¿Amor o egoísmo? La contradicción de tener animales silvestres como mascotas

¿Amor o egoísmo? La contradicción de tener animales silvestres como mascotas

3 marzo, 2026 0
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Por: Diana Ocampo Salgado*

Recuerdo que cuando era pequeña, mi familia y yo siempre visitábamos un restaurante en Cuernavaca. Era como el “viejo confiable” cuando no sabíamos a dónde ir, porque a todos nos gustaba la comida y el ambiente, pero lo que más nos llamaba la atención era que tenían animales silvestres en exhibición: un par de cocodrilos, loros, guacamayas, tortugas y hasta pavorreales.

En ese entonces desconocíamos de dónde venían o por qué los tenían ahí y, la verdad, tampoco lo pensábamos mucho. Ese restaurante era muy conocido precisamente por esas exhibiciones de animales, hasta que un día sucedió un problema: los cocodrilos se salieron de su jaula y causaron un gran susto entre los comensales. Después de eso, el restaurante fue clausurado porque no tenía los permisos para tener ese tipo de animales y tampoco estaban en buenas condiciones. Resultó que habían sido comprados ilegalmente y sacados de su hábitat natural. Todo eso era algo que nosotros, como clientes, no sabíamos porque en esos años no teníamos mucha noción del tema. Desde entonces, mi familia y yo investigamos antes de consumir en esos comercios.

El tráfico ilegal de animales silvestres es un problema muy grande hoy en día. Todo empieza desde que son extraídos de su hábitat natural, separados de sus madres desde pequeños y, en consecuencia, nunca aprenden a sobrevivir fuera de cautiverio. Son alimentados con dietas que no corresponden con las necesidades de su especie y los tratan como si fueran animales domésticos. Además, esto también afecta a la naturaleza, porque rompe la cadena alimenticia y el equilibrio de los ecosistemas.

Mucha gente dice que ama a los animales, pero muchas veces los usan como si fueran objetos de decoración: loros en jaulas, serpientes en peceras o tortugas en los patios. Algunos piensan que tenerlos es algo bonito o incluso que los están salvando, pero en realidad los están separando de su hogar y de su especie. Esos animales no nacieron para estar encerrados en una pecera o una jaula, nacieron para volar, nadar, correr, escalar y vivir libres cumpliendo su papel en la naturaleza. Muchas veces las personas tienen estas acciones debido a que se hace desde el desconocimiento; no saben lo que hay detrás de los “shows” de animales o fotos con animales exóticos. Creemos que porque se ven bien alimentados ya están felices, pero la realidad es que viven estresados y privados de sus comportamientos naturales.

Tener esta fauna silvestre no solo afecta a los animales encerrados, sino que al mismo tiempo alimenta un mercado ilegal que destruye especies enteras. Muchas de estas especies nunca se adaptan a una vida doméstica, sus necesidades y comportamientos son complejos para vivir en un hogar humano. Por más cariño que las personas puedan darles, los está privando de su libertad. Alguna gente se defiende diciendo que los rescataron o que los cuidan correctamente; sin embargo, el rescate responsable es trasladar al animal a algún centro de rehabilitación que tenga como objetivo la reinserción de los animales en su hábitat natural.

Por más cariño que se les pueda dar, se les está privando de su libertad, si de verdad queremos cuidarlos, debemos proteger y conservar sus hábitats. Amar a los animales también es respetarlos y dejarlos ser parte del mar, del bosque o del cielo al que pertenecen y decir NO al tráfico de especies.


* Diana Ocampo Salgado es alumna de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES Mérida.