Categoría: En Comunidad

15 enero, 2023 0

Para hacer sociología las dicotomías no bastan

Por: César Guzmán Tovar* El pasado 8 de diciembre de 2022 la Gaceta de la UNAM publicó la aprobación de la Licenciatura en Sociología Aplicada para la ENES Mérida. Este es un gran logro de un equipo de académicos y académicas que trabajó durante años, en el cual tuve la oportunidad de participar, para que la sociología llegara al sureste del país y acompañar otras disciplinas de las ciencias sociales ya instaladas en la Península como la antropología, la historia y la economía. Este acontecimiento me parece la excusa perfecta para reflexionar la relación entre lo “básico” y lo “aplicado” en las ciencias. El caso, por supuesto, será la sociología. Aunque breves, estas reflexiones pueden ser el punto de partida de discusiones más profundas entre académicos y académicas dentro y fuera de la UNAM. Hace más o menos 170 años surgió la sociología como disciplina científica en Europa. Sus precursores: el francés Auguste Comte (1798-1857) y la inglesa Harriet Martineau (1802-1876)[1]. Mientras que Comte se encauzó en consolidar una teoría enfocada en entender y aceptar la realidad únicamente en los hechos observables que podrían ser reducidos a leyes, Martineau se preocupó por llevar esa teoría al terreno empírico. Así, los etéreos planteamientos teóricos de Comte encontraron asidero en la metodología empírica de Martineau. Es importante señalar que Martineau y Comte plantearon sus propuestas simultáneamente y por separado; esto nos dice que su pensamiento apuntaba a lo mismo (la creación de una nueva ciencia positiva) desde enfoques distintos. El resultado: una sociología concebida desde la teoría y la empiria. Quiero resaltar la conjunción “y” en la frase anterior. Pienso que, desde su nacimiento, el espíritu de la sociología ha expresado esta relación entre teoría y práctica, entre pensar y hacer, entre conceptualizar y aplicar. La sociología es sinónimo de esa conjunción, es amalgama entre el pensamiento y los sentidos. No creo caer en un exceso al decir que la sociología es opuesta al pensamiento moderno que creó la dicotomía entre razón y alma. Ontológicamente, la sociología contiene estos elementos en una relación simbiótica, no dicotómica; y a eso le hemos llamado praxis. Como lo mencioné en otro texto, para hacer sociología el escritorio no basta[2]. Hubo un tiempo en la trayectoria de la disciplina sociológica como profesión en donde se erigió la discusión sobre una sociología teórica o una sociología aplicada. Esa controversia no llevó a ninguna parte porque la sociología se piensa hoy como teórica y aplicada. Algunas personas que se sienten más cómodas haciendo teoría y otras haciendo trabajo empírico, pero es importante no perder de vista que esto se hace siempre desde la base sociológica inherente que he mencionado. Es imposible bifurcar con nuestra comodidad lo que ha emergido ontológicamente inseparable. No hay que olvidar que la escisión entre investigación básica e investigación aplicada tiene una amplia tradición en las ciencias naturales; sin embargo, desde los estudios sociales de la ciencia, creemos que dicha divergencia es artificial porque el conocimiento científico tiene un carácter socio-cognitivo, es decir, surge en una materialidad social a partir de ejercicios creativos del pensamiento. Por otra parte, entendemos la producción de conocimientos desde un modelo helicoidal opuesto al modelo lineal. El helicoide es un continuum que avanza en espiral re-visitando, recogiendo y reformulando sobre lo ya avanzado (se reformulan conceptos y teorías a través del trabajo empírico, y éste a su vez se hace posible gracias a inquietudes teóricas). En ese sentido, todo conocimiento científico es aplicado. Si esto es así, ¿por qué hacer una distinción entre ciencia básica y ciencia aplicada? La respuesta creo que debe buscarse en el entorno económico de las ciencias. Sin duda, las ciencias no son ajenas a las dinámicas económicas y se espera de ellas contribuciones para la comprensión y solución de los problemas que aquejan a las sociedades. Las ciencias se hacen en un contexto capitalista en donde el objetivo es obtener réditos económicos con la financiación (pública o privada) de proyectos. Así, los y las científicas tuvieron que plantear proyectos que suplieran la ilusión de obtener ganancias en un periodo relativamente corto de tiempo en comparación con los proyectos tradicionales a largo plazo. Se definió esto como investigación aplicada. Son, en definitiva, proyectos de investigación formulados a partir de un cronograma acotado. Entonces, la investigación aplicada se asocia a una noción de celeridad de resultados (para obtener ganancias en un futuro próximo), mientras que la investigación básica contiene el imaginario de un tiempo elástico para generar elucubraciones que algún día generarán lucro. La diferencia entre “lo básico” y “lo aplicado” en las ciencias no es más que una construcción temporal mediada por los recursos económicos.  Pero más allá de los proyectos institucionalmente situados, las ciencias tienen sus propias trayectorias. Vuelvo sobre la praxis ontológica de la sociología: puede que las demandas políticas y económicas requieran de la sociología respuestas concretas a problemas públicos y que por ello pensemos en una “sociología aplicada”; pero eso no quiere decir que en la academia deban existir sociólogos y sociólogas aplicadas, por un lado, y sociólogos y sociólogas básicas, por otro lado. Todos y todas somos sociólogas, sin apellido. Menciono todo esto porque considero que para hacer sociología las dicotomías no bastan. Hoy sabemos que separar las nociones de mente y cuerpo, sociedad y naturaleza, subjetividad y objetividad, teoría y práctica no ha dado muchos frutos en los análisis sociológicos porque estas dicotomías distorsionan las realidades que co-producimos.   La fragmentación (entre sociología teórica y sociología aplicada) responde a necesidades institucionales, más que a una realidad epistemológica. Como dijo Fals Borda, la sociología debe ser una ciencia comprometida; y, como dijo, Marx, de lo que se trata es de transformar la realidad. En ese compromiso sociológico por la transformación no caben distinciones entre conceptualización y aplicación, sólo pasión por la praxis.           Notas:    [1] El término “sociología” ya había sido usado por el abate Emmanuel Sièyes en unos manuscritos de 1780, pero son Comte y Martineau quienes delimitan esta nueva palabra como una ciencia con un método de…

30 noviembre, 2022 0

El honor de ser Honoris Causa

Por: Xiomara Ancona Diaz* El pasado 17 de noviembre se llevó a cabo la ceremonia solemne de Investidura Doctor Honoris Causa 2022 de la Universidad Autónoma de México (UNAM), en la que el rector Enrique Graue entregó este título a 12 personajes del ámbito científico y cultural acompañado por el H. Consejo Universitario -del cual orgullosamente formo parte-, la Junta de Gobierno, el Claustro de Doctores de la Universidad, el Colegio de Directores de Facultades y Escuelas, y algunos invitados especiales como el ex rector José Narro Robles y miembros del Patronato universitario., La entrega de los doctorados Honoris Causa es toda una experiencia, una celebración al conocimiento donde la universidad revive el orgullo universitario y se viste de gala en esta ceremonia, que se llevó a cabo en el Palacio de Minería en la Ciudad de México. Sin duda, es un recinto precioso: al llegar a la entrada por la calle de Tacuba, el número 5, me impactó, me sentí totalmente pequeña ante aquella gran edificación. Al entrar, me emocioné, me emocionó ver la decoración, escuchar a la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, pero sobre todo ver a mis compañeros del Consejo: pertenecemos a diferentes centros de la UNAM pero hemos construido una convivencia muy linda porque todas, todos y todes estamos ahí con el mismo fin “impulsar la colaboración y comunicación para la mejora de la vida universitaria”. He de admitir que hasta este momento yo estaba actuando muy formal, hasta que vi entrar, portando su túnica negra, a la filósofa y activista Judith Butler, ahí mi fanatismo explotó y me emocioné como si estuviese en un concierto.  Este semestre, mi quinto semestre en la licenciatura de Desarrollo y Gestión Intercultural, Judith Butler entró a mi vida con su libro “Cuerpos que importan” y me hizo cambiar mi perspectiva del concepto de género, de la performatividad en la que vivimos constantemente respondiendo a una sociedad de binarismos. No sólo su presencia me emocionó, ver que la mitad de las personas a quien se les entregaría el reconocimiento eran mujeres me llenó de orgullo ya que nuestra labor como científicas es cada vez más apreciada. Este reconocimiento se le otorga a quien ha contribuido a mejorar la sociedad a través de la pedagogía, las artes, las letras o las ciencias y las mujeres, aunque en ocasiones no se reconozca, retribuyen de maneras inimaginables a la sociedad.  La ceremonia concluyó con la magnífica Orquesta interpretando el himno de la universidad, pero antes, tras unas breves palabras del rector Enrique Graue, el Palacio de Minería retumbó ante el goya más fuerte que he presenciado. Pensé ¿esto es el orgullo universitario?, ¿existe?, ¿así se siente? llegué a la conclusión de que aunque es un término muy criticado por algunos, el orgullo universitario sí existe y se siente.  No solo en ceremonias extraordinarias como esta se siente cada inicio de clases, cada práctica de campo donde redescubrimos el amor y la pasión por nuestra carrera, cada que aprendemos algo nuevo y lo compartimos. Para saber más. Te estarás preguntando ¿Qué son los Doctorados Honoris Causa?.  De acuerdo con Fundación UNAM, el doctorado Honoris Causa es el reconocimiento más alto otorgado por la máxima casa de estudios a “personajes que han luchado por mejorar la sociedad o que han contribuido al bienestar de una comunidad desde ámbitos como la pedagogía, las artes, las letras y las ciencias”. La UNAM “es un espacio del saber y de la razón, de la libertad de pensamiento y de expresión: es un reservorio de la democracia”, que busca reconocer a quien cumple con dicha labor, es por eso que las y los Doctores Honoris Causa reconocidos fueron:  Un gran logro para la historia de la nuestra universidad fue que este año el nombramiento de los Doctorados Honoris Causa fueron paritarios. La mitad de los 12 nuevos grados concedidos son mujeres que han contribuido al desarrollo de las ciencias y las humanidades. Xiomara Ancona Diaz es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Intercultural y Consejera Titular de H. Consejo Universitario representando a la ENES Mérida.

12 agosto, 2022 0

Ciencia en Acción, ciudadanos navegando en el arribazón

Por: Arely Paredes Chi,  María del Carmen Galindo de Santiago y Erika Vázquez Delfín* Un grupo de académicas(os) entusiastas y comprometidos con la ciencia, que trabajan en la ENES-Mérida y la UMDI Sisal de la Facultad de Ciencias de la UNAM Yucatán; el Museo de Historia Natural de Londres y la Universidad de Greenwich, estamos realizando un proyecto[1] de Ciencia Ciudadana en dos puertos: Sisal, Yucatán y Puerto Morelos, Quintana Roo, tomando como base el proyecto original Big Seaweed Search [2]. Nuestro objetivo es promover la colaboración entre científicos académicos y científicos ciudadanos para monitorear la diversidad y abundancia de las macroalgas que arriban en la costa yucateca y en el caribe mexicano. Las macroalgas son organismos que nos proporcionan distintos servicios ecosistémicos de soporte y regulación: brindan refugio y alimento a diversas especies de animales invertebrados y vertebrados, creando importantes ecosistemas marinos; cuando arriban a las playas aportan nutrientes a la zona de costa y brindan soporte energético para las redes tróficas del océano y ambientes costeros; fijan sedimento y el carbono producido por fuentes naturales o por actividad antropogénica, generando una gran cantidad de oxígeno que se libera a la atmósfera y es utilizado también por organismos terrestres. También brindan servicios de provisión, ya que son empleadas en la agricultura, en el área farmacéutica, cosmética y alimentaria, ya sea como alimento directo o por la extracción de compuestos como agar, alginatos, carragenina, vitaminas, otros metabolitos secundarios y minerales traza ampliamente usados en la industria y/o que tienen importancia como nutracéuticos. También brindan servicios culturales, ya que proveen de una belleza escénica a los ambientes arrecifales marino-costeros. Sin embargo, en los últimos años, algunas especies como el sargazo han arribado de manera masiva y anormal a la costa del Caribe mexicano, causando severos daños a diversos ecosistemas como el arrecifal o las praderas de pastos marinos y afectando las actividades económicas de la región (Paredes-Chi, Rioja y Galindo, 2022)[3]. Iniciamos esta increíble aventura científica impartiendo un taller donde compartimos, con jóvenes de ambos puertos, nuestros conocimientos científicos sobre las macroalgas y también escuchamos sus saberes locales, intercambiando inquietudes y preguntas sobre ese recurso natural. En ese taller les enseñamos cómo colectar e identificar macroalgas y cómo estas actividades contribuyen a hacer ciencia y generar conocimiento elemental para el manejo de recursos naturales. Después del taller realizamos monitoreos de macroalgas en conjunto, es decir, recolectamos e identificamos macroalgas entre científicos ciudadanos y académicos, usando guías de investigación donde se describe el protocolo de colecta que se utiliza de manera sistemática. Para identificar las especies de macroalgas colectadas, usamos dos guías de identificación que elaboramos especialmente para cada puerto. Continuaremos con los monitoreos durante todo el año una vez al mes y son bienvenidos todos los ciudadanos que deseen participar Con este trabajo, esperamos que se fortalezcan nuestros conocimientos sobre las macroalgas y sobre cómo hacer ciencia ciudadana para proponer estrategias de conservación y manejo responsable colaborativo. Pronto compartiremos resultados preliminares sobre los aprendizajes y el monitoreo ambiental. Esta historia continuará. Notas: [1] Estamos realizando una adaptación del proyecto original Big Seaweed Search UK: https://www.nhm.ac.uk/take-part/citizen-science/big-seaweed-search.ht [2] Este proyecto está financiado por the British Academy’s Knowledge Frontiers: International Interdisciplinary Research 2021 Programme. [3] Paredes-Chi, Rioja Nieto, R. y Galindo de Santiago (2022). Investiguemos sobre macroalgas: ciencia ciudadana para resolver problemas ambientales y desafíos sociales en una época de crisis climática global. Boletín LANRESC marzo, 2022. * Autoras: Dra. Arely Paredes Chi 1, 2 (catedrática Conacyt); M. en C. María del Carmen Galindo de Santiago 1, 2 ; Dra. Erika Vázquez Delfín 2 1 Facultad de Ciencias, UMDI Sisal; 2 ENES-Mérida.

22 junio, 2022 0

Hilando colaboración transdisciplinaria para transitar hacia la sustentabilidad

Por: Marcela García Aguilar[1] José Fco. Sarmiento Franco[2] El pasado 7 de junio, las instalaciones de la ENES Mérida, sirvieron de recinto para presentar y dialogar a través de un foro, sobre los resultados de una valiosa experiencia de colaboración transdisciplinaria entre integrantes de la materia optativa de Temas Selectos de Sociedad y Cultura Costeras: Análisis de recursos costeros desde la Ecología Política, perteneciente a la Licenciatura de Manejo Sustentable de Zonas Costeras, impartida por la Mtra. Marcela García Aguilar y el Dr. José Fco. Sarmiento Franco, quienes junto con l@s estudiantes Ámbar Echeverria Góngora, Isabel Pérez Navarrete, Sofía Gómez González y Camilo Ruiz Torres, organizaron dicho foro. Cabe señalar que el Lic. Sergio Oceransky, director de la Fundación Yansa colaboró en la organización de dicha reunión, aunque no pudo estar presente en ella. L@s participantes invitad@s fueron, una pequeña delegación de la comunidad de Ixil compuesta por cuatro mujeres defensoras del Territorio, la Sra. Antonia Trinidad Cisneros Correa, la Sra. Beatriz Marisol Garrido Vallejos, la Sra. Karla Flores Arazolas y la Sra. María Cristina Chim Chan, por parte de ENES Mérida el Dr. Santiago Arizaga Pérez, la Dra. Claudia Teutli Hernández, Mtra. Marcela García Aguilar y el Dr. Luis A. Maldonado López del CINVESTAV Mérida.  El acercamiento con dicha comunidad se inició con el mismo objetivo del curso de conocer el conflicto de la defensa de su territorio contra algunas inmobiliarias que intentan despojarla de sus tierras desde hace algunos años y, para lo cual recibe apoyo de parte de la Fundación Yansa, mediante acompañamiento y asesoría legal. Al solicitar su consentimiento para el traslado a Ixil con la intención de realizar algunas entrevistas y conocer más a fondo el conflicto que enfrentan; accedieron a la visita y además solicitaron, en términos de una relación basada en la reciprocidad, el apoyo para realizar de manera conjunta un inventario de vegetación en las áreas en donde existen los riesgos de despojo, para que la comunidad realice gestiones ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) con el fin de resaltar el valor de los ecosistemas y destacar la importancia de  su conservación. Bajo este contexto, la visita para conocer el conflicto socioambiental en Ixil se programó para llevar a cabo tanto entrevistas con las personas involucradas en la defensa de su territorio, como para realizar el inventario de flora y para ello se formaron tres equipos compuestos por estudiantes, maestra, el director de Yansa y habitantes de la comunidad. En base a la metodología sugerida por el Dr. Santiago Arizaga se seleccionaron dos transectos de 2 mts por 50 mts. para observar y recolectar especies, medir diámetro de árboles, siempre con la colaboración de las personas locales para identificar los nombres comunes y usos de dichas especies.   Es importante mencionar que se encontraron en el inventario 35 individuos de 14 especies de vegetación arbórea y de otras clasificaciones pertenecientes a 9 familias y también se encontraron cinco especies en estado de protección menor por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Durante el recorrido por el sitio de estudio se encontraron especies amenazadas como el caso de Beaucarnea pliabilis, la cual se encuentra protegida por la NOM-059-SEMARNAT-2001. De esta manera se fueron hilando incipientes interacciones de colaboración, entre la organización de defensor@s de la comunidad de Ixil, la Fundación Yansa y la ENES Mérida con el fin de apoyar desde distintos frentes su territorio para que los diversos ecosistemas encontrados en el inventario participativo sean manejados por la propia comunidad. Estos primeros encuentros en donde convergen intereses, voluntades y necesidades nos indican la pauta de otros roles que podría jugar la academia, de forma más empática y colaborativa en el proceso de transitar hacia la sustentabilidad. Primero acercarse a los saberes heredados por sus abuelos y abuelas, segundo mirarlos con respeto y apropiarse de usos tradicionales para complementarlos con el conocimiento científico y mediante esta colaboración de nuevos conocimientos para impulsar proyectos afines al metabolismo de la naturaleza, con otras lógicas como la de una economía solidaria. Al analizar el conflicto socioambiental de la comunidad de Ixil, desde la mirada de la ecología política se puede observar claramente cómo el divorcio entre el ser humano y la naturaleza se desvanece, ya que l@s poblador@s de esta localidad dependen de la flora, de la fauna y de los demás elementos de los ecosistemas, es decir, sus hombres y mujeres reconocen que pertenecen a la madre tierra, y no al revés. Por otro lado, la ecología política propone integrar a distint@s actores, distintas dimensiones la económica, política, social, ecológico y diversas disciplinas; bajo el pensamiento crítico, es decir, no trata sólo de entenderlo sino de transformarlo mediante el poder social como la lucha que hoy enfrenta la organización de defensor@s de Ixil. La presentación y discusión de los resultados del inventario participativo de vegetación y el análisis del conflicto de su territorio con defensoras de la comunidad Ixil, han representado una gran oportunidad para empezar a hilar un diálogo horizontal, solidario y respetuoso con el ánimo de transformar la manera de construir conocimiento y actuar al mismo tiempo sobre una realidad cada vez más compleja que requiere la confluencia, esfuerzo, voluntad y del conocimiento de muchas disciplinas, de los saberes tradicionales, de los saberes cotidianos y de la disposición de trabajar de manera colaborativa donde todos los saberes y conocimientos se entretejan para ir encontrando formas más sanas de convivir con la naturaleza. La ENES-Mérida UNAM puede jugar un papel fundamental al asumir nuevos paradigmas en la construcción de conocimiento, dignificando los saberes de las comunidades, complementándolos, impulsando y alentando iniciativas en ese sentido, ya que cuenta con los talentos, el compromiso y la responsabilidad social universitaria para hacerlo. [1] Maestra en ciencias políticas y profesora de la asignatura Análisis de recursos costeros desde la Ecología Política en ENES Mérida UNAM.  marcela.garcia@enesmerida.unam.mx [2] Doctor en economía y profesor de la asignatura Análisis de recursos costeros desde la Ecología Política en ENES Mérida UNAM. jose.sarmiento@enesmerida.unam.mx

6 junio, 2022 Desactivado

Tejiendo interdisciplinariedad, colaboración y diálogo de saberes en comunidades costeras de Yucatán a través de un concurso de dibujo sobre los bosques de manglares

Por: Marcela García Aguilar* El cuarto concurso local de dibujo “Los bosques de manglares en mi comunidad y el planeta” coordinado por el Dr. Luis Alfonso Maldonado del Cinvestav Mérida y la M.C. Marcela García de Escuela Nacional de Estudios Superiores de Mérida (ENES) y ya el vigésimo Internacional por Mangrove Action Project (MAP), que se realizó en junio del 2021 significó una rica experiencia que ha logrado tejer una serie de colaboraciones y aportaciones entre distintos actores sociales, estudiantes de la LMSZC, académic@s de ENES, padres y madres de familia de Celestún y Sisal, autoridades escolares, maestr@s cuyo propósito principal es el de lograr que niños, niñas y jóvenes primordialmente de zonas costeras logren conocer otros aspectos de los manglares con los que conviven día a día y revaloren el papel vital de ellos en sus comunidades y en la vida marina de todo el mundo. Mediante talleres de educación ambiental, el impulso a su creatividad y el arte, el concurso ha representado, además un mecanismo de justicia ambiental para las comunidades costeras ya que les permite tener contacto directo con especialistas en el tema, materiales para las bibliotecas de las escuelas y asesoría a maestr@s con el fin de apoyar su actividad docente. El concurso ha significado para estudiantes, sus familias y escuelas una grata experiencia, debido a que les permitió fueran jóvenes vocer@s de sus comunidades ante un escenario internacional con el importante mensaje de conservar los bosques de manglares. A pesar de la pandemia, el entusiasmo no se vio disminuido y el concurso se llevó a cabo considerando las medidas emitidas por las autoridades sanitarias, y justo las premiaciones del concurso local e internacional se realizaron en distintos momentos que comprendieron de noviembre del 2021 a abril del 2022, según lo permitieron las condiciones de salud. La primera etapa de la premiación inició en el Parque Ecológico del Sur de la cd. de Mérida YUMTSIL, posteriormente en Sisal en la primaria Amado Nervo y en la secundaria No. 97 y finalmente en Celestún en la primaria José Alayola Preve. Los premios obtenidos fueron: primer lugar, una estudiante de la primaria mencionada de Sisal Hermione Yazziri Ortiz Trejo cuyo dibujo se encuentra publicado en el calendario de MAP y le correspondió el mes de noviembre, el segundo lugar fue para otra estudiante de la secundaria de Sisal Eugenia Danuby Moreno Martín y finalmente el tercer lugar para la primaria de Celestún Heydi Clarisa González Tun. Es importante destacar la importancia que le asignaron al concurso las autoridades escolares, ya que las premiaciones fueron realizadas con la presencia de toda la comunidad escolar, autoridades de la zona de la Secretaría de Educación del Estado de Yucatán (SEGEY), el CINVESTAV- Mérida y de la ENES- Mérida, lo cual le dio un toque significativo, ya que esta última donó los premios para ganador@s del concurso tanto a nivel internacional como local, otorgando una colección de plumones de colores. Estos premios simbolizan el espíritu de responsabilidad social universitaria característico de la ENES Mérida UNAM para impulsar el talento, la creatividad y la participación de estudiantes en estas actividades formativas, privilegiando sobre todo el fortalecimiento de una educación más amplia e integradora correspondiente al contexto al que pertenecen estas generaciones de estudiantes de zonas costeras, quiénes much@s de ell@s ya salen a pescar con sus padres y madres. Convivir desde estas edades tempranas con otros conocimientos contribuye a su formación para apreciar, conservar y manejar sus bosques de manglares y otros ecosistemas costeros en sintonía con el metabolismo de la naturaleza lo que garantizaría el tránsito hacia la sustentabilidad. *Maestra de asignatura de la LMSZC

17 marzo, 2022 5

Desarrollo de un Dispositivo Oceanográfico para Captura de Imágenes Subacuáticas de Forma Automática

Por: Dr. Francisco Xavier Chiappa Carrara; Dra Vanesa Papiol Nieves; Dra. Elizabeth Cecilia Enríquez Ortiz; Dr. Ismael Mariño Tapia y M.I César Alberto Liera Grijalva.* El CEMIE Océano es un consorcio de investigación apoyado por el gobierno mexicano (a través de fondos mixtos provenientes de la Sener y el Conacyt), cuyo objetivo principal es estudiar varios aspectos de la extracción de energía del océano. Una de las premisas para formular propuestas en este sentido es que la implementación de dispositivos en el mar debe hacerse de manera que los impactos al medioambiente sean los menos posibles y poder recabar información confiable. Entre las líneas de investigación que se cultivan en el CEMIE se encuentran las que estudian la obtención de energía a partir de gradientes salinos y corrientes marinas, en las que participa la ENES Mérida. En este contexto, y para fines de observación y monitoreo, se desarrolla un dispositivo oceanográfico para capturar imágenes subacuáticas de forma automática, el cual constituye un método no invasivo aplicable al estudio de las comunidades bentónicas y pelágicas en distintas condiciones. Para el caso del proyecto, permitirá analizar la interacción de la fauna con los dispositivos de generación de energía y la valoración del estado de las comunidades en ecosistemas marinos. El dispositivo está compuesto por dos contenedores de acrílico, en cada uno se encuentra una cámara de alta definición y la electrónica necesaria para su funcionamiento. El sistema permite la obtención de fotografías con ambas cámaras de forma simultánea en lapsos de tiempo determinados por el usuario. Este dispositivo está basado en un diseño realizado por profesores y estudiantes del IIMAS y, hasta el momento, tiene una autonomía de cuatro horas y se trabaja en incrementar los tiempos de operación. La obtención de imágenes mediante el uso de las dos cámaras con la disposición geométrica permite que el dispositivo proporcione información para el análisis de la composición faunística y algunos rasgos de su conducta. Asimismo, posibilita la medición de los organismos visualizados cuando se cuenta con una referencia de tamaño. El análisis automatizado de las imágenes constituye un siguiente reto para esta iniciativa. Personal académico de los Departamentos de Matemáticas Aplicadas y Computación y Sistemas y Procesos Naturales, ENES-Mérida, UNAM.

17 marzo, 2022 0

Por qué el derecho no es una ficción

Por: Martin Fricke* Esta breve reflexión filosófica argumenta que las categorías que dependen de nuestra realidad social, por ejemplo, la noción de paternidad en el derecho mexicano, no deberían ser llamadas ficciones solo por ser constructos sociales. Hablar así borra la distinción entre constructos sociales ficticios (como los que podría inventar un autor de ciencia ficción) y constructos sociales reales (aquellos que existen en nuestra sociedad). En el VII Coloquio La UNAM en la Península, organizado por el Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales de la UNAM, bajo el título “La ficción en las humanidades y las ciencias sociales”, el Dr. Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, dictó su conferencia magistral, “El derecho como realidad y como ficción”. Una de sus tesis, acerca de la cual me permito reflexionar aquí, es que el derecho, en muchas ocasiones, opera con categorías o suposiciones ficticias. Menciono dos de sus ejemplos: si una mujer casada da a luz un hijo, la ley mexicana automáticamente reconoce a su esposo como el padre, incluso si el verdadero padre biológico es otra persona. Aquí el concepto de padre jurídico del bebé es una ficción, según el Dr. Salazar. El segundo ejemplo es la cosa juzgada. Si una persona fue sentenciada por un crimen y agotó todas las instancias para apelar la decisión, su sentencia se convierte en cosa juzgada, es decir, una decisión irrevocable, incluso si surge nueva evidencia que la contradiga. En este caso, es posible que la sentencia sea ficticia, una irrevocable verdad jurídica que no coincide con la realidad. El doctor argumenta que, aunque el derecho a menudo opera con ficciones, puede tener un verdadero impacto en la realidad. Así, por ejemplo, el padre jurídico en la realidad tiene que cumplir con las obligaciones que el derecho le impone. La conferencia del investigador fue perspicaz y nos da mucho para pensar. Pero aquí quiero cuestionar si en realidad es correcto caracterizar el derecho como ficticio en los casos señalados. Me parece que él tiene razón en describirlo como un constructo social, pero una cosa es decir que el derecho es un constructo social, y otra, que es ficticio. Veamos: puedo imaginar una sociedad en la que el matrimonio es un contrato legal que puede celebrarse entre tres personas del mismo o de diferentes sexos. En esta sociedad imaginada, el matrimonio es diferente de la institución legal de este que existe en México hoy en día; en ambas sociedades, en la imaginada y en la real, es un constructo social, es decir, una institución que solamente existe porque las personas aceptan que existe. No se trata de una realidad física, como una corriente de agua que existe independientemente de lo que la gente cree. Me parece que la diferencia entre el matrimonio imaginado y el de México es que el primero es ficticio, mientras que el segundo es real. El matrimonio entre tres no existe como institución legal en nuestro país, por eso se trata de un constructo social ficticio, en cambio, el matrimonio que sí existe aquí es un constructo social real. El problema con la propuesta del Dr. Salazar es, a mi parecer, que confunde la distinción entre ficción y realidad con la distinción entre lo que es constructo social y lo que no lo es. La cosa juzgada es una sentencia que tiene realidad social porque pertenece al derecho que se acepta (en general) en nuestra sociedad. No se trata de una ficción que solo tiene realidad en un mundo que no existe. La idea de describir la realidad social como una ficción no es exclusiva del doctor, también la encontramos en un ejemplo espectacular: el primer best seller de Yuval Noah Harari: Sapiens. De animales a dioses: una breve historia de la humanidad. Este autor no solo afirma que todas las categorías legales son ficciones, sino también las de las religiones, las naciones y el dinero, en resumen, toda la realidad social es ficción. Según él, cuando aprendimos a hablar de ficciones, hace aproximadamente 70 000 años, se dio una revolución cognitiva, la cual nos permitió “cooperar flexiblemente en grandes números”, por ejemplo, como naciones sostenidas por mitos compartidos. Evidentemente, es muy llamativo decir que todos nuestros logros civilizatorios se basan en ficciones. Pero en analogía con mi argumento anterior, deberíamos preguntar cuál es, por ejemplo, según Harari, la diferencia entre el dinero (yo diría real) que usamos para hacer compras en las tiendas y el dinero (yo diría ficticio) que usamos para jugar Monopoly. Harari dice que todo nuestro dinero (incluso el que llamé real) es una ficción, así que parece que él no puede hacer esta distinción entre el dinero real y el ficticio. La solución que ofrece en su libro es que las ficciones que a él le interesan no son “mentiras”, sino realidades imaginadas en las que todos creen y que por eso pueden ejercer una gran fuerza en el mundo real. (Las ideas de Harari expuestas en este párrafo se desarrollan en el capítulo 2 de su libro.) Sin duda, porque soy filósofo este extraño vocabulario llama mi atención (y no las demás profundas afirmaciones de los autores). A mi modo de ver, una cosa solo puede ser o real o ficticia, no ambas a la vez. En consecuencia, la realidad social, lo que algunos llaman nuestros constructos sociales, no puede ser una ficción, aunque, a diferencia de la realidad física, depende de la existencia de los humanos y sus creencias. Y de paso, vale mencionar que no toda ficción, por no ser real, es una mentira. Las novelas de Gabriel García Márquez, por ejemplo, son ficciones porque describen cosas que en realidad no existen, pero no por ello se trata de conjuntos de mentiras, es decir, afirmaciones que tienen como objetivo engañar al lector. Ajustar el vocabulario como aquí sugiero puede evitar malentendidos, aunque tal vez no ayude a producir un best seller. * Investigador del Departamento en Humanidades y Sistemas Sociales, ENES-Mérida, UNAM.