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19 septiembre, 2024 3

Desapareciendo en las olas: el impacto silencioso de la erosión costera en Chuburná, Yucatán

Por Armas Enríquez Jimena, Melgoza Montelongo Amairani, Torres Ortiz Monserrat, Ramírez Heredia Vianney Ximena. La erosión costera es un fenómeno que afecta profundamente las playas de Chuburná, alterando no solo el paisaje, sino también la vida de la comunidad local. Este proceso, que implica la pérdida gradual de arena, puede ser causado por factores naturales como tormentas y mareas, o por la intervención humana, como la construcción de puertos y otras infraestructuras. En Chuburná, los efectos de la erosión son visibles en la reducción de la playa, la pérdida de biodiversidad, y el impacto en las actividades económicas y recreativas. La comunidad local, a través de la voz de residentes como Carmen, describe cómo la playa ha cambiado dramáticamente en las últimas décadas. Lo que antes era un vasto espacio de arena dorada se ha convertido en una franja estrecha, amenazada por el avance del mar. La construcción de puertos y otras obras han alterado el flujo natural de sedimentos, exacerbando la erosión y afectando la capacidad de la playa para sostener tanto la biodiversidad como las actividades humanas. El Dr. Frank Ocaña Borrego, experto en manejo integrado de zonas costeras, señala que la erosión conlleva la pérdida de infraestructura, la disminución de la capacidad turística y la degradación de servicios ecosistémicos esenciales. Las soluciones tradicionales, como rompeolas y escolleras, aunque efectivas en el corto plazo, pueden tener efectos adversos a largo plazo, como la alteración del perfil natural de la playa. Por otro lado, métodos más sostenibles, como la restauración de dunas y la creación de arrecifes artificiales, ofrecen alternativas que no solo mitigan la erosión, sino que también promueven la biodiversidad. La restauración de dunas es crucial, ya que estas actúan como barreras naturales contra las tormentas y el viento, protegiendo la costa y preservando los hábitats de numerosas especies. Además, iniciativas como el beach scrapping y el bypass son esenciales para mantener el equilibrio de sedimentos en la costa, aunque aún falta investigación y aplicación en la región. La comunidad de Chuburná ha demostrado un fuerte compromiso con la preservación de su entorno. A través de la participación activa en actividades de reforestación, limpieza de playas y vigilancia de áreas restauradas, los residentes han jugado un papel crucial en la protección de su costa. Este esfuerzo colectivo no solo busca preservar el medio ambiente, sino también mantener la identidad cultural y la calidad de vida de la comunidad. La colaboración entre la comunidad, el gobierno, la academia y el sector privado es esencial para desarrollar estrategias de conservación que sean efectivas a largo plazo. Mirar hacia el futuro implica imaginar un Chuburná donde las playas estén protegidas por soluciones sostenibles, permitiendo que las futuras generaciones disfruten de este valioso entorno natural. Adicional al trabajo académico de investigación, la incorporación de herramientas digitales interactivas ha demostrado ser un recurso valioso para mejorar la experiencia del lector y fomentar un mayor entendimiento de temas complejos, como el desarrollado en el presente reportaje. En este contexto, el proyecto realizado en el marco del curso de Periodismo Ambiental presenta una innovación significativa en la forma en que se difunden conocimientos sobre flora, fauna y ecosistemas costeros. Te invitamos a revisar los diferentes elementos interactivos producto de la investigación:

3 marzo, 2023 0

La voz en las paredes: las enseñanzas del semestre pasado

Por: Xiomara Ancona, Cristopher Reyes, Ángel Arenas y Marianela Escamilla* El semestre pasado fue el primero en el que todas las generaciones nos conocimos fuera del mundo virtual, dejamos de ser perfiles de Instagram o cuadros de Zoom para convertirnos en personas tangibles. Los pasillos de la antes vacía universidad se llenaron de voces y risas; poco a poco nos familiarizamos con el espacio y lo hicimos nuestro, ¡al fin tuvimos acceso a la tan magnífica vida universitaria! ¿Cuántas veces nos han dicho que serán los mejores años de nuestra vida?, ¿cuántas historias no hemos escuchado de la maravillosa vida universitaria?, nos han hablado del orgullo universitario, de las entrañables amistades que descubriremos y de todo el conocimiento que tendremos a nuestro alcance. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto? Comienza un nuevo semestre, regresamos todos a las aulas, ya nos conocemos, algunos lazos perduraron, otros se rompieron, surgieron nuevos, pero seguimos aquí.  ¡Hay algo nuevo!, los pequeños carteles que apenas se asomaban en las paredes de la escuela con algún dibujo, un poema, una estrofa…se hicieron gigantes. Crecieron y con ellos su voz: ya no solo nos susurraban un pensamiento, ahora nos gritaban exigencias, pedían ayuda o simplemente buscaban quién los escuchase. Crecieron y con ellos la comunidad; al comienzo fue exquisito ver cómo nos unimos para buscar hacer más amable este lugar donde a veces pasamos más tiempo que en nuestras propias casas. ¡Fue casi fugaz!, así como teníamos pensamientos en común, otros se dividieron. -¡Tu indiferencia es un factor para la comunidad!- grita una hoja de papel en un pasillo. No todos pensábamos igual, pero todo estaba en calma, pero los muros se agitaron con fuerza. Los carteles se esfumaron y quedó una triste y vacía pared blanca. ¿Quién fue?, ¿Por qué lo hicieron?, estas preguntas inundaban los pasillos. La pared, sombría y sin vida, no duró más de tres horas. En medio del vacío surgió un nuevo cartel con la leyenda “nos vamos a multiplicar”, ¿acaso era un aviso o una advertencia? ¡Tuvo razón!  Al día siguiente eran muchos más que antes, diferentes estilos, tantos colores, tantos mensajes, ¡qué bellos se ven los muros con sus voces! -¡Las paredes son nuestras! -¡Respeta la lucha o vivirás en revolución! -¡Nos quieren quitar las alas! -¡Respeta la libre expresión! Tantos mensajes, tantas cosas que decir, tanto con lo que nos sentimos identificados como comunidad. Un sentimiento de preocupación y un pensamiento que buscaba entender qué estaba pasando dentro de nuestro espacio despertaron cuando afuera del 104, de nuestro también colorido y poético salón, una voz nos gritó: -¡Cuando pensé en suicidarme, pensé en hacerlo en la ENES! ¿Qué estaba pasando?, ¿de dónde venía ese sentimiento de soledad?, había alguien que no estaba bien y quizá no solo era uno, quizá éramos todas, todos y todes, ¿qué se puede hacer al respecto?  No es algo novedoso que en DyGI somos los aventurados a los que les apasiona responder lo que todo el mundo se pregunta, y así fue. Nos tomó poco más de medio semestre, escuchamos las voces, archivamos los sentimientos, no para dejarlos guardados, sino para ordenarlos y poder manifestar todo el sentir que está atravesando a la comunidad, investigamos, pero no desde la perspectiva fría que se tiene desde la investigación; lo hicimos también posicionándonos como alumnos, como parte de la solución o del problema. Para realizar la investigación comenzamos por tomar fotografías de todos los carteles para después con ayuda de alumnos, profesores y personal administrativo, seleccionar las cinco imágenes que consideramos más significativas. Después por medio de Google forms, colocamos las 10 imágenes y solicitamos que la gente eligiera tres palabras que relacionaban con las imágenes.  La última pregunta estaba relacionada con una opinión general acerca de ellas. Se contó con la participación de 40 encuestados, cinco docentes, cinco empleados administrativos y 30 alumnos. Los datos recabados fueron analizados con ayuda del programa AtlasTI, una herramienta de uso tecnológico y técnico creada con el fin de apoyar la organización, el análisis e interpretación de información en investigaciones cualitativas. ¿Qué siente la comunidad?, ¿qué es lo que une a trabajadores, estudiantes y profesores, pero no estamos viendo? Encontramos que nos une la tristeza, el miedo, el enojo, nos une la lucha, la libre expresión, pero sobre todo nos une la empatía. ¡Qué bella es la vida universitaria! ¿Existen conflictos en ella? La respuesta es sí, pero está en nosotros crear conexiones para solucionarlas como comunidad. Ya sabemos qué siente la comunidad, de dónde vienen los gritos de las paredes que ya no se van a callar, qué nos duele y cuáles son nuestros sueños para el futuro. Se habla de tristeza, de enojo y miedo, pero también de empatía. ¿Qué vamos a hacer para que sea esa misma empatía la que nos lleve a un mejor lugar? Xiomara Ancona* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM. Cristopher Reyes* es alumno de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM. Ángel Arenas* es alumno de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM. Marianela Escamilla* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM.