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7 diciembre, 2024 0

Del Gobierno al Estado abierto en México: experiencias locales

Por: Patricia Vignati Vilchis* Los debates entre gobierno y estado abierto han sido discutidos con mayor frecuencia durante los últimos años luego del surgimiento de la Alianza para el Gobierno Abierto, la cual tiene su origen con la iniciativa del ex presidente Barack Obama, quien estableció una serie de compromisos en materia de apertura gubernamental con el objetivo de fortalecer la confianza de la población hacia el gobierno.Para ahondar en el interesante tema de la apertura gubernamental en México, Yolanda López Villarreal, ponente del Seminario de Políticas Públicas, Territorios y Diversidad del pasado mes de noviembre, nos explica el proceso y principios que se desarrollan dentro del Gobierno abierto y su transición al Estado abierto, así como su experiencia en el ahora extinto INAI en la consolidación de ambos proceso de apertura.Si bien no todos los gobiernos estatales y locales de México se han comprometido con los principios de la apertura gubernamental que establece la alianza, ha habido un incremento de programas de acción estatal y municipal en el país, destacando la participación del municipio de Mérida y el estado de Yucatán.Desde el Sistema Nacional de Transparencia se han desarrollado modelos de Gobierno abierto con el objetivo de solucionar problemáticas de asuntos públicos a partir de la implementación de mecanismos de participación ciudadana, de transparencia y de rendición de cuentas. Un gran avance en materia de apertura gubernamental en México se dio tras la publicación de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, que, entre otras cosas, enfatiza la importancia de la participación de la sociedad civil dentro de los procesos de apertura gubernamental.La transición hacia el Estado Abierto implica la ampliación de los compromisos a los otros Poderes Ejecutivos, para el desarrollo de una Justicia abierta y Congreso abierto. Esto implica también la colaboración de estos ámbitos estatales con los diversos actores de la sociedad civil.En conclusión, tanto el Gobierno como el Estado abierto, requieren de la elaboración de planes de acción que contemple una amplia participación ciudadana y que además responda a las necesidades de la población, resultado del diálogo constante entre gobierno y ciudadanía, además de que estos diálogosy compromisos deberán de estar transversalizados por mecanismos de rendición de cuentas y de transparencia. Consulta la conferencia completa en: Patricia Vignati Vilchis es Maestrante en Gobierno y Asuntos Públicos, PCPyS – ENES Mérida, UNAM**

21 agosto, 2023 0

¿Por qué hablar de participación ciudadana en la ciencia y la tecnología en Yucatán, México?

Jaydy Aylin Chan Couoh* En este breve ensayo abordo la importancia de la participación ciudadana en los avances de la ciencia y la tecnología en México, la cual atraviesa cada esfera de nuestra vida social y tiene impactos ambientales y riesgos que han generado controversias y una necesidad por democratizar las decisiones sobre los avances tecnocientíficos que afectan directamente a la ciudadanía. La modernidad trajo consigo el discurso del desarrollo, el cual nos dice que el avance y progreso de un país (y humanidad) van de la mano del avance de la ciencia y la tecnología, haciéndonos ver a la ciencia como el vehículo por excelencia para que la humanidad sea dueña de su destino y transforme el mundo. En la actualidad los avances tecnocientíficos permean cada esfera de la vida social, por lo que hoy no podemos imaginarnos otra manera de comunicarnos, leer, cocinar, trabajar o transportarnos sin el uso de la tecnología. Sin embargo, esta dependencia hacia la ciencia y la tecnología trae consigo consecuencias negativas, como afectaciones ambientales y marginación social que nos llevan a repensar el papel de la tecnociencia en el mundo. Antes de continuar, abriré un pequeño paréntesis sobre porqué he decidido manejar el concepto de “tenociencia” en este ensayo. Desde la segunda mitad del siglo XX la concepción de la ciencia y la tecnología han sufrido cambios en sus conceptos, pasando a llamarse “tecnociencia”, una hibridación entre ambas ramas que significan el trabajo en conjunto de científicos, ingenieros y tecnólogos en pro de desarrollos científicos patentables para incrementar el I+D de los planes nacionales de desarrollo, lo que ha reconfigurado el rumbo de la tecnociencia hacia el mercado y transformar el mundo, en alianzas entre empresas y universidades, etc. Esto a su vez lleva hace a la tecnociencia tener mayores intereses políticos, económicos, militares y “una serie de cuestiones axiológicas mucho más amplias”, sobre la hibridación entre diversos sistemas de valores, (Echeverría, 2010). Es entonces que podemos hablar sobre los avances científicos y tecnológicos, o sea la tecnociencia, que han traído un nuevo ámbito de reflexión moral, por lo cual es necesario voltear a ver a nuestro alrededor, cuestionar y señalar los aspectos éticos, políticos, económicos, ambientales y demás valores que atraviesan y condicionan el rumbo de la tecnociencia. Continuando con mi punto, son innegables las controversias que el avance tecnocientífico ha traído consigo mismo, no podemos limitarnos (aunque sí que es un gran referente) hablar del proyecto Manhattan y el incidente en Chernobyl; pues estas decisiones respecto al rumbo que toma la ciencia y la tecnología han desencadenado múltiples áreas de controversia, como lo son los organismos genéticamente modificados, el uso de células madre de embriones en la medicina, manipulación genética, la energía nuclear, la inteligencia artificial, la nanotecnología, el cambio climático y la contaminación del aire y del agua, las represiones sociales por los territorios, la orientación militar de la ciencia y un sinfín de consecuencias tecnocientíficas que están presentes en nuestros días y nos han llevado a cuestionar el papel de la ciencia y los científicos en la sociedad y sobre desde dónde se toman las decisiones, ya que “la idea de que el progreso tecnológico sólo puede ser guiado por una élite tecnocrática ha mostrado ya sus consecuencias más funestas” (Linares, 2012). Los cada vez más visibles riesgos de los avances tecnocientíficos han llevado a la sociedad a transitar entre “periodos de gran optimismo y confianza como de temores y desconfianza” (Ivernizzi, 2005), provocando la movilización de esta a través de movimientos sociales para exigir tener mayor voz y voto respecto a las decisiones que se están tomando en su territorio debido a los proyectos de desarrollo que se instalan en el país sin realmente consultar las necesidades y opiniones de la comunidad. En Latinoamérica, los avances tecnocientíficos están marcados por “[la] exclusión social y por un debilitamiento del compromiso social de las universidades públicas” (Ivernizzi, 2004, p. 68), limitando los intereses de estos a los de una minoría en el poder, lo que requiere abrir nuevos espacios de participación ciudadana e involucramiento social para construir una ciencia más democrática, o sea “un nuevo contrato entre la sociedad y la tecnociencia que busca reducir los riesgos mediante la deliberación y el control público, así como distribuir de un modo más justo los beneficios de las interacciones entre la tecnociencia y la naturaleza [y la sociedad]” (Linares, 2012). Como hemos visto, este avance de la tecnociencia está mermado por intereses políticos y económicos del sistema capitalista que explotan y cosifican los recursos naturales llevándonos a consecuencias ambientales muchas veces inciertas que producen aún más desconfianza y miedo por los riesgos que pueden traer, como es el caso de la contaminación del agua de los cenotes de Homún y Sitilpech en Yucatán, donde se han instalado megagranjas porcícolas de la empresa Kekén, que contaminan el agua debido a las filtraciones de eses de los cerdos a través del suelo, lo cual afecta la salud y las actividades económicas de las regiones, en donde Homún es un lugar turístico justamente por estar localizado en el anillo de cenotes de la península de Yucatán.  Además, En Yucatán “el subsuelo es la fuente fundamental de abastecimiento disponible de agua”, Rendón, J. (2016), por lo que los cenotes y aguadas son primordiales para la vida social, económica y cultural de los pobladores, ya que esta agua está destinada al área agrícola y ganadera de los municipios, así como al uso doméstico y ritual. Esta contaminación del agua ha llevado a la movilización de las comunidades desde 2016 cuando se le otorgó autorización a la empresa Producción Alimentaria Porcícola por parte del Gobierno de Yucatán para instalar una mega granja de 49,000 cerdos en el municipio de Homún, (Llanes y Rejón, 2022) lo que generó descontento en la población y exigencia para que se dejara de contaminar su territorio y cerrara la megagranja.  Además, en Sitilpech, desde 2021, la comunidad se ha movilizado para cerrar las megragranjas de Kekén que afectan su calidad de vida,…