Categoría: Entrevistas

16 diciembre, 2024 0

Una charla sobre la ciencia: entrevista con el doctor Ismael Mariño

Por: Itzia Damara Rosas Torres* ¿Qué es la ciencia? ¿Todos podemos ser científicos? ¿Qué tan difícil es hacer ciencia? Son una de las muchas preguntas que surgen al tomar una decisión sobre el futuro, un futuro encaminado a hacer ciencia. La siguiente entrevista surgió con la idea de conocer la vida académica, profesional y experiencias de un científico docente de la ENES Mérida. Entrevista que nació desde una estudiante con ganas de aprender, de conocer y compartir experiencias. Para aquellos estudiantes curiosos, quienes sienten interés por comprender fenómenos científicos, de hacer ciencia, para las(os) que tienen dudas y no saben qué camino tomar. Esto es para dar una idea del trabajo que se hace en la licenciatura Ciencias de la Tierra en ENES Mérida y de una charla entre alumna-docente, fomentando el respeto, comunicación y compartiendo objetivos en común: inspirar, motivar, aprender y fomentar a hacer aquello que nos apasiona. Ismael Mariño, profesor y docente en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Mérida en la carrera de Ciencias de la Tierra, con mayor enfoque a la orientación de ciencias acuáticas. Tiene formación en la licenciatura en Oceanología y maestría y doctorado en Plymouth, Inglaterra. Actualmente es investigador y docente en ENES Mérida, y hoy nos comparte un poco de su trayectoria, experiencias, anécdotas, consejos y aprendizajes. De vacaciones familiares a olas gigantes: el inicio de una vocación Antes de adentrarnos en temas más técnicos, quisimos conocer los inicios de la vida profesional y las razones que inspiraron al profesor a elegir la investigación en la ciencia. Mencionó que su motivación comenzó desde su niñez, cuando en la televisión proyectaban videos del investigador y oceanógrafo Jacques Cousteau recorriendo el mundo en su barco y conociendo la vida del mar. Así mismo, los viajes fueron punto importante para que naciera la inspiración a continuar profesionalmente. “Era como estar en familia, estar de vacaciones y todo. Y en particular, las playas me capturaron mucho.” Una vez dentro de la carrera y experimentando lo que es estar en el mar del Pacífico Norte, el oleaje, tormentas y la dinámica del océano fue lo que cautivó al profesor. “Me encantaron las olas y fue como la motivación para entender el oleaje y por qué rompen las olas cerca de la costa, por qué cambia la forma de las playas, fue lo que me motivó a continuar profesionalmente”, menciona Proyectos que dejan huella Siguiendo con su trayectoria académica, conversamos sobre alguna investigación o proyecto realizado que le dejó una huella significativa o tuvo un gran impacto. “Yo creo que el trabajo académico que más me motivó, el que digamos que me disparó en mi trayectoria profesional, fue el doctorado. Y el doctorado me dio muchas cosas, no nada más lo académico, sino también a nivel personal, el poder interactuar con grupos de investigación, de gente que sentían pasión por lo que hacían y que esa pasión se trasladaba.” El doctorado consistía en investigar procesos físicos responsables en transportar arena en las playas, donde se instalaba un dispositivo considerando las mareas. Motivación para seguir aprendiendo Al hablar de la motivación para seguir aprendiendo y explorando, el profesor expresó ideas sobre lo que le motiva a seguir indagando. “…me encanta la naturaleza. Es algo que me apasiona muchísimo, el conocer. Conforme vas aprendiendo más de cómo son las cosas, te das cuenta de que hay una explicación más allá siempre. Y encontrar esta explicación era algo que siempre me ha apasionado, me ha dado mucha curiosidad. Yo creo que la curiosidad es innata al humano  y que está muy vinculada a la belleza de lo natural.”. Por otro lado, al preguntar ¿cuál es la motivación para continuar con esto a futuro?, el profesor respondió: Dialogamos un poco de la esperanza, la retroalimentación y los factores que ayudan a cumplir una meta, un objetivo: Momentos de incertidumbre A lo largo de la vida, no solo académica sino en general, hay momentos de dudas e incertidumbre. Durante una clase universitaria escuché la expresión: aprender a vivir con la incertidumbre.  Fue entonces donde el doctor nos compartió momentos de dudas, de cambios y de movimientos en su vida profesional. “Siempre hay dudas. Siempre hay. Por ejemplo, yo hace cinco años hice un cambio fuerte, medio drástico de mi carrera… Un pensamiento me dirigió también a pensar que, bueno, en realidad a lo mejor mi trabajo como investigador y profesor debería estar más enfocado a esto, a permear hacia otras generaciones. Entonces yo decidí dejar de ser investigador para convertirme ahora en profesor aquí en la UNAM. Y aquí tengo la parte de la docencia que te digo me motiva un montón. Es algo que sí me gusta mucho, aunque a veces es difícil, pero sí.” El reto de estudiar ciencia, ¿te atreverías a mezclar tus pasiones para crear algo nuevo? En la vida de estudiante, en muchas ocasiones es difícil escoger un camino, una licenciatura o un área. El adentrase a la ciencia puede parecer intimidante debido a la carga académica y los retos que implica. Es aquí donde el profesor aconseja: “…estudiar ciencia es un reto fuerte, yo creo que ahí el mejor consejo es que aquello que te gusta, aquello que consideras que es lo que te dió la motivación para estar aquí, sea lo que atesores más, y que luego busques cómo diversificar ese sentimiento hacia las demás cosas que vas aprendiendo”. Además, existe la creencia de que en el mundo científico solo se puede enfocar en la ciencia, dejando de lado otras áreas. Sin embargo, la ciencia y el arte pueden ser una combinación y una herramienta para aprender. El tratar de diversificar los conocimientos, y el encontrar una conexión entre los intereses propios y conocimientos, es posible. “…Si te interesa el arte, si te interesa la literatura, todo lo podrías conectar con lo mismo. Por ejemplo, a mí me gusta mucho dibujar y a veces creo que se podría enseñar también ciencia a través del arte, yo creo que eso se puede sin ningún problema,…

29 marzo, 2023 0

Chagas en Yucatán, un acercamiento a la investigación de la Dra. Alba Valdez Tah

Por: Jessica Cisneros Totozaus* Las personas que vivimos en la Península de Yucatán de una u otra forma hemos escuchado hablar del “pic” como se le conoce, también tiene otros nombres como vinchuca, chinche picuda o besucona. Este insecto, si está infectado por el parásito protozoo Trypanosoma cruzi (T. cruzi) puede causar la enfermedad de Chagas, también llamada tripanosomiasis americana. La Dra. Alba Valdez Tah inició su investigación sobre el Chagas en Chiapas a través de un proyecto al que fue invitada, se introdujo en el tema desde un enfoque socioambiental, investigando sobre la interacción de las personas en las comunidades con el Chagas. “Para hablar de Chagas como antropóloga, es una gran problemática que empieza como una infección parasitaria, que con el tiempo puede causar síntomas clínicos y ahí viene la enfermedad. No todas las personas que llegan a infectarse desarrollarán los síntomas clínicos, el problema es que no se sabe quién sí y quién no. (…) Es una parasitosis que ha sido desatendida clínicamente y políticamente.” Esta enfermedad ha sido invisibilizada a pesar de estar tan presente en el estado y se ha convertido en un fenómeno social importante, más allá de ser una enfermedad parasitaria, tiene una complejidad, no solo puede ser transmitida por la picadura del insecto, también a través de transfusiones de sangre o de madre a hijo en el útero. La Dra. Alba nos cuenta que muchas personas se dan cuenta de que tienen la enfermedad al momento de que quieren donar sangre, por ejemplo. Las personas que viven con la enfermedad atraviesan distintas dificultades. “Las personas tienen miedo a ser discriminados o ser vistos distinto en su comunidad. (…) Cuando se enteran que tienen Chagas sienten miedo, temor, muchos de ellos cuando escuchan su diagnóstico es la primera vez que escuchan la palabra. (…) Enfrentan desconocimiento e incertidumbre.” Comenta, pues es un tema que no esté tan presente en los medios o que sea discutido entre las personas, también el acceso al tratamiento es complicado. “Un paciente entrevistado habla de la dificultad del tratamiento, hay un tratamiento específico, un desparasitante, él dice que a pesar de tener recursos, acceso a servicio médico privado, no puede acceder porque el tratamiento es controlado por el gobierno y a nivel gubernamental hay muchas trabas. Nunca le llegó su tratamiento, está decepcionado y no quiere regresar al servicio público. (…) El servicio público se encuentra saturado, por ejemplo las personas de las comunidades no encuentran citas. (…) Es muy difícil en un sistema de salud sobresaturado y que ignora el Chagas”.  Existen distintos momentos de la enfermedad, que van desde la infección que se puede tratar con un desparasitante, el cual es bastante tóxico y obsoleto que no es apto para todos los cuerpos; hasta problemas cardiacos, del esófago, intestinos, etc. Algunos pueden pasar hasta por transplante de corazón.  Es importante tener información sobre el Chagas no sólo en Yucatán que es una zona endémica, sino en todas partes ya que debido a la migración se encuentra presente en todo el mundo: “Es importante que platiquemos del tema porque como sociedad podemos hacer mucho para que las personas afectadas vivan un clima más empático y sensible a la problemática que viven, para encontrar cierto acompañamiento de la sociedad. Lo que hace falta en la opinión pública es tener la visión de las personas afectadas, darnos la tarea de escuchar. De eso trata mi proyecto, ampliar el horizonte de la conversación, escuchar lo que ellas y ellos tienen que decir”. ¿Cómo podemos colaborar las personas que no estamos adentradas en el tema? “Entender que es mucho más que el pic (…), hablar del tema, comunicar. Como estudiantes en la ENES, a través de las acciones y clases, muchos de ustedes ya tienen idea de que es y es importante transmitirlo a otros lados” concluye.  Agradecimientos a la Dra. Alba Valdez Tah, investigadora, quien también es docente en la ENES Mérida, por compartir su conocimiento y perspectiva sobre este tema de importancia local y nacional. Jessica Cisneros Totozaus* es egresada de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, ENES-Mérida, UNAM.

21 febrero, 2023 5

Florece desde adentro: entrevista con Maribel Ek, luchadora por el derecho al agua limpia en Homún

Por: Melanie Itzel Valdez Ayala y Roger Arturo Salazar* La lucha del pueblo de Homún, Yucatán, comienza hace poco menos de seis años, cuando afavor del modelo de crecimiento económico del Estado se decide, sin consulta previa, efectuar laconstrucción y activación de una granja de cerdos a menos de 1km de distancia de la comunidadmás cercana.Anticipados por los efectos nocivos que otras granjas han tenido sobre la salud e integridad deotras comunidades en Yucatán, los pobladores de Homún emprendieron su defensa organizada ypacífica, exigiendo el cumplimiento del derecho constitucional del niño indígena al libre acceso almedio ambiente sano y agua limpia.Maribel Ek, creció a orillas del Cenote Santa Maria, uno de los múltiples flujos de agua queconectan todo el sistema de aguas subterráneas de la Reserva Natural Anillo de Cenotes,considerado como la mayor reserva de agua del país. Su testimonio de vida ha fungido como piezaclave para abordar la defensoría de derechos ambientales desde un enfoque integral, mediante lasvivencias de las personas que se ven atravesadas en carne propia por los controversiales malllamados “daños colaterales” del modelo de desarrollo. En esta entrada, compartimos la entrevista con Maribel Ek. *Melanie Itzel Valdez Ayala y Roger Salazar son alumnos de la Licenciatura en Manejo Sustentable de Zonas Costeras, ENES-Mérida, UNAM.

3 marzo, 2022 0

Cultivo vivo

Por: Nicole Hernández Russi* “Siempre voy a la pescadería para ver precios. —Mire señora, este es un producto súper bueno, es sano, no tiene grasas malas […] es pura proteína. —Ay sí, pero está feo, oiga. Y he logrado que se lleven el pulpo. A mí me gusta cocinar y de paso les doy recetas, como el pulpo en escabeche, es buenísimo”. Dieciséis años de trabajo es lo que lleva el Dr. Carlos Rosas investigando el pulpo rojo (Octopus Maya) en las instalaciones de la UMDI (Unidad Multidisciplinaria de Docencia e Investigación), en el puerto de Sisal, Yucatán. Antes de que estas se construyeran, él empezó trabajando con camarón. Sin embargo, a su llegada al estado, el gobernador en turno pidió a la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) hacer algo por el pulpo rojo, especie que solo puede encontrarse en la península de Yucatán y es de gran relevancia económica. El Dr. Rosas, en cierto modo, se había agotado por el estudio del camarón y decidió trabajar con el otro recurso como su segundo amor. “Es como cuando te enamoras por segunda vez, tienes el ansia de aprender y descubrir y siempre el temor de fallar, es como un nuevo amor”. Al igual que al comenzar cualquier nueva relación, quiso cambiar las circunstancias y empezar a conectar el Laboratorio de Ecofisiología de Organismos Acuáticos con uno de los actores más importantes de la zona costera: los pescadores. Les comentó sobre el proyecto pero no mostraron interés, sin embargo, sus esposas sí. Fue entonces cuando empezó a trabajar en conjunto con las señoras: los investigadores proveyeron de los tanques y los pulpos silvestres, mientras que ellas consiguieron alimento para pulpo (desechos de producción pesquera, jaiba, etcétera), con lo que empezaron de cero una asociación y cooperativa que permanece hoy en día. Sin ideas certeras sobre lo que encontrarán, el investigador decidió lanzarse de lleno al estudio del pulpo. En conversaciones con otros colegas de la academia, le comentan sobre las dificultades de la crianza del pulpo: se escapan de los tanques y se comen entre sí. Aun con todas las dificultades que llevan consigo los inicios, lograron que los pulpos crecieran aceleradamente. Al final, las señoras se quedaron con los pulpos para su venta, y el doctor y su equipo, con los datos. “Siempre empujamos al grupo de señoras a que tuvieran su propio medio, a que escalaran la producción del pulpo de laboratorio a uno comercial. Se consiguió el dinero por medio del programa de pequeños subsidios de las Naciones Unidas. Ahora ellas colaboran con nosotros”, comenta sobre la granja de pulpo de la cooperativa, que iniciará operaciones el próximo año. En esta nueva relación entre el Dr. Rosas y el pulpo había dos problemas principales: la reproducción y la alimentación. Las hembras solo desovan una vez en su vida y lo hacen en cuevas oscuras; en el laboratorio, las hembras ponían los huevos en el nido y los tiraban por estrés. El equipo del investigador se percató de que había muchos factores por controlar, principalmente la luz. De esa forma, se acordó que en el cuarto de desove hubiera luz roja tenue. A su vez, desarrollaron incubadoras de huevos para poder manejar bien a la hembra en un lugar, y a los huevos en otro. Fue entonces cuando se comenzaron a producir embriones y, posteriormente, crías. En cuanto a la alimentación, se desarrolló un alimento especial basado en el proceso de liofilización, que consiste en una sublimación: el producto se mete congelado en la máquina, que extrae el vapor de agua sin pasar por el estado líquido, y queda en la parte superior del equipo el producto con sus propiedades naturales sin agua, con la cual pueden hacer la harina para el alimento. Con la reciente adquisición del equipo, la cual fue por medio de una donación, pasaron de producir 100 gramos de alimento a la semana a producir de 2 a 3 kilogramos. Pero no todo es felicidad. El Dr. Carlos y su equipo están investigando qué sucedería con los pulpos en los casos de olas de calor, cada vez más frecuentes en el mundo. “El problema del cambio climático no solo es el incremento del calor, sino que las variaciones estacionales son cada vez más drásticas. […] Los pulpos son sensibles a la temperatura y entre 22° y 26 °C se desempeñan muy bien. Ya hemos observado que embriones y juveniles provenientes de hembras estresadas térmicamente tienen tasas de crecimiento menores porque sus tasas metabólicas van en aumento. Tenemos una hipótesis, la herencia epigenética. Los animales experimentan una condición ambiental a la que no están del todo adaptados o puede tener efectos de una generación a otra. […] Los pulpos son animales que desovan en invierno. Si el invierno es corto y la temperatura en primavera o verano es muy alta, son los embriones o juveniles los que presentan problemas. Si el verano es muy tórrido y hay una ola de calor, aunado a un invierno corto, las hembras van a experimentar dicho problema metabólico”, afirma. En todo caso, en las instalaciones de la UMDI se estudian embriones, juveniles y reproductores en distintos escenarios. Con respecto al cambio climático, el Dr. Carlos comenta: “Nosotros no le podemos bajar la llave al calor, podemos producir información que permita a alguien que tome las decisiones para que se prevean cosas. En México esa cultura no es tan clara. En nuestro país no hay previsión […] son los hijos o los nietos quienes lo van a ver. Los que lo estamos sabiendo somos nosotros. No les podemos echar la culpa a los abuelos porque no sabían, nosotros ahora lo sabemos, entonces tenemos una responsabilidad conceptual, porque sabemos, somos cómplices. […] Tenemos esta bola de cristal que nos indica con los datos de una investigación lo que pudiera ocurrir ante olas de calor más frecuentes […] un año no es un problema, baja la producción y la industria se ajusta, pero dos, tres, cuatro años seguidos… y es lo…