese sentido, cuando hablamos de una necesidad ante la democratización de la ciencia, hablamos de una falta de representación diversa y óptima para la toma de decisiones.  En América Latina y más específicamente para motivos de este ensayo, en México, la toma de decisiones se ha centralizado a instancias gubernamentales o grupos reducidos de élites científicas y tecnológicas: “élites poseedoras de conocimiento” (Arancibia,2023). Esta concentración de las decisiones a un grupo minoritario de decisiones provoca que las políticas públicas que se generan “ahí afuera” no correspondan a las perspectivas y necesidades específicas de los diferentes grupos sociales. Nuevamente, no sólo limita la representatividad y participación, sino también, reflejan la distribución desigual del acceso a la educación, los recursos y las oportunidades en la región, incluida la participación en el ámbito científico y tecnológico. Es por esto, que es necesario no sólo hablar de las políticas públicas en ciencia y tecnología sino también, empezarla a practicar.  ll. Cambiar el juego, las decisiones “aquí dentro” Noela Invernizzi, en su texto: “Participación ciudadana en ciencia y tecnología en América Latina: una oportunidad para refundar el compromiso social de la universidad pública”(2004), menciona que la Universidad también puede ser un espacio en el que con éxito, se puedan infundir estos nuevos mecanismos de participación, ya que “si se destaca la importancia de la universidad para dar el puntapié inicial es porque ella ya posee una tradición de vinculación con la sociedad que puede desarrollarse hacia formas de participación pública como la extensión universitaria” (p.76). Pero, ¿cómo promover dentro de esta institución el que más personas puedan incluirse en un proceso participativo? Pienso, a través del diálogo de saberes. En el diálogo de saberes, se reconoce que el conocimiento no solo proviene de expertos y profesionales, sino también de las comunidades locales, líderes tradicionales y personas con conocimientos ancestrales, en general de la sociedad civil. Se valora la diversidad de perspectivas y se busca integrar diferentes formas de conocimiento para beneficiar a toda la sociedad (Castillo, et al; 2011).  En ese sentido, rescatando la idea de los autores, considero que la universidad puede desempeñar un papel fundamental como espacio donde se promueva la integración de diversos conocimientos y formas de interpretar la ciencia. Esto puede contribuir a la creación de una inteligencia colectiva situada, fomentando el diálogo entre diferentes actores. Garantizar la consideración de una diversidad de perspectivas y necesidades en la toma de decisiones y la búsqueda de soluciones, enriquece el proceso y aumenta las probabilidades de encontrar respuestas más completas y adecuadas.  lll. El caso del CONAHCYT  Con lo mencionado anteriormente, haré una breve reflexión sobre lo sucedido con la reciente aprobación de la Ley General en Materia de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación tomando como referencia las discusiones que se generaron en la mesa de diálogo “la nueva ley de ciencia y tecnología del CONAHCYT” impulsada por la ENES Mérida UNAM.  En principio, la aprobación de la nueva ley busca asegurar que todos los ciudadanos mexicanos tengan el derecho de beneficiarse del desarrollo científico. Se espera que el Estado juegue un papel importante en la promoción de la divulgación e investigación científica, con el objetivo de beneficiar a la sociedad en general. Esta premisa, sí forma parte de una iniciativa hacia la democratización de la ciencia, pues busca un mayor involucramiento e interés de la sociedad por la ciencia. Sin embargo, esta ley establece la formación de un consejo compuesto por diversas Secretarías de Estado, incluyendo la SEDENA (Secretaría de la Defensa Nacional) y los gobiernos estatales, quienes tomarán decisiones sobre el tipo de investigación que se llevará a cabo en el país, basándose en los intereses de la agenda nacional. De esta manera, la inclusión de las fuerzas armadas en el ámbito científico ha generado preocupación y se ha planteado la posibilidad de una militarización de la ciencia. Aunado a esto, la Dra. Brenda Valderrama menciona que si bien se votó por unanimidad que se llevaran a cabo parlamentos abiertos para la discusión de la ley, esto no fue posible por la pronta decisión y ejecución que exigía el partido político en turno, MORENA: “una vez que se aprueba eso (los siete parlamentos) entre el 4 o 5 de Abril, se levanta una moción por parte de un diputado de Morena pidiendo que acabe el 12 de Abril (…) No hay manera que terminemos para el 12 de Abril (…) Para el cierre de fecha del 12 de Abril pues había mayoría de MORENA y sus aliados”. ¿Qué vemos aquí? Para empezar, una nula participación ciudadana. Aunque la iniciativa inicial había sido la de parlamentos abiertos, ¿en qué medida resultó efectiva? Si al final, como comentaba la Dra. Arancibia: “La ciencia como política es de las menos permeables a la discusión y participación pública”. ¿No sería acaso, volver en caer en la crítica inicial de una…

21 agosto, 2023 0

¿Por qué hablar de participación ciudadana en la ciencia y la tecnología en Yucatán, México?

Jaydy Aylin Chan Couoh* En este breve ensayo abordo la importancia de la participación ciudadana en los avances de la ciencia y la tecnología en México, la cual atraviesa cada esfera de nuestra vida social y tiene impactos ambientales y riesgos que han generado controversias y una necesidad por democratizar las decisiones sobre los avances tecnocientíficos que afectan directamente a la ciudadanía. La modernidad trajo consigo el discurso del desarrollo, el cual nos dice que el avance y progreso de un país (y humanidad) van de la mano del avance de la ciencia y la tecnología, haciéndonos ver a la ciencia como el vehículo por excelencia para que la humanidad sea dueña de su destino y transforme el mundo. En la actualidad los avances tecnocientíficos permean cada esfera de la vida social, por lo que hoy no podemos imaginarnos otra manera de comunicarnos, leer, cocinar, trabajar o transportarnos sin el uso de la tecnología. Sin embargo, esta dependencia hacia la ciencia y la tecnología trae consigo consecuencias negativas, como afectaciones ambientales y marginación social que nos llevan a repensar el papel de la tecnociencia en el mundo. Antes de continuar, abriré un pequeño paréntesis sobre porqué he decidido manejar el concepto de “tenociencia” en este ensayo. Desde la segunda mitad del siglo XX la concepción de la ciencia y la tecnología han sufrido cambios en sus conceptos, pasando a llamarse “tecnociencia”, una hibridación entre ambas ramas que significan el trabajo en conjunto de científicos, ingenieros y tecnólogos en pro de desarrollos científicos patentables para incrementar el I+D de los planes nacionales de desarrollo, lo que ha reconfigurado el rumbo de la tecnociencia hacia el mercado y transformar el mundo, en alianzas entre empresas y universidades, etc. Esto a su vez lleva hace a la tecnociencia tener mayores intereses políticos, económicos, militares y “una serie de cuestiones axiológicas mucho más amplias”, sobre la hibridación entre diversos sistemas de valores, (Echeverría, 2010). Es entonces que podemos hablar sobre los avances científicos y tecnológicos, o sea la tecnociencia, que han traído un nuevo ámbito de reflexión moral, por lo cual es necesario voltear a ver a nuestro alrededor, cuestionar y señalar los aspectos éticos, políticos, económicos, ambientales y demás valores que atraviesan y condicionan el rumbo de la tecnociencia. Continuando con mi punto, son innegables las controversias que el avance tecnocientífico ha traído consigo mismo, no podemos limitarnos (aunque sí que es un gran referente) hablar del proyecto Manhattan y el incidente en Chernobyl; pues estas decisiones respecto al rumbo que toma la ciencia y la tecnología han desencadenado múltiples áreas de controversia, como lo son los organismos genéticamente modificados, el uso de células madre de embriones en la medicina, manipulación genética, la energía nuclear, la inteligencia artificial, la nanotecnología, el cambio climático y la contaminación del aire y del agua, las represiones sociales por los territorios, la orientación militar de la ciencia y un sinfín de consecuencias tecnocientíficas que están presentes en nuestros días y nos han llevado a cuestionar el papel de la ciencia y los científicos en la sociedad y sobre desde dónde se toman las decisiones, ya que “la idea de que el progreso tecnológico sólo puede ser guiado por una élite tecnocrática ha mostrado ya sus consecuencias más funestas” (Linares, 2012). Los cada vez más visibles riesgos de los avances tecnocientíficos han llevado a la sociedad a transitar entre “periodos de gran optimismo y confianza como de temores y desconfianza” (Ivernizzi, 2005), provocando la movilización de esta a través de movimientos sociales para exigir tener mayor voz y voto respecto a las decisiones que se están tomando en su territorio debido a los proyectos de desarrollo que se instalan en el país sin realmente consultar las necesidades y opiniones de la comunidad. En Latinoamérica, los avances tecnocientíficos están marcados por “[la] exclusión social y por un debilitamiento del compromiso social de las universidades públicas” (Ivernizzi, 2004, p. 68), limitando los intereses de estos a los de una minoría en el poder, lo que requiere abrir nuevos espacios de participación ciudadana e involucramiento social para construir una ciencia más democrática, o sea “un nuevo contrato entre la sociedad y la tecnociencia que busca reducir los riesgos mediante la deliberación y el control público, así como distribuir de un modo más justo los beneficios de las interacciones entre la tecnociencia y la naturaleza [y la sociedad]” (Linares, 2012). Como hemos visto, este avance de la tecnociencia está mermado por intereses políticos y económicos del sistema capitalista que explotan y cosifican los recursos naturales llevándonos a consecuencias ambientales muchas veces inciertas que producen aún más desconfianza y miedo por los riesgos que pueden traer, como es el caso de la contaminación del agua de los cenotes de Homún y Sitilpech en Yucatán, donde se han instalado megagranjas porcícolas de la empresa Kekén, que contaminan el agua debido a las filtraciones de eses de los cerdos a través del suelo, lo cual afecta la salud y las actividades económicas de las regiones, en donde Homún es un lugar turístico justamente por estar localizado en el anillo de cenotes de la península de Yucatán.  Además, En Yucatán “el subsuelo es la fuente fundamental de abastecimiento disponible de agua”, Rendón, J. (2016), por lo que los cenotes y aguadas son primordiales para la vida social, económica y cultural de los pobladores, ya que esta agua está destinada al área agrícola y ganadera de los municipios, así como al uso doméstico y ritual. Esta contaminación del agua ha llevado a la movilización de las comunidades desde 2016 cuando se le otorgó autorización a la empresa Producción Alimentaria Porcícola por parte del Gobierno de Yucatán para instalar una mega granja de 49,000 cerdos en el municipio de Homún, (Llanes y Rejón, 2022) lo que generó descontento en la población y exigencia para que se dejara de contaminar su territorio y cerrara la megagranja.  Además, en Sitilpech, desde 2021, la comunidad se ha movilizado para cerrar las megragranjas de Kekén que afectan su calidad de vida,…

14 agosto, 2023 0

Las brujas en la ciencia

Patricia Sarai Dzul Canul* Introducción Culturalmente a través del tiempo se ha asociado y vinculado a las mujeres con posiciones subordinadas a los hombres en todos los ámbitos de la vida, se les ha excluido de la toma de decisiones, de los espacios públicos, de las posiciones de poder y de la producción de conocimiento. Este último será el tema de análisis del presente ensayo, en el cual se discutirá la brecha que existe entre hombres y mujeres, específicamente en el campo CTS.  Para poder llegar a dicho análisis, se realizará una revisión histórica sobre un hecho en específico, la caza de brujas, el cual desde mi perspectiva representa uno de los primeros (y principales) momentos en los que la producción de conocimientos femeninos fue violentado y eliminado. Es importante conocer cuál ha sido el papel de las mujeres en los procesos de producción de conocimiento a través del paso del tiempo para entender mejor la realidad y los retos de la actualidad.  Este escrito busca ser propositivo, por lo tanto, también se ofrecen algunas propuestas para reducir, y desaparecer la brecha de género que existe entre hombre y mujeres en el campo CTS. En la conclusión se espera proporcionar al lector un panorama de cierre y de un futuro esperanzador para atender la problemática. ¿Científica = Bruja? Sobre la caza de brujas Ehrenreich y English nos dicen: El periodo de la caza de brujas abarcó más de cuatro siglos (desde el siglo XIV al XVII), desde sus inicios en Alemania hasta su introducción en Inglaterra. La persecución de las brujas empezó en tiempos del feudalismo y prosiguió, con creciente virulencia, hasta bien entrada la ‘edad de la razón’ (Ehrenreich y English, 1973, p.8). La casa de brujas en Europa fue un proceso de sometimiento de las mujeres en la cual no solo se sembró el miedo entre las diferentes clases sociales, sino que también resultó un ejercicio de pérdida de la memoria y el conocimiento que existía desde lo femenino.  Federici señala: La caza de brujas ahondó las divisiones entre mujeres y hombres, inculcó a los hombres el miedo al poder de las mujeres y destruyó un universo de prácticas, creencias y sujetos sociales cuya existencia era incompatible con la disciplina del trabajo capitalista, redefiniendo así los principales elementos de la reproducción social (Federici, 2004, p.  223). Las mujeres desde el inicio de los tiempos fueron remitidas al ámbito privado, al cuidado y de la procreación, si bien esto creó varios imaginarios colectivos que han resultado negativo en la concepción de lo femenino; también resultó un espacio donde las mujeres pudieron aprender y generar conocimiento con respecto a remedios curativos.  El patriarcado siempre le ha tenido miedo a todo aquello que pudiera quitarle su poder, cualquier cosa que pudiera ser una amenaza para las dinámicas donde se posicionara a los hombres por encima de todo, necesitaba ser eliminada. Es por ello que la caza de brujas representa uno de los momentos más críticos en la historia de las mujeres en la ciencia. Representa un primer gran ataque a un intento por generar conocimiento desde lo femenino. Ehrenreich y English y Starhawk (1973) en Federici (2004) señalan: Se expropió a las mujeres de un patrimonio de saber empírico, en relación con las hierbas y los remedios curativos, que habían acumulado y transmitido de generación en generación, una pérdida que allanó el camino para una nueva forma de cercamiento: el ascenso de la medicina profesional que, a pesar de sus pretensiones curativas, erigió una muralla de conocimiento científico indisputable, inasequible y extraño para las «clases bajas» (Federici, 2004, p. 278). No se sabe con exactitud qué tanto impacto tuvo esta eliminación de conocimientos en el avance científico y tecnológico de los años posteriores (o incluso en la actualidad), lo que sí se sabe es que esta práctica no terminó hasta que se  perpetuaron las relaciones de poder y los imaginarios sobre a dónde pertenecían las mujeres y qué les pasaría si se atrevieran a tan siquiera pensar en participar en la producción de conocimiento. Federici para esto nos menciona: La caza de brujas llegó a su consumación, a finales del siglo XVII, porque para esa época la clase dominante gozaba de una creciente sensación de seguridad en relación con su poder y no porque hubiese surgido una visión del mundo más ilustrada. (Federici, 2004, p. 279) Las brujas del presente En la actualidad las mujeres se encuentran en una posición diferente de la que encontraban hace varios siglos, sin embargo, aún se encuentran en una posición de evidente desventaja con respecto a los hombres en su participación en la Ciencia. Un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura nos dice que: Las mujeres representan un 33,3% de las plantillas de investigadores existentes en el mundo, según datos proporcionados por el Instituto de Estadística de la UNESCO que corresponden a 107 países y abarcan el periodo 2015–2018 (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, 2021). Las mujeres a través del tiempo han realizado una interminable lucha y trabajo por generar sus propios espacios desde los cuales hacer ciencia, sin embargo, también por traspasar aquellos que les han sido históricamente negados.  Y es que no debemos concebir a las mujeres (ni a las personas que hacen ciencia y tecnología en general) como un grupo homogéneo el cual lucha por las mismas cosas en un bloque unificado; sino reconocer que toda producción de conocimiento ha sido desde diferentes realidades, “hombres y mujeres crean la ciencia y la tecnología en virtud de sus contextos sociales, políticos, históricos, intereses de género y de poder determinados.” (Fernández, 2012 , p. 87) Estas diferentes realidades desde las cuales las personas crean ciencia y tecnología poseen características específicas, complejizando aún más el proceso de involucramiento de las mujeres en el campo tecnocientífico. Las mujeres que eligen hacer ciencia de por sí tiene que afrontar una realidad donde su conocimiento y capacidades son continuamente cuestionados,…

6 abril, 2023 0

Un giro a la energía: las vibraciones inducidas por vórtices

Por: Juan Carlos Cajas y Xiomara Ancona Diaz* Este texto y obras de arte fueron preparados como parte de la Revista Pingüica en su número 6, especial ENES-Mérida. Pingüica es un proyecto para la interpretación artística de temas científicos. El agua y el aire son dos fluidos fundamentales de la naturaleza de los que depende la vida en la Tierra. Sus corrientes generan una gran cantidad de energía renovable, y para aprovecharla, es necesaria la investigación y la comprensión del comportamiento de estos fluidos al moverse. Las vibraciones inducidas por vórtices (VIV) constituyen un fenómeno físico que se estudia en el campo de la mecánica de fluidos -líquidos o gases-, y que se centra en el estudio de las leyes del movimiento y sus procesos de interacción con los cuerpos sólidos. En pocas palabras, la mecánica de Newton, que describe el movimiento de los cuerpos en el espacio, se traslada al estudio de medios que se deforman y permite comprender y predecir cómo éstos se comportan. Las VIV se generan cuando una corriente de aire o agua se encuentra con una estructura; al producirse el encuentro, la corriente tiene que rodear la estructura por ambos lados, sin embargo, este fenómeno no siempre ocurre simultáneamente: es muy frecuente que uno de los lados se retrase respecto al otro. El resultado es un patrón alternado de vórtices que al desprenderse de la estructura ejercen fuerzas a diferentes frecuencias que puede producir vibraciones sobre la estructura. Si bien este es un fenómeno natural común (los tallos y ramas de árboles oscilan ante corrientes persistentes de aire), su fuerza en un entorno oceánico puede desgastar soportes cilíndricos de acero o las cuerdas de amarre que sujetan las plataformas petrolíferas submarinas; o si se tiene una fuerte corriente de viento, se puede llegar a derribar estructuras: uno de los casos más representativos es el puente de Tacoma Narrows, construido en Washington, Estados Unidos, y que en 1940 se derrumbó a causa de la fatiga estructural que los vórtices generados por las grandes corrientes de viento produjeron en él. Sin embargo, desde hace décadas, este fenómeno se estudia para aprovechar esta energía y transformarla en una fuente que puede abrir paso al desarrollo de nuevos dispositivos para generar electricidad libre de emisiones, minimizando el impacto ambiental. De los molinos a los generadores sin aspas. La energía eólica se utiliza desde hace siglos y ha permitido el desarrollo de diferentes sociedades; en la actualidad, es crucial en la transición a las energías renovables. Pese a sus ventajas, la energía eólica enfrenta fuertes críticas que van desde el monopolio de las empresas que instalan los parques eólicos, hasta las alteraciones del paisaje y de la dinámica de las comunidades donde se asientan. Las turbinas cada vez son más altas y las aspas de estos generadores pueden alcanzar longitudes de hasta 250 metros. Cuando hay vientos fuertes, los niveles de ruido de los aerogeneradores pueden llegar a ser del doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (45 decibeles). Otra preocupación se centra en los impactos ambientales como las afectaciones al suelo por los cimientos de hormigón, hasta la pérdida de especies como aves y murciélagos que chocan contra las aspas. Es por ello que desde 2016, un equipo multidisciplinario comenzó a trabajar con la empresa española Vortex-Bladeless para desarrollar generadores de energía haciendo uso de las VIV. El objetivo es desarrollar aerogeneradores sin palas bajo el nombre de Vortex o aerogenerador de vorticidad, tratando de eliminar o reducir muchos de los problemas existentes en los generadores convencionales. Se busca que su diseño sea sencillo, con una sola estructura que facilite su fabricación, transporte, almacenamiento e instalación. Super computo y modelación: ¿Cómo se llevaron a cabo los experimentos para apoyar el desarrollo de VORTEX? Para comprender la dinámica del fenómeno VIV, se ha avanzado tanto experimental como numéricamente, y para ello se desarrollaron  modelos matemáticos que permiten predecir los  patrones del flujo de fluidos en diferentes situaciones.  Se buscaron alternativas como la simulación numérica en donde un programa ejecutado por una serie de computadoras interconectadas, se encargan de analizar los posibles resultados. Para el Vortex es necesario resolver la interacción fluido-estructura, y para ello se utilizó una aproximación multicódigo escalonada en la que un código se encarga de la simulación del flujo de fluidos y otro código se encarga de la simulación de la dinámica de los sólidos. En esta etapa el proyecto de Vortex utilizó el código Alya, desarrollado en el Centro de Supercómputo de Barcelona; la Asociación para la Computación Avanzada en Europa (PRACE) fue de gran ayuda para adaptar el código Alya que se utiliza para realizar simulaciones del problema de Interacción Fluido-Estructura para un dispositivo experimental a escala sin palas, y realizar una comparación entre los resultados numéricos y los experimentales. Al comparar los datos recabados por la simulación numérica y los datos experimentales los resultados fueron muy buenos, con errores relativos máximos inferiores al 10%, y aún se pueden realizar mejoras al código para aumentar la precisión. La empresa Vortex-Bladeless trabaja para llevar el generador de energía eólica sin palas a escala real y ofrecer una herramienta de producción de energía renovable alternativa.  Este tipo de colaboraciones para el desarrollo de nuevos dispositivos de generación de energía es fundamental y completamente pertinente en estos momentos donde la crisis medioambiental está alcanzando puntos irreversibles. En la investigación y la comprensión de la naturaleza hay un faro de esperanza. Bibliografía. Cajas, J. C., Houzeaux, G., Yáñez., D. J., & Mier-Torrecilla, M. (2016). SHAPE Project Vortex Bladeless: Parallel multi-codecoupling for Fluid-Structure Interaction in Wind Energy Generation. Cajas, J. C., Pastrana, D., Rodriguez, I., Lehmkuhl, O., Houzeaux, G., Vazquez, M., & Treviño, C. (2021). Vortex induced vibrations of a pivoted finite height cylinder at low Reynolds number. Physics of Fluids, (33). https://aip.scitation.org/doi/10.1063/5.0051689 Juan Carlos Cajas* es doctor en Ciencias Físicas por la UNAM y desarrolla herramientas numéricas para problemas multifísica acoplados en entornos de cómputo de alto rendimiento (HPC), especialmente enfocados a la interacción fluido-estructura en flujos turbulentos, aerodinámica y aplicaciones biomecánicas. carlos.cajas@enesmerida.unam.mx Xiomara Ancona Diaz* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Intercultural y prestadora de Servicio Social en el Departamento de Divulgación de la ENES Mérida en el proyecto Cultura…

30 marzo, 2023 1

¿Por qué se necesita una ética ambiental para la ciudad- y qué nos dirá sobre ella?

Por: Martin Fricke* Este texto y obras de arte fueron preparados como parte de la Revista Pingüica en su número 6, especial ENES-Mérida. Pingüica es un proyecto para la interpretación artística de temas científicos. Muchas personas cuando escuchan “ética ambiental” piensan que se trata de una ética que tiene dos principales objetivos: disminuir la contaminación del ambiente – por ejemplo, reduciendo el uso delautomóvil, incrementando las energías renovables, eliminando las bolsas de plástico o reciclandola basura – y conservar áreas, preferiblemente grandes, en un estado natural que es lo más cercano posible a un estado prístino, no perturbado por ninguna actividad humana. Por supuesto, los dos objetivos están relacionados; un ambiente no puede ser prístino si nuestras actividades lo contaminan. Así, tal vez el primer objetivo recibe su justificación por el segundo. Ahora bien, efectivamente, la ética ambiental desde sus orígenes en Norteamérica, Noruega y Australia se ha concentrado mucho en este segundo objetivo. Como disciplina filosófica ha buscado mostrar que la naturaleza prístina tiene un valor intrínseco que es independiente de su utilidad para el ser humano. Hay que valorar los arrecifes del Caribe, por ejemplo, no sólo porque protegen nuestras playas (una utilidad para nosotros), sino también por sí mismos, por el valor que tienen independientemente de los beneficios que recibimos de ellos. Tal vez la apreciación estética es una manera de darse cuenta de este valor intrínseco. ¿Qué se puede decir, desde esta perspectiva de la ética ambiental, sobre nuestras ciudades? A primera vista, se podría pensar que la ética ambiental debe condenar la existencia de las ciudades, ya que son lo opuesto a las áreas prístinas: son lugares donde casi todo el ambiente es construido, cubierto de concreto o asfalto y diseñado por nosotros. Las pocas plantas y animales que viven en las ciudades son las que nosotros toleramos o cultivamos específicamente para este propósito.Todo lo que era prístino ha sido alterado según nuestros diseños. Si el ambiente prístino es el que másvalor tiene, entonces las ciudades deben carecer de cualquier valor como ambientes. Parece que, para la ética ambiental, las ciudades no deberían existir, ya que únicamente tienen valor ambiental negativo. ¿Es esta conclusión correcta? Me parece que no. Yo diría, si una ética ambiental llega a tal conclusión, algo está mal con la teoría ética en la que se basa. Voy a dar tres razones: Primero, la conclusión no es plausible. Hoy en día la mayoría de los seres humanos vivimos en ciudades. En el pasado no fue así,pero las ciudades siempre han sido lugares de innovación donde la cultura florecía. Obviamente también hay muchas cosas feas que suceden en las ellas. Pero es difícil negar que son muy importantes para nosotros. Sería extraño si una ética recomendara que idealmente nuestras ciudades deberían desaparecer. (Concedo que la razón no es concluyente. Algo no está bien sólo porque la mayoría lo aprueba o porque ha existido mucho tiempo; además es posible que unos pocos beneficios buenos no puedan justificar todo lo malo que una cosa conlleva. Pero creo que mi razón, aunque no concluyente, sí debería tomarse en cuenta.) Segundo, la distinción entre ambientes prístinos y aquellos alterados por los humanos no es unabuena base para evaluaciones éticas. Para explicar esta idea, consideremos lo siguiente: en algún momento, hace decenas de milenios, la evolución produjo a nosotros como especie en un ambiente prístino. Es decir, nosotros éramos parte del ambiente prístino; éramos prístinos nosotros mismos. Ahora bien, todos los organismos, en menor o mayor medida, alteran su ambiente; los pájaros y las hormigas construyen nidos, los corrales forman arrecifes y en el pasado algunos microorganismos transformaron toda nuestra atmósfera hasta que contuviera más oxígeno que dióxido de carbono. En este esquema de las cosas, ¿cómo puede sostenerse que un ambiente es éticamente más valioso, simplemente porque no ha sido alterado por los seres humanos? La alteración es natural y ha sido parte de los ambientes prístinos desde siempre, de otra forma la evolución no hubiera sido posible. Tal vez la modificación de los ambientes que es resultado de las actividades humanas no es buena; pero la razón para decir esto no puede ser simplemente que un ambiente prístino fue alterado. Debe ser algo más específico que hace la alteración provocada por los humanos mala y que la distingue de aquellas que sedan naturalmente en los ambientes prístinos desde siempre. Tercero, las ciudades sólo ocupan una parte pequeña del ambiente. Si todo el planeta fuera prístino y sólo el terreno de las ciudades ambiente alterado, ningún ambientalista y ningún ético ambiental se quejarían: significaría que la mayor parte del planeta permanecería intocado por los humanos. ¿Por qué entonces una condenación ética de las ciudades? Parecería más adecuado condenar lo que pasa fuera de ellas y aceptar que dentro los humanos modifiquen el ambiente a su agosto. (Este último consejo es un poco ingenuo, porque es claro que el estilo de vida de los citadinos depende de la agricultura, la industria y la extracción de materias primas que se realizan fuera de las ciudades. Pero el punto general se mantiene: ¿por qué reprobar específicamente las ciudades, si el problema es más generalizado?) ¿Si no es cierto que la existencia de las ciudades es éticamente condenable, qué debería decir la ética ambiental sobre el contexto urbano? ¿Cómo hemos de evaluar las diferentes formas que puede tomar una ciudad? Quiero mencionar – y espero que se me perdone que, otra vez, empiece a contar – tres ideas que me parecen importantes: Primero, si la ética ambiental les concede a los humanos que puedan construir y diseñar el (limitado) ambiente urbano tal como quieran – y me apresuro a señalar que la tercera idea restringirá esta concesión –, entonces la pregunta principal, es: ¿qué es lo que queremos con respecto al ambiente en la ciudad? Podemos cubrir todo el terreno urbano de concreto o tener amplios parques al estilo inglés; podemos priorizar el transporte público o el uso del automóvil; podemos tener glorietas o semáforos. La elección es nuestra.…

23 marzo, 2023 0

La genética, clave ante el blanqueamiento de los corales

Por: Norberto Colín y Ángel David Chi Pisté* Este texto y obras de arte fueron preparados como parte de la Revista Pingüica en su número 6, especial ENES-Mérida. Pingüica es un proyecto para la interpretación artística de temas científicos. “Entre los arbolillos coralinos observé otros pólipos no menos curiosos, melitas,iris de ramificaciones articuladas, luego algunas matas de coralinas, las unasverdes, las otras rojas, verdaderas algas encostradas en sus sales calcáreas, quelos naturalistas, tras largas discusiones, clasificaron definitivamente en el reinovegetal. Mas, según lo dice un pensador, es este, quizás, el punto real en que lavida despierta oscuramente de su sueño de piedra, sin desprenderse aún de eserudo punto de partida” Julio Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino. Cubren menos del 1% del océano y aún así, son hogar de alrededor del 25% de todas las especiesmarinas conocidas hasta ahora. Los arrecifes de coral forman una comunidad donde habita una grandiversidad de animales marinos y proveen diversos servicios ambientales como espacios de reproducciónde especies o como barreras que cambian la dirección y velocidad de las corrientes marinas, o deprotección de las costas frente a huracanes.Pese a su importancia, se estima que alrededor de 60% de los arrecifes del mundo están amenazadospor diversas actividades como la sobrepesca, la pesca destructiva, los desarrollos costeros y lacontaminación, poniendo en riesgo estos importantes ecosistemas.Sumergirse en un arrecife coralino, representa adentrarse en un mundo conocido por su belleza, por suvariedad de formas y colores, y que atrae a miles de turistas en diversas partes del mundo. Sin embargo,el aumento en la temperatura del océano está provocando el blanqueamiento de corales formadores dearrecifes, que está convirtiendo a las colonias arrecifales en vastos cementerios marinos. Y es que todo depende de una delicada simbiosis entre las algas zooxantelas, que proporcionancarbohidratos al coral a través de la fotosíntesis y que permite que los corales crezcan y construyan sus exoesqueletos de carbonato de calcio, en tanto que los corales, a cambio, proporcionan a las zooxantelas nutrientes y un entorno protegido. Cuando este equilibrio se ve afectado por las altas temperaturas del gua, la simbiosis se rompe y se genera un proceso en el que el coral expulsa a las zooxantelas, y aunque los corales pueden sobrevivir durante algún tiempo sin ellas, este fenómeno provoca la degradación o incluso la muerte de sus colonias, ya que los corales brindan refugio y/o alimento a un gran número de peces e invertebrados.Se estima que, aproximadamente, el 80% de los arrecifes de coral lleguen a sufrir de blanqueamiento en este siglo, y esta afección puede llegar a convertirse en la más importante en el Caribe mexicano y afectar al Sistema Arrecifal Mesoamericano, que constituye la segunda barrera de coral más grande en el mundo, sólo por detrás de la Gran Barrera de Coral de Australia. Por lo tanto, es de suma importancia promover acciones que ayuden a combatir esta amenaza desde los distintos campos académicos y no académicos, para así elegir una unión adecuada entre herramientas para hacer frente a este daño que el cambio climático está provocando en los distintos ecosistemas marinos. Hallando respuestas a la genética. Los marcadores moleculares son una herramienta necesaria en muchos campos de la biología como evolución, ecología, bio-medicina y en estudios de diversidad, y se utilizan para localizar y aislar genes de interés. En la actualidad, existen varias técnicas moleculares que nos permiten conocer cómo se encuentran las proporciones de genes en diversos organismos, y para el caso de las poblaciones coralinas, esta herramienta es crucial para comprender los mecanismos de respuesta a las variaciones de las condiciones climáticas y elegir aquella variante genética que cuente con mayor resistencia ante los cambios del entorno dentro de las especies que conforman estas poblaciones, empleando la Selección Asistida por Marcadores Moleculares, a fin de desarrollar diversas técnicas de restauración in situ.  Es por ello que el equipo de investigación del Laboratorio de Biología Celular y Molecular de la ENES-Mérida, en colaboración con Wave of Change de Grupo Iberostar, en el que participan estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado de diversas instituciones académicas, se centran en la evaluación de la expresión de los genes de los corales y sus simbiontes que codifican las proteínas de choque térmico (HSP por sus siglas en inglés).  Las HSP son una familia de proteínas que se encuentran en todas las células en condiciones normales, pero su expresión aumenta cuando la célula es sometida a altas temperaturas, variación del pH, o falta de oxígeno, entre otras, por lo que son buenos indicadores de respuesta al estrés térmico. Cuando un organismo se encuentra bajo estas condiciones de estrés, se activa el gen factor de choque térmico (HSF), induciendo la transcripción de genes HSP, que tienen un importante rol en la regulación de la metamorfosis y el desarrollo de plasticidad de los corales.  Aunado a esto, en la investigación se evalúa la expresión de genes asociados a la presencia de contaminantes en el agua y su influencia en la capacidad de resiliencia de los corales a las perturbaciones ambientales.  La detección de organismos con los niveles de expresión de HSP más bajos, se usarán como organismos base para los programas de restauración en el Caribe Mexicano.  Para hacer este tipo de estudios se debe realizar un monitoreo de las condiciones de cada arrecife a estudiar, detectar colonias de corales que sobrevivan a eventos de estrés ambiental; ya sea una variación en la temperatura del agua o el impacto de un huracán. Posteriormente se toma una pequeña muestra de los organismos y se evalúa la expresión de los genes de interés en el Laboratorio de Biología Celular y Molecular de la ENES Mérida. Este proyecto se lleva a cabo en arrecifes del Caribe mexicano, actualmente se monitorean colonias de las especies de coral Montastraea cavernosa, Orbicella annularis, Porites astreoides, entre otras, provenientes del arrecife Manchonsitos en la Riviera Maya. El monitoreo y la colecta de organismos se realiza en colaboración con la organización Wave of Change de Grupo Iberostar. El blanqueamiento de corales todavía no ha…

16 marzo, 2023 0

Mareas rojas: florecimientos nocivos en los mares

Por: Ismael Mariño, Cecilia Enríquez y Melanie Valdez* Este texto y obras de arte fueron preparados como parte de la Revista Pingüica en su número 6, especial ENES-Mérida. Pingüica es un proyecto para la interpretación artística de temas científicos. El fitoplancton, representado principalmente por diatomeas y dinoflagelados, son navecillas unicelulares de cristal (sílice y carbonato de calcio respectivamente), que producen más del 50% del oxígeno que se respira en el planeta, y son el alimento primordial de los océanos (primer eslabón de las cadenas tróficas), lo que las convierte en elementos indispensables para que la vida en la Tierra sea posible. Esta noble función, la realizan en la parte iluminada (zona fótica) del océano de todo el planeta (0-200 m), transformando la luz solar en alimento, suspendidos en el agua, con muy limitada capacidad motriz, y a expensas de las incesantes corrientes marinas. Además de la luz solar, el fitoplancton requiere de nutrientes para alimentarse y reproducirse, los cuales los obtienen de múltiples fuentes tanto naturales como subproducto de desechos de actividades humanas. En circunstancias normales, las grandes masas de fitoplancton del mar (un millón de células por litro) pasan desapercibidas (no son visibles), pero bajo circunstancias que aún no son del todo claras, estas microalgas proliferan desproporcionadamente tiñendo el agua de rojo y transformándose, de dadoras de vida, en agentes nocivos que envenenan y atacan la vida marina y la humana: la marea roja. Hay registros de eventos de marea roja muy antiguos, por ejemplo, la biblia hace referencia a uno de ellos en el mar rojo, cuando las aguas se “tiñeron de sangre” en la época de los faraones [1]. En agosto de 2022, la prensa local anunciaba el retorno de la “marea roja” en las costas de Yucatán, un fenómeno que no se documentaba oficialmente en el estado desde hacía más de diez años. La marea roja regularmente coincide con la temporada de pesca de especies de alto valor comercial (langosta y pulpo) y con una abundante afluencia turística. El fenómeno ocasionó la pérdida de aproximadamente el 50% de la producción pesquera, y muerte de numerosos peces y otras especies marinas que acabaron varados en las playas, ahuyentando a los visitantes y ocasionando pérdidas económicas fuertes al sector restaurantero y turístico. Cabo Catoche: rastreando el punto de partida: El origen de la marea roja es Cabo Catoche. Es el punto más septentrional de la península de Yucatán, ubicado donde termina el Mar Caribe e inicia el Golfo de México. En esta zona existe, de forma natural, un surgimiento de agua profunda (200 m) rica en nutrientes que, al subir y llegar a la luz, alimenta al fitoplancton y con esto dispara la cadena trófica alimentando desde diminutos artrópodos hasta tiburones ballena. Aunque esta floración es altamente benéfica para el ambiente, bajo condiciones todavía misteriosas se transforma en una amenazante marea roja, que esporádicamente tiñe de muerte las costas de Yucatán. Una poderosa herramienta de la oceanografía para poder comprender y atender este tipo de fenómenos, es la implementación de modelos numéricos computacionales. En particular, gracias a los estudios de modelación numérica, se han podido estimar, bajo diferentes condiciones ambientales, la circulación y la dispersión de eventos de marea roja desde Cabo Catoche tomando en cuenta dos variables: la Corriente de Yucatán y la fuerza del viento.La Corriente de Yucatán es una corriente profunda muy intensa que fluye en el Caribe Mexicano adyacente a la plataforma continental de Yucatán desde el sur de Cozumel, atraviesa el Canal de Yucatán y entra al Golfo de México, donde posteriormente se convierte en la Corriente de Lazo. La plataforma continental que se encuentra al norte de la península, frente a las costas del estado de Yucatán, es muy plana, extensa y de poca profundidad. Pero el tamaño e intensidad de la Corriente de Yucatán que fluye al lado, propicia el levantamiento de agua profunda rica en nutrientes del Caribe, que genera los florecimientos de microalgas, y también introduce impulso en las aguas locales, especialmente cuando la Corriente de Yucatán fluye más pegada hacia el oeste en el canal de Yucatán bordeando el talud del Banco de Campeche. Por otra parte, el viento en el área costera de Yucatán, fluye persistentemente del noreste al suroeste. Este patrón de vientos se interrumpe en el invierno sólo durante el paso de los frentes fríos, coloquialmente llamados “Nortes” que ocasionan vientos fuertes y de corta duración (2 a 5 días) provenientes del norte. Una vez que el frente pasa, se reconstituyen los vientos del este, llamados Alisios, que perduran todo el año. Tomando lo anterior como base, se desarrolló un modelo numérico de la plataforma continental de Yucatán, que contempló una longitud radial similar a la longitud del canal de Yucatán, así como la morfología y rugosidad del lecho marino y la línea de costa. En la superficie, el modelo fue forzado con datos de viento tanto del Sistema Meteorológico Nacional, como del Centro Nacional de Predicción Ambiental. En el Canal de Yucatán, el modelo se forzó con las características de la Corriente de Yucatán (su rapidéz y dirección del flujo principal).Esta modelación introdujo una descarga de 100 kg/m3 de fitoplancton durante 30 minutos, aproximadamente 10 km de la costa de Cabo Catoche. A partir de estos parámetros, es que se introdujeron diferentes experimentos numéricos, que permitieron ver qué tanta influencia tiene la Corriente de Yucatán -que fluye hacia el Norte-, y los eventos de viento en la dispersión de los florecimientos algales nocivos (FAN). Aunado a las corrientes, la presión humana. Si bien estos dos componentes son clave, hay otros factores que entran en juego para el crecimiento y dispersión de las mareas rojas, ya que todos los residuos que se filtran al acuífero, lo contaminan, llegando finalmente al mar, lo que constituye la segunda causa de los FAN.Es por ello, que se han implementado diversos programas de monitoreo para determinar las condiciones hidrológicas y procesos oceanográficos relacionados con la frecuencia, la distribución espacial y la composición de especies de algas para comprender…

24 febrero, 2023 0

Arte y divulgación de la ciencia: generando nuevos conocimientos

Por: Xiomara Ancona Diaz* Este texto fue preparado en el marco de la Revista Pingüica en su número 6, especial ENES-Mérida. Pingüica es un proyecto para la interpretación artística de temas científicos. A lo largo de mi licenciatura se me ha repetido constantemente que las ciencias “duras” y las ciencias sociales no deben verse como opuestas sino como complementarias; no obstante, en mi imaginario pensar en la mecánica de fluidos, la hidrogeología, o el monitoreo de las pesquerías, parecía algo completamente alejado de mis temas de interés, casi como cosas incomprensibles con las que preferiría no tener qué lidiar por miedo a no entenderlas. El semestre pasado inicié mi servicio social en el departamento de Divulgación de la Ciencia en el programa de “Cultura y apropiación social del conocimiento en Yucatán” y tuve la magnífica oportunidad de colaborar en el proyecto de divulgación “Pingüica: aglutinando conocimiento”. La iniciativa busca combinar el arte y la ciencia entendiéndose como dos formas de generar conocimiento y entender la realidad; es un proyecto colaborativo e independiente que enlaza artistas y científicos. El punto de partida para la creación artística son las investigaciones de distintos campos del conocimiento y la experiencia queda sintetizada en una publicación. La sexta edición tuvo la participación de investigadores y alumnos de la ENES-Mérida, entre ellos yo. Esta edición de la revista cuenta con diversas temáticas que van desde la historia ambiental, las enfermedades emergentes, hasta temas relacionados a los estereotipos de género, la pesca ribereña, la conservación de los acuíferos, la oceanografía o la ética ambiental, entre otros. ¿Qué se siente saber que personas por todas partes te van a leer?, me dijo Salem mientras veíamos la exposición de las obras en la cafetería de la escuela. La pregunta hizo mucho eco en mi cabeza, comencé a cuestionarme y recapitular mi participación en el proyecto, debo admitir que aún un poco sorprendida de lo que había logrado. Lo primero que tengo que decir es que estoy completamente agradecida de haber tenido la oportunidad de ser parte de esto y no sólo para un artículo, sino para tres; lo segundo que quiero compartir es cómo esta experiencia me hizo encontrar probablemente lo que quiero seguir haciendo más adelante en la vida: escribir y compartir conocimiento. ¿Fue fácil?, con toda sinceridad puedo decir que fue un ir y venir de emociones. Al principio me sentí abrumada: ¿Cómo voy a escribir un artículo sobre mecánica de fluidos si no sé absolutamente nada sobre el tema?, para empezar ¿Qué es la mecánica de fluidos?, ¿Cómo funcionan las leyes que protegen el agua?… Miles de preguntas inundaron mi cabeza, estaba muy asustada pero como decía mi Tita: “eres una aferrada y si quieres algo lo consigues”. Para el primer artículo “Un giro a la energía: las vibraciones inducidas por vórtices” trabajé con el Dr. Juan Carlos Cajas, quien a través de sus escritos previos, un par de conferencias y podcast, me explicó sobre el tema; tuve muchos momentos de crisis sobre todo cuando me tropecé con las fórmulas matemáticas pero al final el resultado me hizo muy feliz. Los artículos siguientes ya había ganado confianza en mí y en mi trabajo para realizarlos. Mi trabajo se centró en leer los artículos de las y los investigadores, buscar más información al respecto y traducirlos a un lenguaje que todxs pudiesen entender, incluso sin tener información de los temas. En cada uno de ellos puse mucho esfuerzo y dedicación, pero sobre todo puse amor. Es mi último semestre, existe mucha incertidumbre sobre lo que haré en un futuro, sin embargo, encontré algo que me hace muy feliz y me apasiona. Extiendo una invitación a leer la revista ya que estoy segura que cada uno de los participantes, tanto investigadorxs, alumnxs y artistxs pusimos un poco de nuestro corazón en ella. Xiomara Ancona Diaz* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Intercultural y prestadora de Servicio Social en el Departamento de Divulgación de la ENES Mérida en el proyecto Cultura y apropiación social del conocimiento. Revisa el Proyecto Pingüica https://www.instagram.com/pingu.ica/ https://www.facebook.com/aglutinandoconocimiento/ https://ingmareli.wixsite.com/pinguica