Resistencia en el ritmo

Resistencia en el ritmo

7 abril, 2026 0
Whatsapp
Facebook
Instagram
Twitter

Por: Iván Alexis Arcique Ku*

La música es un elemento presente entre las culturas de todo el mundo, sumamente diverso y complejo, más sin embargo es algo que toda la gente disfruta de alguna manera, entre estos ritmos diversos se encuentran todos aquellos que conforman el catálogo de ritmos del “Latinoamérica”  tales como la salsa, la rumba, samba y muchos otras con una clara influencia de ritmos originarios del continente americano y sobre todo esta música cuentan la presencia innegable de ritmos, compases, instrumentos y letras provenientes del continente africano, su presencia surge mediante de una serie de intercambios culturales propiciados por  la trata trasatlántica de comienzos del siglo XVI acontecimiento que tuvo repercusiones a nivel mundial que perduran hasta el día de hoy.

Hubo cierto momento en mi vida en el que comencé a prestarle más atención a mis entornos, a la gente, los edificios y sobre todo dejé de oír la música como ruidos de fondo y empecé a escuchar lo que la música decía, desde ese entonces me dio curiosidad saber ciertas cosas que no entendía dentro de estas canciones. Recuerdo en fiestas familiares escuchar lo que ahora sé que eran cumbias, merengues y salsas, dentro de estas había ciertas palabras que no conocía: aguanilé, yemayá, changó y varias otras que, al preguntarle a los adultos su significado, descubrí que ellos sabían tanto como yo al respecto, nada. Más tarde en la vida descubrí acerca de la santería, y todo lo que aprendía de ello era lo que la gente de mi alrededor sabía de aquello, nuevamente no mucho; y esto era frecuentemente asociado a la magia negra, espíritus malignos, sacrificios de sangre y demás ideas consideradas como “practicas prohibidas”. Todo este imaginario era constantemente incentivado a mi alrededor para reafirmar esta idea, ya sea en películas, series, libros o la misma gente que busca lucrar con estas creencias mediante engaños, y yo nunca había reflexionado respecto a ello.

No fue hasta más adelante en mi vida que la razón y origen de estas palabras se me presentó; por supuesto que sabía sobre la esclavitud en América, sabía de la existencia de aquellas personas esclavizadas, las había visto en películas o leído en libros, pero nunca consideré ni remotamente que yo mismo tuviera que ver con esta historia. Sí conocía mi piel morena y mi cabello rizado, pero no fue hasta la universidad que mi cerebro comenzó a hacer conexiones y reflexiones reales; sabía respecto al intercambio de recursos entre continentes, sobre el azúcar, las armas, y también sabía de la trata de esclavos, aunque el contexto, experiencias y perspectiva de estas personas esclavizadas fue algo que nunca había pasado por mi mente.

Desde principios del siglo XVI, diferentes potencias europeas de la época dieron comienzo a una serie de tratos comerciales intercontinentales que buscaban satisfacer la demanda de diferentes bienes solicitados por toda Europa, tales como textiles, especias, minerales y, en este caso, mano de obra obtenida mediante la esclavización de millones de personas, sobre todo la población indígena alrededor de todo el continente americano y gente de diferentes sectores de África subsahariana, cazados por esclavistas o capturados y vendidos como esclavos por otros africanos a traficantes europeos, quienes distribuyeron a la población esclavizada por todo el continente americano. Es durante este traslado y distribución que comienzan a surgir diferentes elementos culturales que formaban parte de los elementos de la vida cotidiana de estas personas sometidas a esclavitud. Como acto de memoria y preservación de la cultura, la sazón, las creencias religiosas y el ritmo emergen para tomar un lugar de permanencia en casi todos los aspectos culturales dentro de todo el continente; esto es más que evidente si se observa y se escucha lo que lo rodea a uno siendo habitante de “América Latina”. Los ritmos se mezclan y crean formas nuevas en las que las personas pueden manifestar sus sentires, honrando a aquellas personas que trajeron estos sonidos y los utilizaron como medio de resistencia ante los tratos inhumanos a los que se vieron sometidos.

El sitio Slavery and Remembrance, desarrollado a partir de la colaboración entre la Colonial Williamsburg Foundation y el UNESCO’s Slave Route Project, señala que el comercio transatlántico de personas esclavizadas puede comprenderse a partir de la experiencia de quienes lo vivieron: “el comercio transatlántico de esclavos puede comprenderse a través de la experiencia de una persona esclavizada que soportó una serie de acontecimientos catastróficos que, por diseño, la separaron de su hogar, su familia y prácticamente todo lo que le resultaba familiar. La captura en el interior de África, el transporte a la costa, la venta a traficantes de esclavos, el viaje en un barco negrero y la venta y esclavitud en América pusieron a prueba el espíritu y la voluntad de hombres, mujeres y niños resilientes que lucharon por encontrar sentido y felicidad en un Nuevo Mundo que dependía de su trabajo y de la coerción.”

Adicionalmente, en el texto “Sonido y movimiento: música popular y transnacionalismo negro en las Américas” los autores  Steinitz, Matti y Suárez Ontaneda, exponen que:

“Cuando otras vías  de  comunicación  y  representación en muchos  casos  estaban  cerradas  para  las  comunidades  afrodescendientes,  la música  representó  una  posibilidad  para  dar  voz  a  perspectivas  silenciadas, reforzar  la  identidad  de  grupo  y  manifestar  disenso  con  el statu quo  de  la supremacía   blanca   y   un   mestizaje   anclado   en   la   blanquitud.   El   papel transformador de los sonidos negros  es  representativo  de  la  relación  íntima entre  música  popular  y movimientos  sociales  que  ha  marcado  a  las  Américas desde los comienzos del siglo 20 hasta el presente.”

(Steinitz, M., y J. Suárez Ontaneda., 2024)

Aquellos sonidos representativos del continente americano son herencia y resistencia viva de la memoria de aquellas personas esclavizadas que buscaron no solo la resistencia, sino su prevalencia, y que mediante el ritmo han logrado convertir los sonidos del continente en una mezcla de presencias innegables que nos hablan de lucha, música y resistencia.

Referencias:

Steinitz, M., y J. Suárez Ontaneda. «Sonido y movimiento: Música popular y transnacionalismo negro en las Américas». Perspectivas Afro, vol. 3, n.º 2, junio de 2024, pp. 202-11, doi:10.32997/pa-2024-4727.

Transatlantic Slave Trade | Slavery and Remembrance.(s. f.). https://slaveryandremembrance.org/articles/article/?id=A0002


*Iván Alexis Arcique Ku es estudiante de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la ENES Mérida de la UNAM.