Semillas que cuentan historias 

Semillas que cuentan historias 

6 junio, 2026 0
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Por: Andrea Celin Calderón Aguilar, Emiliano Roa Barrueta, Martin Uriel Valdez Lima*

La llegada a Chacsinkín ocurrió la noche del 27 de octubre como parte de la práctica de campo de Etnoecología de la ENES Mérida. El trayecto terminó en el Centro Comunitario Noj Naj, donde fuimos recibidos con una cena sencilla de espagueti rojo y tamales. El ambiente fue tranquilo y distinto al ritmo de la ciudad. Después de la cena nos reunimos alrededor de una fogata, donde el fuego iluminaba los rostros mientras comenzaban a compartirse relatos sobre la milpa y las semillas.

Uno de los momentos más importantes fue la historia de la semilla del maíz. Un guardián de la comunidad explicó que “la semilla no es propiedad, es un préstamo de nuestros abuelos que debemos compartir a nuestros nietos”. La frase marcó la conversación y permitió entender que las semillas no solo representan alimento, sino también memoria, identidad y continuidad entre generaciones.

Al día siguiente comenzamos las actividades con el momento de recarga de energía I’x. Las compañeras se sentaron en círculo, se presentaron y mencionaron a sus abuelos. Fue un ejercicio sencillo, pero permitió reconocer la importancia del origen y de la transmisión del conocimiento dentro de la comunidad. No se trató solo de presentaciones, sino de una forma de reconocer que el saber no es individual, sino compartido.

Después nos dirigimos a la milpa. El camino estaba marcado por el calor y el paisaje seco característico de la región. Las personas de la comunidad explicaron cómo el maíz, el frijol y la calabaza crecen juntos y se apoyan entre sí, además de hablar sobre los retos que enfrentan, como las plagas, las sequías y la presión de la agroindustria. Estas explicaciones surgieron de la experiencia diaria y mostraron una relación directa con el territorio.

También se habló del proyecto Guardianes de las Semillas, una iniciativa comunitaria enfocada en la conservación de semillas nativas. Este trabajo busca fortalecer la autonomía alimentaria y mantener vivas las variedades tradicionales que forman parte de la identidad campesina. A través de esto se entendió que la milpa no solo es un sistema agrícola, sino también un espacio de organización y resistencia.

Durante la visita también se compartieron conocimientos sobre medicina tradicional y el uso de plantas medicinales. Cada planta tenía un uso específico y una historia dentro de la comunidad, lo que permitió ver cómo el conocimiento etnoecológico forma parte de la vida cotidiana y de la relación con el entorno.

Al finalizar la jornada, la experiencia dejó una impresión distinta a la del inicio. La convivencia con la comunidad permitió entender que el conocimiento no solo se encuentra en el aula, sino también en la práctica diaria y en la relación con la tierra. Chacsinkín mostró una forma de vida donde la memoria, la milpa y las semillas siguen siendo parte esencial de la identidad colectiva.


Andrea Celin Calderón Aguilar, Emiliano Roa Barrueta y Martín Uriel Valdez Lima son estudiantes del 8.º semestre de la licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES Mérida. Trabajo realizado para la materia de “Periodismo Ambiental”, a cargo de Elizabeth Álvarez Padilla.