Categoría: En Comunidad

21 enero, 2025 0

Revista ENES MÉEK’RIDA

Por: alumnado en Ciencias Ambientales Cada fragmento de esta revista está diseñado para que lo sientas como un abrazo. Por ello, se eligió un nombre con un mensaje muy especial. La palabra Méek’ significa abrazo en maya y al entrelazarse con nuestro plantel ENES Mérida, da como resultado “ENES Méek’rida”, simbolizando una cálida bienvenida a los estudiantes de nuevo ingreso, un abrazo para aquellos que no son de Yucatán y para la comunidad estudiantil en general. Queremos que, más que un medio de comunicación, sea un espacio donde se celebre la diversidad cultural y un lugar donde puedas encontrar un sentido de pertenencia.A través de las páginas encontrarás historias y conocimiento, un puente entre lo educativo y lo humano, situaciones y aprendizajes que nos hacen únicos como comunidad y que nos unen con el propósito de crecer juntos.Bienvenidos al cálido abrazo que nos conecta. Directora editorialItzel Andrea Quintero González. Editoras de redacciónRossy Shadem Perez Reyes.Itzel Andrea Quintero González. Coordinación generalFrancisco de Jesús Guerra Martinez.David Arturo Espinoza Mendoza.Manuel Jesús Xool Koh. FotografíasItzel Andrea Quintero González.Rossy Shadem Perez Reyes.Yahir de Jesús Sánchez Navarro.Aldo Imanol Miranda Correa.Sofia Escalante Ahuja.Kennia Yamilet Miranda Correa.Yucari Del Castillo Ibarra.Naela Karina Valencia Arteaga Colaboradores Itzel Andrea Quintero González.Sofia Escalante Ahuja.Yucari Del Castillo Ibarra.Kennia Yamilet Miranda Correa.Aldo Imanol Miranda Correa.Yahir de Jesús Sánchez Navarro.Rossy Shadem Perez Reyes.Juan Jose Vivas Perez.Naela Karina Valencia Arteaga.Jesus Daniel Flores Ayala.Joana Edelmira Bolio Rogers.Edgar Esaud Camacho Cazares.Diego Arturo Medina Muro. ENES MÉEK’RIDA. La revista ha sido elaborada (escrita, editada y diseñada) por las estudiantes del primer semestre de la licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES, Mérida, como parte de su proyecto final en la asignatura Introducción a las Ciencias Ambientales. Ha sido coordinada por los profesores a cargo del curso: Manuel Xool, David Espinoza y Francisco Guerra.

16 diciembre, 2024 0

Una charla sobre la ciencia: entrevista con el doctor Ismael Mariño

Por: Itzia Damara Rosas Torres* ¿Qué es la ciencia? ¿Todos podemos ser científicos? ¿Qué tan difícil es hacer ciencia? Son una de las muchas preguntas que surgen al tomar una decisión sobre el futuro, un futuro encaminado a hacer ciencia. La siguiente entrevista surgió con la idea de conocer la vida académica, profesional y experiencias de un científico docente de la ENES Mérida. Entrevista que nació desde una estudiante con ganas de aprender, de conocer y compartir experiencias. Para aquellos estudiantes curiosos, quienes sienten interés por comprender fenómenos científicos, de hacer ciencia, para las(os) que tienen dudas y no saben qué camino tomar. Esto es para dar una idea del trabajo que se hace en la licenciatura Ciencias de la Tierra en ENES Mérida y de una charla entre alumna-docente, fomentando el respeto, comunicación y compartiendo objetivos en común: inspirar, motivar, aprender y fomentar a hacer aquello que nos apasiona. Ismael Mariño, profesor y docente en la Escuela Nacional de Estudios Superiores Mérida en la carrera de Ciencias de la Tierra, con mayor enfoque a la orientación de ciencias acuáticas. Tiene formación en la licenciatura en Oceanología y maestría y doctorado en Plymouth, Inglaterra. Actualmente es investigador y docente en ENES Mérida, y hoy nos comparte un poco de su trayectoria, experiencias, anécdotas, consejos y aprendizajes. De vacaciones familiares a olas gigantes: el inicio de una vocación Antes de adentrarnos en temas más técnicos, quisimos conocer los inicios de la vida profesional y las razones que inspiraron al profesor a elegir la investigación en la ciencia. Mencionó que su motivación comenzó desde su niñez, cuando en la televisión proyectaban videos del investigador y oceanógrafo Jacques Cousteau recorriendo el mundo en su barco y conociendo la vida del mar. Así mismo, los viajes fueron punto importante para que naciera la inspiración a continuar profesionalmente. “Era como estar en familia, estar de vacaciones y todo. Y en particular, las playas me capturaron mucho.” Una vez dentro de la carrera y experimentando lo que es estar en el mar del Pacífico Norte, el oleaje, tormentas y la dinámica del océano fue lo que cautivó al profesor. “Me encantaron las olas y fue como la motivación para entender el oleaje y por qué rompen las olas cerca de la costa, por qué cambia la forma de las playas, fue lo que me motivó a continuar profesionalmente”, menciona Proyectos que dejan huella Siguiendo con su trayectoria académica, conversamos sobre alguna investigación o proyecto realizado que le dejó una huella significativa o tuvo un gran impacto. “Yo creo que el trabajo académico que más me motivó, el que digamos que me disparó en mi trayectoria profesional, fue el doctorado. Y el doctorado me dio muchas cosas, no nada más lo académico, sino también a nivel personal, el poder interactuar con grupos de investigación, de gente que sentían pasión por lo que hacían y que esa pasión se trasladaba.” El doctorado consistía en investigar procesos físicos responsables en transportar arena en las playas, donde se instalaba un dispositivo considerando las mareas. Motivación para seguir aprendiendo Al hablar de la motivación para seguir aprendiendo y explorando, el profesor expresó ideas sobre lo que le motiva a seguir indagando. “…me encanta la naturaleza. Es algo que me apasiona muchísimo, el conocer. Conforme vas aprendiendo más de cómo son las cosas, te das cuenta de que hay una explicación más allá siempre. Y encontrar esta explicación era algo que siempre me ha apasionado, me ha dado mucha curiosidad. Yo creo que la curiosidad es innata al humano  y que está muy vinculada a la belleza de lo natural.”. Por otro lado, al preguntar ¿cuál es la motivación para continuar con esto a futuro?, el profesor respondió: Dialogamos un poco de la esperanza, la retroalimentación y los factores que ayudan a cumplir una meta, un objetivo: Momentos de incertidumbre A lo largo de la vida, no solo académica sino en general, hay momentos de dudas e incertidumbre. Durante una clase universitaria escuché la expresión: aprender a vivir con la incertidumbre.  Fue entonces donde el doctor nos compartió momentos de dudas, de cambios y de movimientos en su vida profesional. “Siempre hay dudas. Siempre hay. Por ejemplo, yo hace cinco años hice un cambio fuerte, medio drástico de mi carrera… Un pensamiento me dirigió también a pensar que, bueno, en realidad a lo mejor mi trabajo como investigador y profesor debería estar más enfocado a esto, a permear hacia otras generaciones. Entonces yo decidí dejar de ser investigador para convertirme ahora en profesor aquí en la UNAM. Y aquí tengo la parte de la docencia que te digo me motiva un montón. Es algo que sí me gusta mucho, aunque a veces es difícil, pero sí.” El reto de estudiar ciencia, ¿te atreverías a mezclar tus pasiones para crear algo nuevo? En la vida de estudiante, en muchas ocasiones es difícil escoger un camino, una licenciatura o un área. El adentrase a la ciencia puede parecer intimidante debido a la carga académica y los retos que implica. Es aquí donde el profesor aconseja: “…estudiar ciencia es un reto fuerte, yo creo que ahí el mejor consejo es que aquello que te gusta, aquello que consideras que es lo que te dió la motivación para estar aquí, sea lo que atesores más, y que luego busques cómo diversificar ese sentimiento hacia las demás cosas que vas aprendiendo”. Además, existe la creencia de que en el mundo científico solo se puede enfocar en la ciencia, dejando de lado otras áreas. Sin embargo, la ciencia y el arte pueden ser una combinación y una herramienta para aprender. El tratar de diversificar los conocimientos, y el encontrar una conexión entre los intereses propios y conocimientos, es posible. “…Si te interesa el arte, si te interesa la literatura, todo lo podrías conectar con lo mismo. Por ejemplo, a mí me gusta mucho dibujar y a veces creo que se podría enseñar también ciencia a través del arte, yo creo que eso se puede sin ningún problema,…

13 diciembre, 2024 0

Mi experiencia Erasmus

Por: Carolina Martínez Santiago* Soy estudiante de séptimo semestre de Geografía Aplicada y actualmente me encuentro en Alicante, España, realizando un semestre de movilidad internacional.Poder concretar mi proceso de movilidad internacional ha sido uno de los mayores retos en toda mi vida. Fueron meses de mucha incertidumbre, pero llegar hasta aquí me hizo sentir que todo mi esfuerzo había valido la pena y que lo más difícil ya había pasado, solo que me equivoqué, lo más difícil estaba por llegar.Al inicio todo era nuevo para mí y creía que solo necesitaba unos días para adaptarme a la vida en esta nueva ciudad. Solo que esos días, se convirtieron en semanas. Las clases avanzaban y yo seguía sin entender el contexto histórico y geográfico de los temas y en ocasiones, ni siquiera era capaz de entender un idioma que se supone que hablo. Además, había veces que tenía que pedir a los profesores que hablaran en castellano porque están acostumbrados a impartir las clases en valenciano y no había manera de que yo entendiera eso. Me sentía muy frustrada y como si no supiera nada de geografía.Esto no solo ocurría en el aspecto académico, sino en mi vida diaria. Empecé a extrañar todo. Es una cultura totalmente diferente en donde la gente no es igual de cálida que en México y al principio me parecían hasta groseros, aunque con el tiempo descubrí que solo son muy directos. La comida cada día me gustaba menos y me sentía sola, aunque siempre conté con el apoyo de muchísimas personas que aún en la distancia, sé que me acompañan.Afortunadamente, esto cambió unas cuantas semanas después. Entendí que no es que no supiera nada de geografía, solo necesitaba de unas cuantas herramientas más para poder aplicar lo que ya sabía, en otro contexto geográfico. Además, fui conociendo personas que se han vuelto mis amigos y han hecho mi estancia muy divertida, así como a profesores que me han tenido bastante paciencia y entienden que hay algunas cosas y lugares con las que no estaba familiarizada anteriormente. Incluso, hay ocasiones que me piden que haga aportaciones a las clases y les hable de México y sus dinámicas en la geografía, entre otras cosas.Una de mis partes favoritas de esta experiencia, han sido las salidas de campo, pues me han permitido conocer lugares increíbles, comprender mejor los conceptos teóricos y tener una convivencia muy amena con mis compañeros y profesores.La verdad es que, aunque al principio esta experiencia pudo parecer un poco decepcionante y en ningún momento ha sido fácil, entendí que por eso vale la pena, pues me he demostrado a mí misma que soy capaz de adaptarme a nuevos entornos académicos, pero también de mi vida cotidiana.Sé que el reto aún no termina y es una gran responsabilidad representar a mi universidad, pues solo basta con decir su nombre para causar asombro en las personas, pero si analizo la manera en que he crecido y me he esforzado, considero que me puedo sentir digna de ser Geógrafa Aplicada de la UNAM ENES Mérida en la Universidad de Alicante. Carolina Martínez Santiago es alumna de Geografía Aplicada en la ENES-Mérida*

3 diciembre, 2024 0

Ecocuentos: anécdotas para amantes de lo verde y lo diverso

 Por: Sebastián Medina ReyesFotografía de portada: Daniela Zaldívar Mejía** Prefacio ¡Hola! Te doy la bienvenida a este pequeño tomo de anécdotas que me gustaría compartirte. Como estudiante de la carrera de Ecología en la ENES Mérida, he tenido diversas experiencias de naturaleza diversa que podrían serte útiles si estás interesad@ en saber algo de lo que te puede esperar en esta bella licenciatura. De no ser así, al menos deseo que puedan provocarte una sonrisa o engrandecer tus deseos por adentrarte en los misterios de la Tierra.  ¿Qué estás por leer? Bueno, cosas divertidas, interesantes y curiosas, pero sobre todo, un cachito de mi corazón que ha sido acariciado por la naturaleza que nos sostiene momento a momento. Agradeciendo tu interés, te presento el primer cuento:  Sobre piedra, entre mangle y bajo estrellas Hace menos de 2 años, bajo la emanación de intenso calor solar y de cero nubes, un grupo de alumnos de Ecología se adentraba en los territorios de la cabecera municipal de Río Lagartos, en Yucatán. En busca de un sitio para acampar que estuviera alejado del poblado principal, la camioneta en la que ellos viajaban se desplazó hasta una explanada blanca rodeada por manglar en cuyo centro yacía un ojo de agua con un fondo altamente arcilloso. Sin comodidad alguna además de un restaurante con rica comida y la presencia de sanitarios diferenciados con agua constante y excusados, los estudiantes analizaban el escenario sobre el que aplicarían conceptos estadísticos poco afianzados en la práctica. Una vez con las suelas en la blanca piedra, los estudiantes ignoraban la paulatina pérdida de la camioneta en lo que colocaban las tiendas de campaña dentro de las que descansarían más tarde y dejaron a merced del sol la supervivencia de zanahorias bebés y jitomates cada vez más asediados por las ondas de calor constantes. Nota: en campo no hay refrigeradores silvestres. Escoltados por dos académicos, un profesor y una profesora, los estudiantes se preparaban para una experiencia prometedora en donde se pondrían a prueba sus capacidades para generar investigaciones propias. Cayó la tarde y los alumnos, algunos agobiados por el calor, se movían entre el manglar formulando preguntas para su investigación que pudieran responder con lo que los rodeaba. Visionarios en su percepción, el grupo también preveía la dificultad que dichas preguntas supondría en los análisis de datos posteriores; por lo que varias de ellas eran ciertamente desechadas. Ya dentro del manglar, en ese mundo donde los edificios y el concreto son reemplazados por una invisibilidad de ramas, verde y carmín vegetal, y en donde el ruido de los carros es sustituido por un silencio falso si se le presta atención suficiente, los “ecorrucos” (apodo gestado por ser la primera generación de la carrera en la instancia de la UNAM en Mérida) sólo se encontraban entre sí gracias al aire llenado con sus gritos informativos e interrogativos. ¿Dónde estás! ¿Contaste 121 plántulas?… ¿Qué! ¿Ahhh, sí! ¡145!  ¿Dónde quedó Emilia! ¿Qué calor! ¡13 troncos! ¿De cuántos metros era el cuadrante! ¡Mangle rojo, mangle rojo! ¿Qué! ¡Mangle rojo! Uno piensa del naturalista o investigador consumado como el individuo metódico, observador y paciente, pero no se ahonda sobre cómo éste llega a ser así. Una imagen cierta de algunos que aspiran a tal silueta puede formarse mejor con elementos de seres escandalosos, pero motivados. Conforme la entrada de luz cambiaba de sitio a raíz de la danza solar, los ecorrucos continuaban tomando los datos que responderían las preguntas de investigación que ellos mismos se plantearon antes de insertarse en lo desconocido del monte con mangles y cangrejitos. Por su parte, los mosquitos locales, guiados por el dióxido de carbono que de los ecorrucos brotaba, rodeaban a la tropa y la deleitaban con su invasión acompañada de melifluo aleteo. Después de al menos 40 minutos de trabajo, los ecorrucos ya se habían fatigado. “¡Descansito!” La tropa detuvo labores y se redirigió al camino de regreso a la explanada.  De regreso al sitio sin moscos, en la periferia de la explanada donde sí había sombra dado el borde del manglar, el grupo retomó fuerzas para otra actividad donde continuarían con la toma de datos de pH en el agua que ya habían iniciado en la zona en la que se habían adentrado. La tarde continuaba y para cuando ya habían culminado su esfuerzo, los profesores dieron seña de final, con lo que los ecorrucos fueron liberados de sus labores académicas y se desataron a hacer lo que quisiesen. Unos comieron, otros nadaron en el ojo de agua central, otros descansaron en las tiendas de campaña… Tiempo después, el sol ya se despedía, no sin dejar un regalo de partida además de su último desplazamiento del día: un cielo multicolor a base de una paleta cálida, que poco a poco se enfriaba hasta dar paso al único tono nocturno. La ecotropa estaba lista para la noche, o al menos eso creía. Acompañados de una fogata, los ecorrucos y sus profesores bailaron, cantaron y compartieron alimentos por un rato hasta que llegó la hora de descansar. Antes de ello, algunos extinguieron las brasas del fuego que atestiguó y alumbró su diversión. Los profesores ya se habían retirado a sus tiendas de campaña.  Afortunadamente, varios decidieron observar la cúpula sobre sus cabezas sólo para terminar maravillados por la cantidad de estrellas que los observaban miles de años luz aparte. No era la primera vez que lograban ver abundantes estrellas en una salida de campo, pero daba la impresión de que tener ese privilegio siempre representaba una nueva primera vez. Los ecorrucos conocedores de las constelaciones compartían sus conocimientos mientras otros atendían ya sea a sus comparticiones o simplemente a la magnitud que el cielo emanaba. No hay duda de que tanta estrella en la bóveda celeste enciende las internas, de forma que en ese momento, no hay problemas ni molestias, sólo estrellas. En ese momento, también había hermandad y ésta se sentía aun cuando los ojos y miradas del grupo admiraban lo de arriba. Algunos aún se…

19 septiembre, 2024 3

Desapareciendo en las olas: el impacto silencioso de la erosión costera en Chuburná, Yucatán

Por Armas Enríquez Jimena, Melgoza Montelongo Amairani, Torres Ortiz Monserrat, Ramírez Heredia Vianney Ximena. La erosión costera es un fenómeno que afecta profundamente las playas de Chuburná, alterando no solo el paisaje, sino también la vida de la comunidad local. Este proceso, que implica la pérdida gradual de arena, puede ser causado por factores naturales como tormentas y mareas, o por la intervención humana, como la construcción de puertos y otras infraestructuras. En Chuburná, los efectos de la erosión son visibles en la reducción de la playa, la pérdida de biodiversidad, y el impacto en las actividades económicas y recreativas. La comunidad local, a través de la voz de residentes como Carmen, describe cómo la playa ha cambiado dramáticamente en las últimas décadas. Lo que antes era un vasto espacio de arena dorada se ha convertido en una franja estrecha, amenazada por el avance del mar. La construcción de puertos y otras obras han alterado el flujo natural de sedimentos, exacerbando la erosión y afectando la capacidad de la playa para sostener tanto la biodiversidad como las actividades humanas. El Dr. Frank Ocaña Borrego, experto en manejo integrado de zonas costeras, señala que la erosión conlleva la pérdida de infraestructura, la disminución de la capacidad turística y la degradación de servicios ecosistémicos esenciales. Las soluciones tradicionales, como rompeolas y escolleras, aunque efectivas en el corto plazo, pueden tener efectos adversos a largo plazo, como la alteración del perfil natural de la playa. Por otro lado, métodos más sostenibles, como la restauración de dunas y la creación de arrecifes artificiales, ofrecen alternativas que no solo mitigan la erosión, sino que también promueven la biodiversidad. La restauración de dunas es crucial, ya que estas actúan como barreras naturales contra las tormentas y el viento, protegiendo la costa y preservando los hábitats de numerosas especies. Además, iniciativas como el beach scrapping y el bypass son esenciales para mantener el equilibrio de sedimentos en la costa, aunque aún falta investigación y aplicación en la región. La comunidad de Chuburná ha demostrado un fuerte compromiso con la preservación de su entorno. A través de la participación activa en actividades de reforestación, limpieza de playas y vigilancia de áreas restauradas, los residentes han jugado un papel crucial en la protección de su costa. Este esfuerzo colectivo no solo busca preservar el medio ambiente, sino también mantener la identidad cultural y la calidad de vida de la comunidad. La colaboración entre la comunidad, el gobierno, la academia y el sector privado es esencial para desarrollar estrategias de conservación que sean efectivas a largo plazo. Mirar hacia el futuro implica imaginar un Chuburná donde las playas estén protegidas por soluciones sostenibles, permitiendo que las futuras generaciones disfruten de este valioso entorno natural. Adicional al trabajo académico de investigación, la incorporación de herramientas digitales interactivas ha demostrado ser un recurso valioso para mejorar la experiencia del lector y fomentar un mayor entendimiento de temas complejos, como el desarrollado en el presente reportaje. En este contexto, el proyecto realizado en el marco del curso de Periodismo Ambiental presenta una innovación significativa en la forma en que se difunden conocimientos sobre flora, fauna y ecosistemas costeros. Te invitamos a revisar los diferentes elementos interactivos producto de la investigación:

22 abril, 2024 0

Aplicaciones de la Ciencia Ciudadana: el caso del avistamiento de aves

Por: César Alexandro Reyes Moreno y Carolina Itzel Tec Várguez* Como parte del Seminario de Tecnociencia, Ambiente y Sociedad [1], se invitó al Dr. Antonio Ballesteros, quien presentó una ponencia e impartió el taller “Avistamiento de aves y Ciencia Ciudadana: Un taller teórico-práctico”, a estudiantes de la ENES Mérida, UNAM. El taller consistió en una explicación teórica sobre ciencia ciudadana y posteriormente en cómo aplicar este enfoque de investigación, de manera práctica, a través del avistamiento de aves. La ciencia ciudadana es un instrumento de colaboración entre la ciudadanía como grupo no especializado y los grupos científicos para la creación conjunta de nuevo conocimiento científico. Destaca de entre muchos métodos tradicionales de hacer ciencia al ser un poderoso instrumento de colaboración y de inclusión de distintas perspectivas y formas de generar conocimiento. Los proyectos Merlin Bird ID o EBird, consisten en mega proyectos a nivel mundial emprendidos por el Cornell Lab (Universidad de Cornell), que apoyan a la ciudadanía en el reconocimiento de aves a través de una aplicación para celular, y al mismo tiempo permiten registrar en una base de datos las aves identificadas, facilitando la creación de mapas que muestren la presencia o falta de especies, para entender de mejor forma los movimientos migratorios que se han podido ver irregulares con el cambio climático de estos últimos años, y aquellos que se conservan igual. Así, la ciudadanía a nivel mundial puede emplear estas herramientas para adquirir conocimientos de las aves de su interés, y a su vez se aporta con datos en tiempo real a la plataforma, lo cual ayuda a retroalimentar la aplicación, creando nuevo conocimiento. Durante el taller, salimos a campo para encontrarnos con distintas aves nativas de la región, aves introducidas e incluso aves que la aplicación no reconoce aún como de la región, probablemente por los cambios en los movimientos migratorios, de modo que con estos avistamientos poco a poco se pueden ir reconociendo las nuevas ubicaciones de cada especie. La ciencia ciudadana les da una opción más a las científicas y científicos investigadores para hacer su trabajo de una manera diferente y vinculada a la sociedad, y a su vez permitirles contribuir al conocimiento científico desde su propia área y con aportes muy significativos. Si duda es una buena propuesta para empezar a hablar de democratización del conocimiento y pensar en nuevas formas en que se pueda hacer participación pública en materia de ciencia y tecnología. *Estudiantes de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, del área de especialidad en Ciencia, Tecnología y Sociedad.[1] Ponencia realizada con el apoyo del proyecto PAPIIT IA301324.

10 abril, 2024 0

Un viaje por las prácticas de campo de Ciencias de la Tierra desde una perspectiva ambiental y acuática

Por: Montserrat Romo Torres y Erick Yamil Espinosa Roldán* La curiosidad es el combustible que alimenta el motor de la ciencia, por lo que es importante nunca dejar de cuestionarnos todo lo que pasa a nuestro alrededor. Sin embargo, para que las respuestas a nuestras dudas sean precisas, es importante poner en práctica herramientas de análisis y medición adecuadas que se van aprendiendo a lo largo de la licenciatura en Ciencias de la Tierra. Esta carrera brinda una visión integral del planeta, abordando temas de la atmósfera, los cuerpos acuáticos, el medio ambiente, la geología y el espacio, además de las complejas interrelaciones que existen entre los diferentes sistemas terrestres. Este viaje de descubrimiento va más allá de las aulas y se sumerge en la realidad tangible de nuestro planeta a través de las prácticas de campo, un componente esencial de esta formación que ofrece a los estudiantes la oportunidad de conectar teoría con experiencia. Los primeros semestres de la carrera se encargan de brindar las bases científicas iniciales mediante prácticas que se enfocan en comprender el funcionamiento de los seres vivos, los fenómenos naturales, los procesos de formación de las rocas, las reacciones químicas y las leyes físicas que rigen al planeta Tierra. En los semestres siguientes, las prácticas empiezan a estudiar conceptos más específicos, como las poblaciones biológicas y su interacción con las actividades humanas, los fenómenos termodinámicos de la materia, la dinámica geológica y química del planeta y el diseño de modelos experimentales de investigación. En el quinto semestre llega el momento de avanzar hacia un área de especialidad que profundice en temas para nuestra preparación que nos permitan identificar y solucionar problemas derivados de la actividad humana en el planeta. En el caso de la ENES Mérida las dos áreas en las que te puedes desarrollar son ciencias Acuáticas y ciencias Ambientales. En ciencias acuáticas, es indispensable el uso de herramientas matemáticas, modelos computacionales, instrumentación tecnológica para el manejo y procesamiento de datos e imágenes satelitales. Esto sirve para profundizar en la comprensión de la química, física y dinámica de los diversos sistemas acuáticos del planeta, explorando su relación con la biodiversidad y las distintas capas terrestres. En las prácticas de campo hemos visitado diversas zonas costeras y puntos interiores del continente donde hemos estudiado la dinámica del agua en lagunas costeras, lagunas arrecifales y el acuífero de la Península de Yucatán. En ciencias ambientales, se refuerzan los conocimientos de los subsistemas terrestres y su interacción con la sociedad, el impacto de la actividad humana en nuestro planeta y la búsqueda de estrategias para evitar su deterioro. Las prácticas de campo abarcan diversos propósitos: hemos aprendido a utilizar instrumentos de recolección de datos y herramientas de investigación, monitoreo y evaluación ambiental. También se han realizado prácticas con enfoque socioambiental, y otras con miras hacia la conservación y gestión de los recursos naturales, la biodiversidad y los ecosistemas. Si bien, ambas áreas se diferencian por tener prácticas dirigidas a enfoques específicos, comparten el mismo objetivo de comprender el funcionamiento del planeta y fomentar el desarrollo de habilidades prácticas relacionadas con la recolección, análisis e interpretación de datos para formar científicos capaces de utilizar los conocimientos adquiridos para resolver problemas y realizar investigaciones en un entorno práctico según nuestra área.

9 diciembre, 2023 0

Crónica de medios invasores

Por: Amairani Melgoza-Montelongo, Ximena Vianney Ramírez-Heredia y Monserrat Torres- OrtizEl 25 de octubre de 2023, a las 9 de la mañana aproximadamente, 30 estudiantes de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida nos encontrábamos de camino a la ex-hacienda Dzoyaxché. La visita a la ex-hacienda, que forma parte de la Reserva ecológica de Cuxtal, se realizó como parte de una práctica de campo de la materia de Medios Audiovisuales e Invasiones bióticas. Los alumnos de medios fuimos para documentar el trabajo que el grupo de invasionesrealizaron contabilizando especies invasoras y exóticas.  Estábamos dentro de una ex-hacienda henequenera, que ahora es una atracción turística. Nos dividimos en 4 equipos: reptiles, plantas, aves e insectos, siendo nosotras parte de este último grupo. Documentamos las actividades que realizó el equipo en la hacienda, compartimos las experiencias con el resto del grupo y aprendimos sobre ambas materias. La experiencia que tuvimos dentro de nuestra primera práctica compartida con otra materia fue muy grata, aprendimos mucho de ellos y fue divertido poder compartir conocimientos entre nosotros. Así conversábamos, disipábamos dudas y también compartíamos experiencias, datos y conocimientos. Algo muy interesante fue encontrarnos con la multidisciplinariedad de la que se tratan las CienciasAmbientales. *Amairani Melgoza-Montelongo, Ximena Vianney Ramírez-Heredia y Monserrat Torres- Ortiz son alumnas de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES-Mérida de la UNAM.

9 diciembre, 2023 0

Todo lugar debe tener un mercado. Trabajo etnoecológico en el mercado de Chuburná.

Por: Fernando Aguilar, Sarahi Antonio, Bruno Cruz, Demian Díaz, Leonardo Domínguez, Cloe Dupont, Gabriela Hurtado, Andrea Juárez, Rebeca Leal, Arturo Medina, Amairani Melgoza, Ailyn Mendoza, Joyce Morales, Alejandra Moreno, Jorge Nava, Emmir Polanco, Ximena Ramírez, Monserrat Torres, Iván Torres, Ámbar Zamora. Profas: Adi Lazos y Alba Valdez.* Tradiciones, sonidos y colores El 31 de agosto de 2023, dentro del curso de “Etnoecología y Patrimonio Biocultural”, las alumnas y alumnos de 7mo semestre en Ciencias Ambientales aplicaron instrumentos derivados de preguntas de investigación diseñadas en clase, enfocadas a conocer la integración de los conocimientos y prácticas tradicionales dentro del mercado de Chuburná, ubicado en la colonia del mismo nombre, en la Ciudad de Mérida, Yucatán. Actualmente, este mercado desprende colores y sonidos característicos de un área con gran interacción social, destacando los saberes que fluyen entre las voces y experiencias de sus usuarios y vendedores. Específicamente se abordaron temas sobre los lugares de proveniencia de los productos vegetales que se ofrecen, el patrimonio biocultural a través de la preparación de cochinita pibil, las plantas medicinales dentro de los productos ofrecidos y los cambios del mercado a través del tiempo. El transitar del mercado  El mercado de Chuburná significa “casa llena donde se costura” —en palabras de un poblador— Chu (lleno), Bur (costura) y Na (casa). Lugar que actualmente es conocido por las prácticas, experiencias y relaciones que albergan sus trabajadoras y trabajadores, así como la memoria histórica del lugar. Existen personas que han trabajado más de 30 años en el lugar y han percibido las modificaciones desde la transformación de un conjunto de puestos informales a un mercado oficial con infraestructura administrada por el municipio de Mérida. Puesto de abarrotes dentro del mercado. Imagen de Andrea Juárez. El establecimiento de infraestructura y de una comunidad del mercado facilitó que las y los vendedores ya integrados, como los que se incorporaron hace no más de cinco años, encontraran un lugar acogedor para participar en un sistema de economía y convivencia local. El mercado y las personas que le dan vida han resistido los efectos de la expansión urbana, la competencia con supermercados, las dificultades con las distintas administraciones del ayuntamiento e incluso la pandemia de Covid-19, reforzando así el vínculo entre quienes venden, quienes compran, prácticas, saberes y productos (plantas, vegetales, frutas, platillos tradicionales, jugos, dulces, etc.). En el mercado se pueden encontrar espacios de venta de fruta y verdura. Las vendedoras y vendedores que cosechan sus propios productos de venta representan un porcentaje menor, en comparación de aquellas y aquellos que las consiguen gracias al comercio nacional de diversos estados de la República Mexicana. Los estados que predominan son Tabasco, Chiapas, Puebla y Ciudad de México. Asimismo, también hay productos locales que provienen de municipios de Yucatán como Akil, Maxcanú, Muna y Oxkutzcab. Puesto de licuados y jugos. Imagen de Andrea Juárez. Por otro lado, en los puestos de comida, como el de la cochinita pibil, las y los cocineros no solo se sienten representados por la receta y la preparación del platillo, sino también por la herencia e historia familiar, que es importante mencionar, va más allá de solo ser un oficio. Tanto quienes la cocinan, como los clientes que la consumen, generan un vínculo con los ingredientes propios de la región, las prácticas de elaboración y el patrimonio biocultural de la región. La dinámica continúa con la venta de plantas aromáticas, comestibles y aquellas con propiedades curativas. Algunos ejemplos son la albahaca para el malestar estomacal; la hierbabuena para conciliar el sueño y la buena digestión; las hojas de guayaba para la tos y gripe; y el romero para el crecimiento del cabello. Las vendedoras de plantas, en su mayoría mujeres, aprendieron sus usos de generación en generación. Actualmente, ellas obtienen un beneficio económico propagando las plantas medicinales de la región para sus usos tradicionales. Un espacio de trascendencia biocultural Los mercados desempeñan un papel fundamental en la intersección de ambiente y sociedad, como lo muestra la venta de cochinita pibil y de plantas de uso comestible con propiedades curativas, que representa la memoria histórica y patrimonio biocultural de Chuburná. Finalmente, a pesar de los múltiples cambios por parte de la temporalidad de ventas, la adquisición de productos nuevos, la pandemia, la relación con el ayuntamiento y los consumidores, entre otros, las y los comerciantes se han adaptado y retroalimentado para continuar con el comercio local que les sustenta y disfrutan como parte de su existir cotidiano. En virtud de las encuestas realizadas durante esta salida de campo, se encontró que el mercado de Chuburná es un espacio de interacción entre comerciantes, consumidores y productos. Estos últimos mayormente asociados con diferentes partes del país, lo que refleja la diversificación de culturas en productos locales y foráneos. Los conocimientos tradicionales se insertan en el dinamismo social del mercado, incluso dentro de esta ciudad y es un sitio emblemático y representativo del valor cultural y del patrimonio biocultural de la región yucateca. Importancia de los mercados. Elaborado por Joyce Morales, Andrea Juárez, Rebeca Leal, Victoria Chavira, Iván Torres y Sarahí Antonio. * Estudiantes del curso “Etnoecología y patrimonio biocultural” 7º semestre Licenciatura en Ciencias Ambientales, ENES Mérida UNAM.