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4 noviembre, 2024 0

Redes Bayesianas y riesgo costero: evaluación de la vulnerabilidad y la conservación de Ecosistemas en México

Por: José Dondé Perera* Las tormentas tropicales son fenómenos naturales que remodelan las costas y sus ecosistemas, pero cuando provocan pérdidas humanas y materiales, se convierten en graves amenazas. Las zonas costeras, que concentran una alta densidad de población, son particularmente vulnerables. A nivel mundial, el 11% de las áreas urbanizadas se ubican en zonas costeras bajas, donde residen cerca de 400 millones de personas, lo que incrementa el riesgo ante eventos como huracanes y ciclones. Este tema fue abordado en el artículo “Estimación del riesgo costero asociado a tormentas en México utilizando redes bayesianas y la ocurrencia de ecosistemas naturales”, en el que colaboró el Dr. Ismael Mariño, miembro del Departamento de Matemáticas Aplicadas y Computación de la ENES-Mérida, y publicado en la revista Natural Hazards. México, con costas en ambos océanos, Atlántico y Pacífico, es particularmente vulnerable a estos fenómenos. Esta condición ha provocado pérdidas significativas tanto económicas como humanas, afectando a más de 10 millones de personas que habitan en áreas costeras. Además, el crecimiento urbano a lo largo de los años ha incrementado aún más esta vulnerabilidad. Para analizar estos riesgos, se han desarrollado enfoques que abarcan desde el monitoreo de la erosión y el nivel del mar, hasta modelos conceptuales que relacionan las tormentas con el impacto en las personas y la morfología costera. Herramientas como las redes bayesianas han facilitado el análisis de estas complejas interacciones. Las redes bayesianas son una herramienta matemática que proporciona una representación gráfica para un conjunto de variables aleatorias y para las relaciones existentes entre ellas. La estructura de la red permite especificar la función de probabilidad conjunta de estas variables como el producto de funciones de probabilidad condicionadas, por lo general, más sencillas. Este enfoque representa una buena estrategia para hacer frente a problemas relacionados con la incertidumbre, donde las conclusiones no pueden ser construidas sólo a partir de un conocimiento previo sobre el problema. Sin embargo, hasta hace poco, se pasaba por alto el papel crucial de los ecosistemas naturales en la protección costera. La evidencia ha demostrado que los manglares y las dunas reducen significativamente los daños de las tormentas, actuando como barreras naturales, por lo que su conservación es esencial para la seguridad de las comunidades costeras. En este estudio, se analizaron las costas mexicanas utilizando índices de riesgo y redes bayesianas, identificando las zonas de alto riesgo y confirmando el rol protector de los ecosistemas naturales. Los resultados subrayan la necesidad de promover la conservación de estos hábitats para mejorar la resiliencia costera y reducir la vulnerabilidad de las comunidades. Para evaluar los riesgos, se definió la “zona costera” como el área comprendida dentro de los 10 km desde la línea de costa hacia el interior, y con una elevación de hasta 10 metros sobre el nivel del mar. En esta franja se encuentran muchas comunidades, aumentando significativamente la exposición a peligros como tormentas e inundaciones. Se seleccionaron los municipios costeros y se construyó una red bayesiana para analizar cómo los elementos físicos, sociales y ecológicos influyen en el riesgo costero. Estas redes gráficas representaron las relaciones causales entre variables como las tormentas, inundaciones, cambios en la línea de costa, población y vegetación. El índice de riesgo costero se desarrolló combinando tres componentes: peligro (probabilidad de tormentas), exposición (cantidad de personas y bienes afectados), y vulnerabilidad (capacidad de la población para resistir el impacto). Cada componente se evaluó en distintos niveles y se consideró el estado de conservación de los ecosistemas clave como los manglares y las dunas. Los resultados destacaron la importancia de los ecosistemas costeros en la protección de estas áreas. La evidencia confirma que la conservación de manglares y dunas puede reducir significativamente la vulnerabilidad ante tormentas e inundaciones. Por tanto, estos ecosistemas se incluyeron como factores esenciales en la evaluación de riesgos. Finalmente, los datos de población fueron integrados a través de los censos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 1990 a 2020, lo que permitió asociarlos con las variables físicas y ambientales de cada municipio. Los resultados subrayan la importancia de conservar estos ecosistemas para reducir la exposición y vulnerabilidad de las comunidades costeras ante tormentas futuras. La integración de los componentes en la red bayesiana permitió estimar con precisión el riesgo costero y evaluar el impacto de los factores físicos y ecológicos. Los resultados subrayan la necesidad de conservar los ecosistemas costeros para garantizar la resiliencia de las comunidades y minimizar los daños causados por tormentas tropicales. México tiene costas en dos océanos, Atlántico y Pacífico, con una longitud de aproximadamente 12,000 km, lo que lo sitúa como el tercer país con más costa en América. Esta vasta línea costera expone a las comunidades cercanas a diversos riesgos naturales como tormentas tropicales, inundaciones y erosión costera. Este estudio identificó las zonas más vulnerables del país. Prácticamente toda la costa mexicana está expuesta a tormentas de intensidad media a alta. Las áreas más afectadas incluyen el Caribe en el sureste, la península de Baja California en el noroeste y ciertas zonas del Golfo de México y el Pacífico. La erosión es un problema significativo en algunas regiones del Pacífico, mientras que en otras la costa se mantiene estable. Más de 10 millones de personas viven en la zona costera, con mayor concentración en el Caribe, el norte del país y el Golfo de México. La vegetación costera, como manglares y dunas, se distribuye a lo largo del litoral, aunque con excepciones como la península de Baja California, donde los manglares están ausentes. Las dunas se encuentran en mal estado en el Golfo de México y el Pacífico Sur, mientras que en el Pacífico Norte presentan mejores condiciones de conservación. Los manglares muestran signos de degradación en algunas zonas del Caribe y el noroeste del Pacífico, como en Sinaloa. La red bayesiana permitió visualizar cómo se relacionan diferentes factores, como el estado de conservación de los ecosistemas y la densidad de población. Identificó dos escenarios principales: uno de bajo riesgo, con menor densidad poblacional, buena conservación…

30 septiembre, 2024 0

Descifrando el ADN de Parásitos Acuáticos: Un Estudio Genético de Allocreadíidos

Por: José Dondé Perera* Los peces de agua dulce no solo son habitantes comunes de ríos y lagos, sino que también pueden albergar organismos parásitos de tamaño pequeño, como los trematodos, como por ejemplo aquellos que pertenecen a la familia Allocreadiidae. Estos parásitos suelen alojarse en los intestinos de los peces, aunque también pueden afectar a ranas y salamandras en ciertas ocasiones. Los trematodos atraviesan diferentes fases a lo largo de su ciclo de vida, comenzando en animales acuáticos pequeños como los moluscos, luego a través de una forma infectiva a insectos, y alcanzando su fase adulta dentro de los peces, cuando estos se alimentan de los insectos. En esta investigación, participaron la Dra. Brenda Solórzano García y el Dr. Gerardo Pérez Ponce de León, miembros del Departamento de sistemas y procesos naturales de la ENES-Mérida de la cual se desprende el artículo El Genoma mitocondrial completo de tres especies de alocreadidos (Digenea, Allocreadiidae): caracterización y posición filogenética dentro del orden Plagiorchiida. Este fue publicado en la Revista Parasitology de la Universidad de Cambridge. Durante mucho tiempo, los científicos han clasificado a estos parásitos basándose en su apariencia externa. Sin embargo, este método no siempre ha sido suficiente para entender completamente su evolución y relaciones filogenéticas. Con los avances en tecnología genética, es posible ahora estudiar su ADN, lo que brinda una comprensión más precisa de sus características y parentescos. Este artículo se enfoca en el análisis del ADN mitocondrial de tres especies de trematodos parásitos de la familia Allocreadiidae, que viven en peces de agua dulce: Allocreadium lobatum, Creptotrematina aguirrepequenoi y Wallinia mexicana. El ADN mitocondrial, que se encuentra en las mitocondrias (pequeñas estructuras que producen energía en las células), permite a los científicos obtener información clave sobre la evolución de estos parásitos y su relación con otras especies. El objetivo de esta investigación es profundizar en el conocimiento sobre la diversidad y evolución de los trematodos, mejorando su clasificación y proporcionando una base más sólida para estudios futuros sobre estos parásitos que afectan a los peces de agua dulce. Para este estudio, se recolectaron alocreadidos de los intestinos de diferentes especies de peces. C. aguirrepequenoi fue encontrado en Astyanax mexicanus, W. mexicana en Astyanax aeneus, ambos en México y A. lobatum en Luxilus cornutus/Semotilus atromaculatus en Canadá. Los parásitos se relajaron en agua caliente y luego se conservaron en alcohol para su análisis molecular. A partir de los gusanos, se extrajo ADN para confirmar su identidad mediante técnicas de amplificación y secuenciación. El ADN mitocondrial se extrajo de entre cinco y nueve individuos de cada especie utilizando un kit especializado, y se analizó utilizando la técnica “shotgun”, que permite leer grandes cantidades de información genética. El ensamblaje y análisis de los datos se realizaron con herramientas bioinformáticas, permitiendo un estudio detallado de los genes y su estructura. El análisis mostró que los genomas mitocondriales de A. lobatum, C. aguirrepequenoi y W. mexicana son similares en cuanto a la disposición de los genes, aunque presentan ligeras variaciones en los espacios entre los mismos. Además, se encontró una preferencia por los nucleótidos adenina (A) y timina (T) en todos los genomas, un patrón común en muchos organismos. El gen atp6 fue el más variable entre las especies, lo que lo convierte en un potencial marcador genético útil para estudios evolutivos. Asimismo, todos los genes se encuentran bajo una “selección purificadora”, lo que sugiere que las mutaciones perjudiciales son eliminadas, preservando las funciones esenciales de los genes como cox1 y atp6. Este estudio comparativo de los genomas mitocondriales de tres especies de parásitos que infectan peces de agua dulce aporta valiosa información sobre su evolución y diversidad genética, sentando las bases para investigaciones futuras sobre estos importantes organismos. #TeLoContamosEnImagen * José Dondé Perera es alumno de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales en la ENES-Mérida.

9 mayo, 2023 0

La ramada Yucateca

Por: Damaris de Jesús Padrón Ojeda* En Yucatán durante las épocas decembrinas existe algo llamado la ramada yucateca, esto hace referencia a un cantico que realizan niños y niñas entre el primero y el quince de diciembre en el estado para conseguir su gastada de navidad o para ayudar a hacer la posada.  Este es un fenómeno que en su momento me divertía, pero que ahora como adulta me sorprende al conocer sus orígenes, ya que está tradición yucateca, aseguran algunos, es de origen veracruzano y que, al igual que muchas tradiciones mexicanas, tiene una connotación religiosa. Si indagamos más en artículos de internet encontraremos las diversas variaciones de nombre de esta tradición (debido a que el resto de los estados la conoce como la rama) y ligeras modificaciones en las letras. Las ramadas surgieron en el siglo XVI cuando los frailes estaban evangelizando a los mayas, en el cantico que realizan los niños se aborda el pasaje de la biblia María y José peregrinar para encontrar un lugar donde nacerá Jesús. La rama también se realiza en Veracruz, Tabasco, Oaxaca, Campeche y Quintana Roo, con fechas que varían tanto en el inicio, como en el final (Cámara, 2021).  Otra cosa que me parece interesante ahora que soy mayor es ver cómo esta tradición varía de un estado a otro, ejemplo de ello es que en la página del gobierno de México la de forma un poco diferente a como yo la conozco y la realizaba:  Esta tradición consiste en que debe tomarse una rama que se haya caído de un árbol que debe ser sencilla y fácil de cargar, pues esta rama se adornará con farolillos, esferas, cadenas de papel, escarcha de colores, mechones de papel cortado, o cualquier otro tipo de decoración vistosa y alegre, con ello los niños la llevarán de casa en casa cantando coplas y cantos alusivos a la navidad, esperando que aquellos que gocen escuchando sus rimas les regalen dulces, aguinaldos, frutas, etcétera. (Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, 2020) Cuando yo era pequeña algo que me emocionaba de las navidades era salir con mi hermano y todos los niños de la colonia a cantar la ramada, los preparativos eran igual de emocionantes que salir a cantar.  Con días de anticipación debíamos conseguir una rama adornada con globos, una caja de zapatos, adornarla con papel de regalo que simularan los ladrillos de una chimenea y poner una foto de los santos (del nacimiento, de la Virgen de Guadalupe y una cruz), junto a una veladora y la alcancía donde los vecinos nos pondrían el dinero, todo lo anterior solíamos dividirlo entre los vecinos que salíamos a cantar.  Algo interesante es que mientras más fuerte cantabas y más adornado estuviera todo más dinero conseguías. Al salir a cantar de puerta en puerta realizabas un cantico que comenzaba así: ‘‘Me paro en la puerta, me quito el sombrero porque en esta casa vive un caballero, vive un caballero vive un general, si nos da permiso para comenzar’’.  La canción duraba más estrofas y si lograbas que te abrieran la puerta cantabas una canción agradeciendo, pero si eras rechazado cantabas una canción sobre la decepción que sentías; esta canción también es considerada como una burla para las personas que no abren la puerta.  Otra cosa que recuerdo es que existían pequeñas carreritas entre estos pequeños grupos, ya que si tu veías una casa desocupada debías llegar antes que el otro grupo de niños para que a ti te den el dinero antes.   En mi caso, mi mamá era la que nos llevaba de casa en casa a todos los niños de nuestra cuadra y después de conseguir dinero suficiente para todos regresábamos a mi casa para dividirnos el dinero en partes iguales y que cada uno pudiera gastar en los dulces que más le gustaban.  Poco a poco esta tradición la fueron adaptando algunos vecinos en mi colonia, pues salían en procesión vestidos de personajes navideños a cantar y bailar para toda la colonia, esto con fin de conseguir dinero para la fiesta de navidad y tener un baile en grande al cerrar la calle.  En aquel entonces los niños que salían a cantar eran tantos que tenían algunas personas que apagar su luz para que creyeran que no estaban y evitar dar un peso a cada grupo de niños que se parará en su puerta, conforme fui creciendo deje de salir, pero comencé a aprender con mi mamá cómo esconderme de las ramadas. En la actualidad casi no se ven niños e incluso los vecinos que realizaban su fiesta dejaron de salir desde que sucedió lo de la cuarentena. Es triste para mí ver que casi no se realiza ya la ramada, pero se comprende que las cosas cambian por los diversos acontecimientos que sucedieron en estos años, sin embargo, yo siempre guardaré con cariño estos recuerdos pues me divertí mucho con todos aquellos niños con los que salí a cantar alguna vez. Bibliografía. Cámara, J. (2021). Conoce el origen y significado de la ramada yucateca en La verdad. Recuperado de: https://laverdadnoticias.com/yucatan/Conoce-el-origen-y-significado-de-la-ramada-yucateca-20211207-0107.html Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. (2020). La tradición navideña de La Rama. [Folleto]. Recuperado de: https://www.gob.mx/siap/articulos/la-tradicion-navidena-de-la-rama *Damaris de Jesús Padrón Ojeda es alumna de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán.

2 mayo, 2023 0

Hechos y accidentes de tránsito en Mérida

Por: Lenny Sosa* Vuelcos de automóviles, choques, atropellos, entre muchos más eventos de esta índole ocurren todos los días en diversas carreteras por todo el mundo. Sin embargo, me ha sorprendido la frecuencia con la que he visto este tipo de accidentes en las carreteras de Mérida a lo largo de mi corta estancia en la ciudad. Ocampo (2021) establece que de acuerdo con los números ofrecidos por el INEGI:  Los municipios con el mayor número de lesionados fueron Juárez, Chihuahua (2,329); Culiacán, Sinaloa (2,209); Torreón, Coahuila (2,046); Tijuana, Baja California (1,571); Monterrey, Nuevo León (1,554); Chihuahua, Chihuahua (1,405); Mérida, Yucatán (1,185); Durango, Durango (1,128); Benito Juárez, Quintana Roo (1,040), y Aguascalientes, Aguascalientes (1,040). Mérida aparece como el séptimo municipio con más lesionados. Llama mucho la atención ya que, con base en lo reportado por Fuente (2014) 7 de cada 10 licencias son aprobadas, pero una gran parte ya contaban con otra licencia, así se puede observar que el examen de manejo en esta ciudad requiere de mucha práctica, pero parece curioso que Yucatán Ahora (2019) exprese que, con datos ofrecidos por el INEGI, Yucatán se ubicó entre uno de los 10 estados con más eventos de tránsito. Chan (2022) expresa que “la infraestructura carretera de Yucatán tiene diversas características y es importante que los conductores de todo tipo de vehículos las tomen en cuenta para evitar percances”, no obstante, estos incidentes se dan independientemente de las características del camino.  Ante todo, vale la pena destacar un concepto que maneja El Reglamento Vehicular de la Ciudad de México (s.f.) donde establece que los hechos de tránsito son eventos que ocurren por el tránsito vehicular, donde está involucrado al menos un medio de transporte terrestre y que cause daños materiales, lesiones y/o fallecidos. Cabe destacar que el mismo reglamento intenta hacer una distinción entre el término hecho de tránsito y accidente de tránsito debido a que estos últimos suceden de manera espontánea, mientras que los primeros pueden prevenirse. Esta distinción invita a la población en general abandone la idea de que los hechos de transito son accidentes que no se pudieron haber evitado y prevenido, es decir, que simplemente sucedió.  El Reglamento de la Ley de Tránsito y Vialidad del Estado de Yucatán (2018), en el artículo 398 únicamente define los accidentes de tránsito. Indican que son eventos inesperados que son causados por una acción y omisión del conductor, peatón o pasajero, en el que se ve involucrado un vehículo en movimiento que ocasiona lesiones, muertes o daños a los bienes. Si bien, a lo largo de este reglamento sí mencionan el término hecho de tráfico, no existe esta diferenciación ni la definición de este concepto dentro del documento.  Uno no piensa en esas cosas hasta que suceden. En ocasiones llegamos a comportarnos de manera distante e indiferente a algunos eventos de la vida debido a que no nos ha pasado. Me fascinaba mucho que en los cruces peatonales fueran respetados ya que de la ciudad de donde vengo no es algo común. La viabilidad de Yucatán también captaba mi atención por las famosas rotondas o glorietas y, que sin necesidad semáforos en la gran mayoría, el flujo vehicular no se ve interrumpido. No fue que me di cuenta de los múltiples hechos de tránsito en la ciudad hasta que mi hermana chocó y yo estaba de copiloto. Había visto que se solían parar para llamar a los organismos correspondientes y, por supuesto, a los seguros. Pero en esa lluviosa noche no hubo nada de eso: el conductor siguió (quizá por las prisas), mas el susto en nosotras se mantuvo dentro del carro. Al día siguiente, de camino a la Facultad, vimos dos veces la escena antes narrada: dos autos detenidos en medio carril, con elementos del tránsito presentes y personas con el uniforme de alguna aseguradora. Luego de eso me hice más consciente de mi alrededor y de los caminos: comencé a ver a los dos lados del camino, aunque la calle sea solo de un sentido, el nerviosismo en el transporte público había crecido y con ello mi miedo al volante.  No podría contar todas las veces en las que casi me veo involucrada o presencio un hecho de tránsito. Sin embargo, aunque comencé a ser un poco más cautelosa, no se ha desembocado en paranoia, porque ya es algo que es parte de mi cotidianeidad. Pero la palabra responsabilidad es la que más acaparó mi atención durante un par de días: me negaba a reconocer el verdadero peso de ser un conductor y qué tanta responsabilidad carga la persona que tiene las manos en el volante. Además, encuentro difícil de determinar cuáles podrían ser las razones de este fenómeno ya que es, incluso, complejo establecer si el incidente es un accidente o un hecho de tránsito. Me resigno a saber que en el camino tengo que ser presente de mí misma y de las personas que se encuentran a mi alrededor para evitar estar en aquella escena peculiar a media calle. Bibliografía. Yucatán, entre los 10 estados con más lesionados en accidentes de tránsito. (17 de noviembre del 2020) Yucatán Ahora. Recuperado el 22 de noviembre de 2022 de: https://yucatanahora.mx/yucatan-entre-los-10-estados-con-mas-lesionados-en-accidentes-de-transito/ Reglamento de la Ley de Tránsito y vialidad del Estado de Yucatán. Artículo 398. 28 de marzo de 2018. Recuperado de: http://legismex.mty.itesm.mx/estados/ley-yuc/YUC-R-TranVial2018_03.pdf Fuente, L. (22 de diciembre de 2014) Niegan licencia de conducir a 3 de cada 10 conductores. Novedades Yucatán. Recuperado de: https://sipse.com/novedades-yucatan/yucatan-nervios-principal-enemigo-pruebas-manejo-ssp-128874.html Gobierno de la Ciudad de México (s.f.) Hecho de tránsito. Reglamento de tránsito de la Ciudad de México. Recuperado de: https://tramites.cdmx.gob.mx/cursos/public/curso-basico/2/3 Ocampo, I. (2021). Los 100 municipios con más accidentes de tránsito terrestre. Alcaldes de México. Recuperado de: https://www.alcaldesdemexico.com/revista/alcaldes-de-mexico/los-100-municipios-con-mas-accidentes-de-transito-terrestre/Chan, J. (15 de abril del 2022). Accidentes en Yucatán: Estas son las carreteras más peligrosas y el recuento de daños. Diario de Yucatán. Recuperado de: https://www.yucatan.com.mx/merida/2022/4/15/accidentes-en-yucatan-estas-son-las-carreteras-mas-peligrosas-el-recuento-de-danos-314071.html *Lenny Sosa es alumno de la Licenciatura en Literatura Latinoamérica en la Universidad Autónoma de Yucatán.

25 abril, 2023 1

El problema de la insignificancia: El polvo en Yucatán

Por: Gisela Jiménez Hernández* En el estado de Yucatán existe una anomalía que es difícil de apreciar y que pasa desapercibida por la mayoría de las personas por la insignificancia de su naturaleza. Se trata de la cantidad de polvo que da la impresión de proliferar en el territorio.  Es claro que para aquellos que han residido en la península no será algo que les afecte o que noten, pues están acostumbrados a ello y no le dan la menor importancia, es parte de su normalidad. En cambio, en mi condición de forastera por estas tierras, de las primeras cosas que noté al mudarme es que el piso se ensucia rápidamente. No solo el piso es el problema, el polvo cae sobre los objetos de tal manera que, si no limpias las mesas o los estantes por dos días, tendrán aspecto de haber sido abandonados semanas. Entre los objetos afectados, los ventiladores padecen esta anormalidad de forma particular, pues no solo sus aspas se ensucian de polvo, sino que el aire que dispersan ensucia las paredes: Sucedió que en más de una ocasión el ventilador permaneció funcionando por algunas horas y, pasado ese tiempo, la pared o el techo donde estuvo apuntando terminaron con vetas oscuras de polvo adheridas, que se unían entre sí como si fueran telarañas mugrientas hechas jirones. Las indagaciones sobre el tipo de suelo de la península arrojaron como resultado que el estado de Yucatán posee un relieve kárstico donde el tipo de sedimento que más abunda es el leptosol calcáreo, Bautista (2021) en su trabajo “Geografía de suelos de la península de Yucatán”, nos dice lo siguiente: “El ambiente Kárstico es el más extenso de la península de Yucatán, se debe al proceso de disolución diferencial por el agua de las rocas caliza, dolomita, yeso y sal, son estructuras subsuperficiales y subterráneas” (p. 19). El karst es un fenómeno de disolución de rocas por el agua que ocasiona un relieve. Mientras tanto, Alonzo S. (2006), nos informa sobre el tipo de suelo del estado:  En el suelo calizo “sahcab” predominan las gravas limosas y las arenas limosas, según el Sistema Unificado de Clasificación de Suelos (SUCS), es un suelo sedimentario que se está transformando en roca sedimentaria, presenta material consolidado grueso o gravas y arena que formará gravas, tiene un porcentaje de material fino (que pasa la malla No. 200) que aún no ha logrado consolidarse. (p. 64) Los suelos calizos tienen la característica de tener altos niveles de sales calcáreas en su composición, mientras que los limos son gránulos arcillosos muy finos que se convierten en barro cuando está saturado de agua y que forma terrones que pueden ser fácilmente desagregados cuando están secos. Por estas cualidades, el suelo leptosol calizo que predomina en la península se ofrece como un causante de la aparición anormal de polvo en el territorio. Otra teoría para la anomalía es que el estado de Yucatán es: “una zona de recepción de polvos del Sahara” (Prospero, 1999), por lo que no sería de extrañar que su cualidad de receptor de arenas desérticas también sea responsable de la cuantiosa suma de polvo que se manifiesta dentro de los hogares. Cuando me mudé a Mérida comencé a notar que los objetos se ensuciaban muy rápido en tan solo uno o dos días. Mi hermano también comenzó a percibirlo, incluso pusimos a prueba nuestra hipótesis, fue así como realizamos nuestro primer descubrimiento: Propusimos el reto de barrer dos veces al día, una vez por la mañana y la siguiente por la noche; durante la semana siguiente fue evidente que cada mañana y noche era posible barrer una gran cantidad de polvo en todas las ocasiones, sin importar que ya hubieses barrido desde hace algunas horas: El piso se ensuciaba sin falta. El segundo descubrimiento fue que tampoco es posible escapar del polvo: Aunque te asegures de tirar el polvo en una bolsa que una vez cerrada termine en la basura, al día siguiente tendrás la generosa película en el piso como si no te hubieras molestado en barrer. Estos hallazgos fueron casi tan angustiosos como el fenómeno en sí mismo. Antes de mudarme no me parecía relevante fijarme en la velocidad con la que el polvo se adueña de los espacios, sin embargo, esta experiencia me ha hecho darme cuenta de que incluso las cosas más insignificantes pueden cambiar de un lugar a otro, y que cada persona tendrá una perspectiva distinta sobre estos sucesos: a algunos notarán las diferencias en el clima, otros en los ritos que tiene cada sociedad, entre otros ejemplos. Esa es la belleza de la diversidad de los conocimientos y las experiencias: producen algo nuevo, generan conocimiento valioso. Esta experiencia me permitió reflexionar sobre las pequeñas circunstancias que trascienden, pero al mismo tiempo me trajo un gran inconveniente en mi calidad de vida, y es que ahora tengo que limpiar con más frecuencia tanto el piso como los objetos. Bibliorafía. Alonzo, S. L., Vinajera, R. C., & Rodríguez, R. G. (2006). Granulometría de dos tipos  predominantes de suelo del estado de Yucatán. Ingenieria, 10 (3), 61-68. Bautista, F., & Palacio, G. (2021) 1 Geografía de suelos de la península de  Yucatán. ASOCIACIÓN MEXICANA DE ESTUDIOS SOBRE EL KARST, 9. Ibáñez, J. (6 de julio de 2010). Leptosoles. Madri+d blogs. Recuperado el 9 de diciembre de  2022 de https://n9.cl/i3b4s Prospero, J. M. (1999). Long-range transport of mineral dust in the global atmosphere:  Impact of African dust on the environment of the southeastern United States. Proceedings of the National Acade my of Sciences of the United States of America, 96 (7), 3396-3403. https://n9.cl/ofope *Gisela Jiménez Hernández es alumna de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán.

18 abril, 2023 0

La migración yucateca

Por: Miroslava Darinka Rodríguez Chávez* A la edad de once años, me retiré de mi ciudad natal para vivir en un lugar totalmente diferente. En ese entonces no estaba consciente del fenómeno que significaba la migración, pero padecí una adaptación total en diversos aspectos de mi vida. El clima era muy caluroso, la ciudad era menos grande de la que vivía, los modismos y la sociedad en general era totalmente distinta con lo que había vivido hasta ese momento. Soy procedente de la Ciudad de México, y soy una migrante que se trasladó junto a sus padres en una huida desesperada de la violencia que, desafortunadamente, domina mi lugar de origen.  Mientras vivimos en la Ciudad de México, mi familia y yo fuimos testigos de casos desesperanzadores, en donde cárteles y homicidios, muy cercanos a nosotros, eran una realidad palpable. Por lo tanto, Mérida, un sitio donde se reconoce una clara calma y serenidad, fue una opción viable para alejarnos de un estilo de vida caótico. Ya no hubo más una vida ajetreada de coches en avenidas enormes, y tumultos de gente en calles concurridas, como Tlatelolco. No obstante, con el paso del tiempo, gracias a las experiencias que brinda la adaptación —nueva gastronomía, nuevas costumbres, nuevas personas, nuevos acentos, y un enorme etcétera— a la par de que obtenía más edad y entendimiento, caí en cuenta de muchos aspectos que predomina en la sociedad yucateca. A los que proceden de otros sitios, son relacionados con su lugar de origen, así como los hábitos sociales predominantes de dicha región, por ende, se conoce a los “chilangos” como gente muy agitada, muy acelerada… y otros aspectos que se mencionan pero no conozco a detalle.  Soy testigo de este prototipo que se tiene sobre los foráneos, ya que lo escuchado a palabras de unas cuantas personas originarias de este estado, y en más de una ocasión, hubo incluso una docente de mi escuela preparatoria que mencionó despectivamente críticas sobre los “chilangos” en mi presencia; en ese entonces era una joven de dieciséis años y no lo entendí a mal, sin embargo, a día de hoy, puedo decir que es un poco triste saber que a todos lo que provenimos de las afueras de este hermoso y tranquilo lugar, son clasificados como “agresivos” o “violentos”.  Y sí, es entendible, de por medio hay esa incertidumbre general, en donde se ve amenazada la tranquilidad y esa paz que impera, es normal que exista ese miedo de que externos a esta respetable y destacable cultura puedan intentar quebrantar lo que se ha mantenido durante mucho tiempo. Pero, puedo decir y afirmar con la certeza y seguridad de una migrante y foránea de este estado que hay mexicanos, como yo y mi familia, que lo único que buscamos es un lugar en donde establecerse y vivir en armonía en las afueras de esa modalidad de vida que es tan acelerada y somete de una forma garrafal a quienes no han tenido la oportunidad de librarse de ese lugar.  Según el INEGI, entre el 2015 y el 2020 en total llegaron: 100, 209 personas en la entidad de Yucatán. En ese mismo intervalo de tiempo fueron 33, 474 personas las que salieron para radicar en otro lugar.  El incremento de la violencia registrada puede deberse al crecimiento demográfico acelerado de Mérida. En 30 años, la ciudad pasó de tener 300 mil habitantes a tener un millón. Los nuevos meridanos son yucatecos provenientes del interior del estado o personas de diferentes estados de la república que antes estaban viviendo en la zona de Cancún. Para estos últimos, Mérida representa un lugar con mayor oferta educativa y cultural o, simplemente, un mercado de trabajo alternativo al de la costa caribeña, el cual ya está saturado. (Cruz, 2009, pág. 172) Dentro de la cita anterior, se describe que según SEGOB, según los estudios y registros ejercidos, se menciona una palpable violencia; también dentro de estos mismos registros se menciona un alto índice de extranjeros, al igual que foráneos de otras entidades federativas de México. Es una realidad que este fenómeno predomine y sea visible para aquellos externos a esta sólida y fuerte cultura, y que a más de uno pueda haberle sucedido algo similar o medianamente parecido a lo que he mencionado. No obstante, lo que es verdad, es que siempre habrá y existirá una diversificación de opiniones y puntos de vista, unos sostenidos y formulados por experiencias propias, otras tantas por conjeturas en base a clasificaciones y las restantes por mera necesidad de expresión o por un intento de aportar sus palabras en ese cúmulo de teorías y señalamientos.  Lo que puede decir una persona como yo, que lo ha palpado y vivido a carne propia es que es innegable que somos residentes de un mismo lugar, de los mismos cimientos, donde nació una misma historia, donde rigió una cultura longeva y tradicional, la cual fue sometida, que somos hablantes de una misma lengua y que bajo nuestros pies yacen rastros de pisadas antiguas de grandes personajes y ancestros que comparten procedencia y sangre. Que todos somos parte de un sitio llamado México, que ha padecido fuertes fenómenos de violencia y sometimiento por cuestiones que no podemos controlar y mucho menos comprender. Qué belleza y fortuna saber que existe Mérida, Yucatán, que me ha dado la oportunidad de desarrollarme académicamente, así como el lograr ser una mujer íntegra que puede entender y ser empática con las diversas afirmaciones y percepciones de las distintas culturas y sobre todo que tuve la oportunidad de tener una infancia en donde corrí por las calles y jugué en ellas con mis amigos, y que nada malo me sucedió, ni tampoco a mi familia.   Lo que puedo afirmar es que no hay lugar más tranquilo como mi Mérida. Bibliografía. Movimientos migratorios. Yucatán. (s. f.). https://www.cuentame.inegi.org.mx/monografias/informacion/yuc/poblacion/m_migratorios.aspx?tema=me Cruz. (2009). DIAGNÓSTICO SOBRE LA REALIDAD SOCIAL, ECONÓMICA Y CULTURAL DE LOS ENTORNOS LOCALES PARA EL DISEÑO DE INTERVENCIONES EN MATERIA DE PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA…

11 abril, 2023 0

Hamacas en Yucatán

Por: Laura Elizabeth Villajuana Pam* En nuestra vida hay objetos o artículos a los que estamos tan acostumbrados que podemos llegar a pasarlos por alto hasta que alguien fuera de tu contexto te evidencia sus particularidades. Desde mi experiencia, ese artículo es la hamaca, y es que esta red de hilos se ha vuelto tan imprescindible en mi día a día que no me había puesto a pensar sobre su valor, en las actividades que realizo en función de ella y qué tan distintas serían sin la presencia de mi hamaca.            Desde pequeños, la primera vez que nos pusieron en una hamaca, nos mecían mientras mamá se iba a hacer las tareas del hogar sin preocuparse, ya que creando nudos en las orillas evitaba accidentes durante las siestas; hasta cuando en actos de valentía la usábamos para divertirnos haciendo competencias para ver quién mecía más fuerte llegando a diversas alturas, o cuando dábamos rienda suelta a la imaginación y nos enrollábamos en ella convirtiéndonos en una oruga. Las hamacas en mi casa, en mi familia y hasta en mi calle se ha vuelto un lugar propio para pensar mientras te arrullas, o el lugar perfecto para dormir en casi cualquier lado de la casa, en tu cuarto, en la sala o incluso en tu patio cuando hay mucho calor.             ¿Han escuchado que las cosas se parecen a su dueño? Pues esto sucede con las hamacas, al menos en las que he tenido el privilegio de descansar. Cada hamaca parece que se amolda a la posición en la que duerme su persona, incluso la suavidad en ciertas partes va en relación a la comodidad del dueño. Así que no es de extrañar sentir incomodidad si dormimos en una hamaca que no es la nuestra. Algo que me parece increíble de las hamacas es que llegan a ser tan prácticas que te dan la oportunidad de compartir ratos divertidos en las reuniones de amigos o familiares cuando se forma una telaraña de hamacas antes de dormir.            Hoy en día es común que al entrar a la casa típica de un yucateco se observen en las paredes al menos un par de orificios conocidos como hamaqueros, incluso en las salas de la casa y no solo en las habitaciones. Yucatán es una zona tan calurosa que llega a ser incómodo dormir en una cama donde es casi imposible no sudar. Por ello, el contar con un artículo como la hamaca para dormir o solo para sentarse a descansar es algo tan habitual para los habitantes de la zona.  El término hamaca surge a partir del nombre en haitiano, hamac, cuyo significado es árbol, fue dado por los primeros viajeros colonizadores después de encontrar estos artículos tejidos con filamentos de corteza de árbol (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022). En maya, este artículo es conocido como hayabil-kaan y significa algo parecido a cordeles para tenderse, o yaab-kaan, que expresa muchos cordeles (Baños, 2003). El origen de las hamacas no es prehispánico ni maya, sino que provino del Caribe y su integración en la vida del caminante del Mayab resultó en cambios en los diseños de los interiores de las viviendas como se conocen hoy en día (Baños, 2003).  Tras sufrir el intenso calor de Yucatán, los primeros residentes del extranjero se las ingeniaron para convertir este utensilio, antes utilizado como bolsa colgante, lugar de descanso o lugar para mecer, en una suave cama que aminoraba el calor del lugar (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022). Su uso se extendió rápidamente, abandonando incluso las camas de palos para descansar en estas refrescantes y cómodas redes (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022). Para quienes no conocen o no han tenido la oportunidad de descansar en uno de estos artículos tan típicos, las hamacas son descritas como una “red alargada, gruesa y poco tupida, por lo común de pita, lona u otro tejido resistente, la cual, asegurada por las extremidades en dos árboles u otros soportes, queda pendiente en el aire y sirve de cama y columpio, o bien se usa como medio de transporte conducida por dos personas” (RAE, 2022). El material, los colores y la forma de referirse a este artilugio dependen de la región en la que se localice, sin embargo, en el estado de Yucatán, se conoce como hamacas y suelen estar hechas de hilo de algodón o fibra vegetal de colores (Navarro, 2019). Las primeras hamacas mayas fueron hechas con hilos de henequén (Baños, 2003).   Una hamaca se teje en un bastidor que consta de dos palos largos de madera, cilíndricos y perpendiculares, como de cinco centímetros de grueso y aproximadamente dos metros de largo los cuales se encuentran colocados paralelamente, la distancia a la que se ubican las maderas va en relación al tamaño de la hamaca (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022). Se inicia la elaboración de la hamaca rodeando los dos palos verticales con el hilo, de forma tal que queda en forma de madeja. Una vez que el hilo que rodea las maderas es suficiente, se toma una aguja o landera labrada en madera fuerte, en forma de barquichuelo, calada en el centro y en la que se ha devanado previamente el hilo y se comienza a entrecruzar los hilos de la urdimbre con ayuda de la tejedora hasta que se vaya formando de poco en poco la red que caracteriza a las hamacas (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022). Cuando la red es terminada, incluso los bordes, es hora de colocar sus brazos. Los cuales surgen a raíz de enganchar en las extremidades de la banda tejida y anudarla en los extremos para formar una especie de argolla en forma de pera. Estas argollas serán por donde pasan los lazos que usualmente son dos sogas bien corchadas con nudillos o borlas en sus extremidades, las cuales serán la forma en la que será amarrada la hamaca o en algunos casos extender la distancia de la soga que cuelga entre la hamaca y el espacio donde se…

28 marzo, 2023 0

La invasión

Por: Gabriela E. Zárate Euán* Cuando me tuve que mudar a Mérida estaba consciente del problema de adaptación que la mudanza suponía, sabía que esta venia en diferentes niveles, adaptación social, adaptación a un nuevo espacio de vivienda que pronto llamaría casa, adaptación a observar nuevos paisajes en mis rutinas. Sin embargo, la adaptación alimenticia, cultural y ambiental no suponían un gran problema, verán, vengo de Campeche, el estado vecino de Yucatán con el que compartimos parte de la cultura, gastronomía, clima, flora y fauna. Y no me habría equivocado en suponer aquello, de no ser por unos diminutos inquilinos que pronto empecé a notar en mi nueva casa en Mérida, inquilinos de los que hasta la fecha no he averiguado como obligarlos a mudarse. Las hormigas cuyo nombre científico es Formicidae, forman parte del grupo más numeroso y diverso animal; los artrópodos, estos tienen una gran cantidad de roles ecológicos; tanto pueden ser herbívoros y devorar las hojas, corteza y raíces de los árboles, como ser feroces carnívoros, o detritívoros que degradan la materia orgánica muerta. Asimismo, pueden habitar tanto las grandes colinas nevadas, como los desiertos e, inclusive, se encuentran en distintos estratos en los diferentes océanos (Pinkus Rendon, 2013). Desde su origen, hace aproximadamente 120 millones de años, las hormigas han llegado a ocupar todos los continentes, a excepción de la Antártida. Ahora bien, el tipo o clase de hormiga será distinto dependiendo de la región. En el caso de la Península se han reportado 37 especies en Campeche, 28 en Quintana Roo y 40 en Yucatán (Ríos Casanova, 2014). Las más conocidas que habitan en los tres estados son las denominadas en maya chac subín o sinik subín (Solenopsis gemminata), estas son pequeñas hormigas de color rojo. También se encuentran las comúnmente llamadas hormigas arrieras, caracterizadas por su oscuro color y por ser de gran tamaño, en maya se denominan Xulá (Echiton sp.) (Pinkus Rendon, 2013). En asentamientos urbanos las hormigas pueden anidar debajo de las losas de concreto de los patios, debajo de banquetas, cimentaciones, caminos y cajas eléctricas de control. Con todo lo anterior, podemos afirmar con bastante seguridad que no existe casa o edificio en toda la Península que no posea hormigas, y las que mas gustan de habitar espacios urbanos son las denominadas sinik subin (Solenopsis gemminata).  Cuando llegué a mi nueva vivienda en Merida, de las primeras cosas que hice al llegar fue hacer limpieza. Durante ese primer día de aseo, llamaron mi atención el desfile de varias hileras color terracota en el techo y alrededor de las paredes, la marcha parecía tener una circulación de doble sentido, en un extremo salían y entraban de los interruptores y tomacorriente de las paredes y el otro extremo lo localice en los bordes de las puertas y ventanas, así como en los plafones de las lámparas en el techo. Ni hablar, enseguida me dispuse a preparar el menjurje conocido para ahuyentar y repeler a tales insectos, un poco de agua con jabón, gotas con limón y un poco de vinagre, colocado todo en un atomizador, me dispuse a rociarlo por todas las paredes siguiendo preferencialmente la ruta de las hormigas. Verán, el problema con la coexistencia con dichos artrópodos no es únicamente que se alimenten de las migajas y desperdicios alimenticios que uno pueda ir dejando aquí y allá, el principal problema, si permitía una invasión de este tipo, es que las hormigas tienen por costumbre comer casi cualquier tipo de material, entonces existe el riesgo a un posible daño al cableado, así como a equipos eléctricos. Es por ello que no me sorprendió cuando al quitar los contactos eléctricos de las paredes me encontré con pequeños montículos de grava fina, las colonias de estos insectos. Ese fue mi primer encuentro con aquellos insectos diminutos de no mas de 2 mm de tamaño, pero no sería el único, aquellas largas hileras rojizas volverían a aparecer marchando por las paredes y el techo y sin importar cuanto repitiera el método casero para repelerlas este parecía no tener efecto, al cabo de un par de días ahí aparecían de nuevo. Una tarde, durante mi primera semana viviendo en Mérida, recuerdo haber pasado al super regresando de la universidad, compré algo de despensa y al llegar a casa me dispuse a guardar y ordenar todo lo comprado, los embutidos al refrigerador, las carnes al congelador, los enlatados en la alacena y el pan simplemente lo deje dentro su empaque asentado sobre la cocineta como suelo hacerlo en Campeche. Luego me dispuse a ver la serie de Netflix del momento, al terminar uno de los capítulos fui a la cocina por agua, es entonces cuando observo desde lejos aquellas infames líneas marrones desfilando encima y alrededor del pan, me acerque solo para atestiguar que habían hecho orificios al empaque de plástico y se habían comido el pan, cercenando a partes desiguales aquí y allá. Sin embargo, el peor encuentro que he tenido con tales insectos fue una tarde a principios de noviembre, en aquella ocasión se había organizado en la facultad el Congreso de Estudios Literarios y Lingüísticos (CIELL). Yo había asistido ese día durante la mañana y por la tarde se iba a llevar a cabo una puesta en escena del Seminario de Teatro universitario del que formo parte, por lo que disponía únicamente de un par de horas para ir a mi casa, comer, bañarme y regresar a tiempo para la presentación. Consciente del poco tiempo que disponía decidí que lo mas práctico era almorzar una sopa instantánea que tenia guardada en la alacena, al llegar a casa me bañé lo más a prisa que pude y me puse a calentar el agua mientras acomodaba mis cosas para irme. Cuando el agua hirvió, tomé la sopa de la alacena y al abrirla lo que encontré dentro me confundió por unos segundos. Un montón de diminutos puntos rojos apiñados en los bordes dentro del envase de unicel. Cuando comprendí de lo que se trataba mi…

21 marzo, 2023 0

Creencia y remedio maya para el pujido de un bebé

Por: DINO* Con respecto a las creencias y remedios medicinales tradicionales de las comunidades mayas hay una que no ha sido abordada e investigada lo suficiente y merece más reconocimiento, incluso yo la recibí en mi infancia y tal ritual es parte de nuestras raíces como mayas yucatecos. La mayoría de los yucatecos conoce lo que es el hetzmek, el cual es: “Una ceremonia doméstica que, según manifiestan los padres, debe realizarse cuando las niñas cumplen tres meses de edad y los niños, cuatro. Esta ceremonia recibe su nombre de la forma en que se abraza a la criatura por primera vez” (Prieto y Villanueva, 2009: 77). Esta ceremonia para los bebés ha estado en el foco de atención en los diversos estudios sobre la cultura maya, siendo la única reconocida; sin embargo, voy a hablar sobre un remedio poco conocido, un ritual-ceremonia que cura el pujido de los bebés el cual es producido, según ciertas creencias, por el mal de ojo. Según Mosquera (2003), mediante diversas entrevistas realizadas a comadronas de la comunidad maya del municipio de Rabinal, Guatemala, define tal padecimiento como: “El pujido es que no se duerme, llora mucho, ya no mama y ya no se duerme y se despierta mucho y se estira mucho” (271). Este “pujo” son diversas contracciones del bebé que son causados por la adaptación de su sistema intestinal en las primeras semanas de vida. Pero según el mismo estudio de Mosquera (2003), se recopiló, mediante las entrevistas, que el “pujido” es causado porque el bebé respiró humo de cigarro, mayormente porque el padre o la madre fumó cerca del bebé; que respiró el humo causado por los automóviles o que fue por el mal de ojo de alguien envidioso (270). Por último, el remedio que usan las comadronas para tales bebés es usar la técnica llamada “desahumerio”, como lo nombran ellas, o sahumerio que, según la Real Academia Española, lo define como “Humo que produce una materia aromática que se echa en el fuego para sahumar.”. El mismo estudio, en una de sus entrevistas, menciona cómo se realiza y qué conlleva realizar tal remedio: “El tratamiento para curar el pujido, como se ha apuntado anteriormente, responde más a parámetros de tipo ritual o ceremonial, en donde el humo de ciertos elementos animales (como las espinas de tacuacín) y plantas medicinales son quemadas, finalmente es el calor y el humo quienes hacen la función curativa. (Mosquera, 2002: 273).” Ya establecido lo anterior, toca conversar acerca de la experiencia personal en el que se me aplicó tal ritual maya para los pujidos. Todo lo que voy a relatar a continuación me lo contó mi propia madre, partícipe para la obtención de los ingredientes para la ceremonia y fue observadora cuando se realizó en casa de mi abuela materna. Cabe resaltar que este remedio familiar que relataré tiene muchas diferencias con respecto al remedio investigado anteriormente; se trata de una misma cultura ubicada en espacios y territorios muy alejados, pero coinciden en muchos aspectos, demostrando que ambos son parte de un todo, de la cultura maya. Todo inicia cuando un “yo” de dos semanas de vida comenzó a tener cólicos constantes y evacuaba excremento al tenerlos. Era tan intensos que no lo dejaban dormir y causaban que no tuviera apetito. La señora Gladys Cámara estaba muy preocupada por su criatura, por lo que recurrió a su suegra, la señora Placida Dzib, originaria del pueblo de Xcopteil, Valladolid, que tenía muchos conocimientos de comadrona, aunque nunca los ejerció. La señora Placida le contó a Gladys que el mal que sufría su bebé era causado porque él fue visitado por una mujer que tenía su menstruación o por una persona casada que acababa de tener relaciones sexuales con su pareja marital. De esto, indicó que era necesario realizarle un ritual-remedio tradicional que quitaba los pujidos a los infantes. Este consistía en que se debía conseguir plumas de zopilote, barba de chivo, excremento de paloma, romero y carbón, luego todos esos elementos debían ser mezclados y triturados en un censario. Después, debían poner al bebé dormido en una hamaca, se encendería el censario y se pondría debajo del bebé, de esta manera, el humo que causaría esa mezcla tendría propiedades curativas, el cual sería aspirado por el infante, remediando el pujido, este proceso se debe de repetir tres veces, en tres días.  La señora Gladys comenzó a hacer los preparativos y solicitar a sus familiares y conocidos conseguir tales ingredientes o preguntar si los tenían. Inició pidiendo a su esposo, el señor José Noh, y a su hermano, Ismael Cámara, que fueran al monte a cazar un zopilote, por lo que ellos dos, con un rifle de balines, fueron al monte cercano y cazaron a un grandísimo zopilote que daría más que suficiente para los tres días de ritual. El excremento de paloma lo consiguió gracias a que una de sus vecinas tenía unas palomas enjauladas y al igual que su esposo, consiguió la barba de chivo gracias a que uno de sus amigos criaba chivos. Y, por último, el romero y el carbón lo consiguió la mamá de Gladys, la señora Lourdes Segovia, en el mercado de San Roque, en la colonia de San José Tecoh, Mérida. Finalmente, la señora Lourdes comenzó a realizar en el censario la mezcla y trituración de todos los ingredientes conseguidos y, una vez listo, pusieron al bebé dormido en una hamaca, colocaron el censario debajo de él y lo encendieron, dejando que el humo curativo lo cubriera por completo, Esto lo repitieron durante tres días y, casi de inmediato, el bebé dejó de tener cólicos, comenzó a tomar leche de manera normal y ya dormía tranquilamente. Bibliografía. Mosquera, M. (2002). La articulación de saberes populares y bio-médicos entre las comadronas de Rabinal. Baja Verapaz, Guatemala. Universitat Rovira i Virgili.Villanueva, N, y Prieto, V. (2009). Rituales de hetzmek en Yucatán. Estudios de cultura maya, 33, 73-103. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-25742009000100004&lng=es&tlng=es. *Seudónimo utilizado por alumnx de la Licenciatura en Literatura Latinoamérica de la Universidad Autónoma…

14 marzo, 2023 0

Cuéntame Yucatán

Por: David Sosa Álvarez* ¿Qué nos hace ser mexicanos? ¿Cuál es el sentido de nuestra identidad nacional? ¿Qué es la nacionalidad? Si es difícil dar una respuesta que incluya toda la diversidad cultural que existe en México para la búsqueda de una identidad nacional, centrarse en un estado donde dentro suyo parece que existen distintos rasgos identitarios que difieren enormemente con los de fuera de sus fronteras, es una tarea sumamente compleja. Por ello, no quiero limitar mis palabras a contar cosas bonitas sobre Yucatán, estado que me vio nacer y, hasta cierto punto, me ha (nos ha) refugiado de un México que cada día parece menos lindo y menos querido. Y ojo, que al ser yucateco de pura cepa, la afirmación anterior puede tildarme como lo que muchos hermanos paisanos sí que llegan a denostar: una especie de xenofobia. El racismo contra todo aquel que no sea Yucateco y venga a vivir a estas tierras es tan palpable que se ha revalorizado una palabra de origen maya la cual, como muchas otras, está ligada al léxico de gran parte de la población yucateca: Waach o Huach término utilizado para referir que una persona no es propia de la región. La palabra suele tener distintas acepciones, algunos la utilizan para referir específicamente a los oriundos del centro del país, otros a los de Tabasco, sin embargo, la acepción de la cual hago uso aquí es a la que me ha referido mi padre quien vivió toda su infancia en el municipio de Bokobá, poblado de donde era mi abuelo y gran parte de mi familia paterna: “Waach se le dice a todo aquel que viva pasando el letrero de Bienvenidos a Yucatán”.  Con lo anterior, espero haber brindado un preámbulo sobre algunas de las problemáticas sociales más conocidas de la llamada tierra del faisán y el venado, preámbulo que nos servirá de base para desmitificar un estado que hoy día es portada de revistas internacionales, un estado que por fuera parece un destino turístico inigualable así como también una opción ideal para vivir, pero por dentro arrastra una retahíla de problemas sociales y desigualdad los cuales, más que ser atendidos, parece que crecen a la par del desmedido crecimiento urbano. Estas palabras van dirigidas a todas aquellas personas que las haya convencido la infografía turística del Yucatán de los pueblos mágicos, también a aquellas personas que opten por venir a vivir a las ciudades yucatecas y si acaso también al yucateco de antaño, que si algo hemos de reconocer todos los que estamos creciendo ahora mismo en estas tierras es que nuestra capital es blanca pero mucho más por motivos clasistas que por una seguridad inigualable. ¿Cuál sería la mejor manera de Contar Yucatan sin dejar fuera ciento cinco municipios? Esta es una preocupación personal, no puedo negar que mis palabras están bajo una visión citadina y que hablar de Yucatán utilizando generalizaciones es dejar fuera pueblos con raíces milenarias de nuestra cultura maya, los cuales viven muy distinto en comparación con la capital. Entiendo que esto no es una situación particular, la gran mayoría de los estados de la republica mexicana tiene comunidades rurales con problemáticas muy similares, sin embargo, hablare aquí de Yucatán en el mismo sentido del que hablan los que nos gobiernan y también los que le ponen precio a la tierra o mejor dicho a los lotes de tierra. “Sisal, paraíso de Yucatán donde los habitantes rechazan ser Pueblo Mágico” escribió el 5 de julio del 2021 Claudia Arriaga para el medio digital Haz Ruido con respecto al pueblo costero de sisal y su nombramiento como Pueblo Mágico. La nota continua con las siguientes palabras del representante de la Alianza Comunitaria Sisal, Manuel Hernández Canul:  Mágico sí es porque han desaparecido todo, la costa y no hay terrenos para futuras generaciones. En lo mágico nos encontramos con gente del pasado, exautoridades que invierten con privados, aquí están haciendo construcciones, contratos y convenios con gobiernos del pasado. Hay casas para canadienses y americanos, lo que causa molestia, porque no puede ser posible que haya calles dañadas en donde vivimos y del otro lado casas con postes de alumbrado eléctrico.  Lo que sucedió en Sisal es la expresión máxima de la situación actual del estado de Yucatán. La comunidad fue encuestada y los resultados indicaron que un 98% de los habitantes no estaban de acuerdo con el título de Pueblo Mágico. Hablan sobre la inmediata subida de precios en la comida y en la renta de las viviendas, las construcciones que destruyeron el manglar e imposibilitaron el acceso a la playa por esas zonas. “Si antes la renta de una casa costaba 1,800 pesos mensuales, ahora no bajan de 2,500” cuenta una vecina de la localidad. Pero lo más preocupante es que estas declaraciones fueron realizadas a mediados del 2021. Hoy la página de la Secretaría de Turismo del Gobierno de México ostenta, entre un listado de 132 Pueblos Mágicos, el nombre de Sisal, el pueblo costero que rechazó explícitamente el apelativo.  En este mismo sentido, la página de la Secretaria de Turismo, justo en el apartado de la lista de los Pueblos Mágicos, escribe lo siguiente: “El Programa Pueblos Mágicos contribuye a revalorar a un conjunto de poblaciones del país que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación y que representan alternativas frescas y variadas para los visitantes nacionales y extranjeros”. ¿Revalorar? ¿Imaginario colectivo? Eso es lo que son (para ellos) nuestros pueblos mayas originarios, “imaginarios colectivos”, y solo podemos darles valor a estos lugares en donde han nacido y muerto familias enteras, donde han hecho sus propias historias, donde niños van a la escuela, ríen, juegan, donde se bañan en el mar y se divierten con la arena, a todo esto y un cuantioso etcétera, solo podemos “revalorarlo” con inversión extranjera. Qué importa si el pescador ahora tiene que desplazar su barca, pues en donde antes la dejaba al término de su labor, ahora hay un bonito y moderno conjunto de…