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7 agosto, 2023 Desactivado

El arte feminista como patrimonio [Re] Generando Narrativas e Imaginarios en el Museo Kaluz

Por: Guadalupe Lara Díaz* Museo Kaluz es un museo de arte ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Inagurado en octubre de 2020, el museo resguarda y difunde la colección Kaluz, a través de la cual ofrece al público un proyecto expositivo diverso en donde cada exposición genera un diálogo entre las obras de arte de diversos tiempos y contextos. Mi visita al museo fue para conocer [Re] Generando Narrativas e Imaginarios. Mujeres en diálogo, una exposición que busca visibilizar el rol de las mujeres como artistas a lo largo de la historia, y que pretende establecer un diálogo entre más de 100 obras de mujeres artistas de diferentes épocas y estilos. Al mismo tiempo, busca resignificar algunas “actividades femeninas”, como el tejido y el bordado, como propuestas artísticas que contribuyan a cambiar la narrativa de aquello que entendemos como arte. ¿Dónde están las mujeres en las colecciones de arte y museos en México? El museo Kaluz, de la mano de la curadora e historiadora Karen Cordero Reiman, parte de esta interrogante para presentar esta exposición. Lo que busca es cuestionar las relaciones de poder en las estructuras de nuestra cultura y en particular del sistema artístico, por eso en la exposición hallamos tres ejes temáticos: Cuerpxs, Entornos e Imaginarios, ejes que forman parte del Patrimonio del museo. En las salas encontré otras miradas, otros espacios y otras subjetividades, uno de los aspectos más llamativos de la exposición lo encontré desde el inicio, donde se mencionan porcentajes de la participación de las mujeres en los diversos museos de la CDMX, el número de mujeres creadoras representa el 15% en promedio: una de cada cuatro artistas de la colección del Museo de Arte Contemporáneo son mujeres, en el Jumex representan el 20,1%, en el Museo de Arte Moderno el 16,6 % y, en cuarto lugar, en el Museo Kaluz el 15,1%. La exposición busca no solamente incluir mujeres artistas para exponer un mayor número, sino crear nuevas narrativas sobre la historia del arte e imaginar otras maneras de organizar la sociedad. Durante el recorrido pude observar piezas como: Mujeres frente al tribunal (2021), de Carla Rippey, la cual resignifica fotografías antiguas hechas a mujeres detenidas; Tejedoras de acompañamiento, una obra encargada para la exposición al grupo de investigación; y creación Mitote que referencia a otras formas de apoyo y creación. La pieza que más me conmovió durante el recorrido fue la silueta de una mujer fabricada con un espejo, creada por la fotógrafa Sonia Madrigal para La muerte sale por el Oriente (2014), un trabajo que aborda la violencia feminicida.  El recorrido por el museo me llevo a reflexionar sobre La curaduría feminista, no solamente se necesita incluir más mujeres, artistas o identidades sexuales diversas en los museos, sino contar historias de manera distinta. Preguntarnos cómo cambiaría la representación del patrimonio y del arte cuando incluimos otros actores y otras miradas; estas trasformaciones harían que el público genere otros modos de colocarse ante un patrimonio común y convierta a estos espacios de memoria en una experiencia que implicara el cuerpo, los sentidos, el movimiento y la posibilidad de hacer relaciones o diálogos entre diferentes obras o diferentes patrimonios.  Decolonialidad y Patrimonio Entendemos por patrimonio a los bienes y expresiones culturales heredados de generaciones pasadas, que tienen un valor histórico, artístico, científico o social, asi como elementos que son considerados importantes para la identidad y la memoria de una comunidad. En relación al patrimonio, la perspectiva decolonial cuestiona los modelos tradicionales de preservación y valoración del patrimonio que han sido establecidos durante el periodo colonial y que suelen favorecer la vision eurocentrista y occidentalizada, modelos que han privilegiado ciertos objetos, monumentos y narrativas históricas.  La decolonialidad propone una revisión crítica de los conceptos de patrimonio, buscando incluir y valorar diversas expresiones culturales y conocimientos de los comunidades, se busca superar la idea de que solo ciertos elementos son considerados patrimonio y se promueve la valoración de los saberes ancestrales, las tradiciones orales, las prácticas culturales y otros aspectos que han sido históricamnete marginados o invisibilizados. En relación con la decolonialidad, Rita Segato (2020) ha criticado el concepto de patrimonio cultural, argumentando que es un instrumento de poder que perpetúa las desigualdades coloniales y las jerarquías de género. De acuerdo con ella, el patrimonio cultural se ha utilizado para legitimar las narrativas dominantes, silenciar las voces de los grupos subalternos y perpetuar la violencia simbólica.  Segato ha abogado por la necesidad de descolonizar el conocimiento y cuestionar las estructuras de poder arraigadas en la colonialidad. Ha señalado que la colonialidad no es solo una cuestión del pasado, sino que persiste en la actualidad a través de las relaciones de poder desiguales y las prácticas discriminatorias. Desde esta perspectiva, Segato ha insistido en repensar y redefinir las prácticas culturales: La patrimonialización, que piensa el patrimonio como cosas, es decir, como vida muerta, no sirve. Para que el patrimonio esté vivo tiene que ser vivido por la gente y estar en permanente construcción por parte de las personas quien pertenece. (Segato, 2020, p.159)  En ese sentido, las obras exhibidas en el Museo Kaluz, es decir, el arte feminista, es considerado patrimonio porque documenta y preserva una historia cultural significativa, estas obras capturan momentos claves de luchas y logros feministas, representan las resistencias experimentadas por las mujeres a lo largo del tiempo y contribuyen a generar espacios para la expresión así como para la reflexión sobre las experiencias femeninas. Al considerar el arte feminista como patrimonio, se reconoce su valor histórico, cultural y social.  Los museos y las instituciones culturales han comenzado a exhibir y preservar obras feministas como parte de sus colecciones permanentes, esto no solo permite que estas obras sean apreciadas, sino que también aseguran su contribución a la diversidad cultural y artística de la sociedad. En el museo, las obras tienen una dimensión política porque buscan desafiar estructuras de poder, criticar al patriarcado, reclamar el espacio público, promover el cambio social, así como construir nuevas identidades y subjetividades. Otras…

17 abril, 2022 0

Primeros acercamientos al patrimonio

Por: Paloma Fernanda Valdez Ayala* Con el paso del tiempo, los seres humanos creamos conceptos y significados de aquello que nos rodea para trazar un entramado que dote de sentido la vida que compartimos en sociedad, así como nuestro actuar y nuestras relaciones con otros seres humanos, e incluso con otras formas de vida en el mundo. Sin embargo, este proceso mediante el cual asignamos valores a nuestro ser/quehacer no es inocente y mucho menos arbitrario, pues en dicho trabajo de significación no solo determinamos quiénes somos y qué compartimos como colectividad, sino que también excluimos y enmarcamos nuestras diferencias con lo que vemos como ajeno o no representativo de nuestra forma de vida y, por lo tanto, de aquellas personas que no comparten las mismas concepciones del mundo. Hoy es bien sabido que, ya sean “ellos o nosotros”, todos generamos y creamos sentidos comunitarios de identidad a través de determinados valores, usos, costumbres, tradiciones, que se ven materializados en símbolos como monumentos, edificios, literatura, creaciones artísticas y artesanías, por mencionar algunos que, en su conjunto, pueden lograr conformar un llamado “patrimonio cultural” a través del tiempo. No obstante, con los afianzamientos de los Estados nacionales entre los siglos XVIII XIX regidos por mecanismos colonialistas y patriarcales que suelen auxiliarse de una narrativa histórica moderna y eurocéntrica, no se ha velado por la construcción de sentidos diversos de identidad y, por lo tanto, de sus manifestaciones, ya sean materiales o inmateriales. Es posible dilucidar esto en el breve recuento histórico sobre la construcción del concepto de patrimonio cultural en el texto El patrimonio cultural: conceptos básicos (Cuetos, 2011),  en el cual se evidencia que la discusión con respecto a dicho concepto se llevó a cabo del otro lado del mundo (en el continente europeo). Por consiguiente, el lenguaje y los estándares con los cuales fueron elaboradas las legislaciones y nociones “internacionales” sobre el patrimonio cultural, corren el riesgo de ser descontextualizadas en lugares como Latinoamérica, con sus historicidades tan particulares por el devenir de sus culturas y civilizaciones. Incluso en la obra citada, cuando se mencionan los detractores del “vandalismo” infringido durante la Revolución francesa, se hizo explícito conservar “estatuas o tumbas, que hicieran referencia a la historia nacional y fueran testimonio del pasado común de Francia” (Cuetos, 2011), situación que, si se contextualiza en México, lleva a la pregunta: ¿quién realmente puede hablar de un pasado común mexicano? (o incluso latinoamericano). Para establecer su identidad y separarse de España, nuestro país necesitaba delimitar lo propio, lo cual involucra el paulatino proceso de producción de lo que lxs mexicanxs consideramos como patrimonio, en tanto, se recurrió a lo evidentemente contrario a España: el pasado indígena, pero no el indígena vivo, sino las grandes ciudades patrimoniales y monumentales, lo que inevitablemente nos conduce a perpetuar la falsa idea de que patrimonio es solo aquello que se encuentra al servicio del Estado y sus narrativas nacionalistas excluyentes, pues este es el que nos indica cuál es el supuesto pasado prehispánico común que compartimos y que nos hace ser, ya sea que en verdad nos represente, o no, priorizando una cuestión mercantilista y una visión esencialista del patrimonio cultural y de la propia cultura. Esto, dejando de lado la agencia de las colectividades e individuos en sus ecosistemas como parte de una construcción más comunal de lo que nos representa, de lo que queremos o deseamos preservar en el tiempo, lo que genera no solo una desvinculación de las comunidades con sus territorios, practicas o actividades, sino que lleva a concebir, como “exclusiva” del Estado, la labor de preservar, cuidar y determinar el valor del patrimonio cultural. Es por ello vital recordar la pertinencia de combatir la “univocalidad” del patrimonio; es decir, esa idea de que el patrimonio es solo uno y que se relaciona únicamente con el Estado que lo resguarda. Hay que tener presente que los patrimonios también se viven y se practican por las comunidades y personas que les son significantes, y que estos no son fijos e inamovibles, sino que, por el contrario, tan diversas y versátiles son las sociedades como sus fluctuantes culturas y, de esta manera, sus patrimonios. Fuente consultada Cuetos, M. P. (2011). El patrimonio cultural: conceptos básicos. Zaragoza: Prensas Universitarias de Zaragoza. *Graduada de la carrera en Desarrollo y Gestión Intercultural, ENES-Mérida, especializada en el área de Patrimonio Cultural.  

3 abril, 2022 0

Iconoclasia intergeneracional

Por: William J. Ake Buenfil* El Día Internacional de la Mujer se conmemora en muchos lugares del mundo, y el estado de Yucatán no es la excepción. Ese día, cientos de mujeres, incluyendo a la comunidad trans, se manifiestan sin importar edad, etnia, profesión, ni situación económica y política. La ola morada se congrega en algunos de los puntos donde están los monumentos o estatuas más representativos de Mérida, la llamada Ciudad Blanca, que ese día resulta inundada por la ola feminista. Pero en estas líneas no presentaré el tema del feminismo, sino la iconoclasia o la destrucción de los monumentos después del 8M. De manera elemental, la iconoclasia o iconoclastia se refiere a la destrucción de imágenes, iconos o monumentos que pertenecen a una cultura, y que por motivos religiosos y políticos terminan destruidos o vandalizados. En la avenida principal de Mérida, Paseo de Montejo, resultaron pintarrajeados o vandalizados los monumentos a Felipe Carrillo Puerto y Justo Sierra, el Monumento a la Patria y no podía faltar “el más querido Monumento a los Montejo” (léase con sarcasmo). Comentarios como: “No son las formas”, “Son inconscientes”, “Están drogadas”, “Son ignorantes”, son algunas de las expresiones que se encuentran en las redes sociales, escritas por personas del género femenino, y no digamos los muchos comentarios que hacen los varones que, a simple vista, están fuera de lugar. Tenemos que saber que estas acciones surgen como efecto del rechazo político y por las demandas que no han sido escuchadas, esto podemos traducirlo en la indiferencia social a la que muchas mujeres han estado expuestas. Así que, para comprender un poco más sobre el pensar y sentir sobre este tema, me tomé la tarea de entrevistar a tres mujeres de diferentes edades, profesiones, ideologías y estilos de vida diversos. La primera entrevistada la conoceremos con el seudónimo de Elvia Carrillo, tiene como profesión la mercadotecnia, además de ser actriz de teatro y directora. Al preguntarle qué piensa sobre la iconoclasia, comenta que la historia verdadera de las cosas comienza a visibilizarse. Como artista expresa que muchas obras ya forman parte de un pasado que puede dar pie a un mejor presente, sin dejar de lado el trabajo del artista, pero que, además, una de las cosas esenciales del artista es hacer arte para el servicio de la sociedad y como una forma de expresión. La siguiente pregunta fue: ¿cuál es tu opinión de que las feministas atenten contra los monumentos? Dice que hace notar el auxilio de una parte de la sociedad que está siendo vulnerada. Ella piensa que cada mujer colabora al movimiento desde sus trincheras y que todas forman parte de una universal compuesta de mujeres que estudian, que educan, algunas que cocinan, así como otras que están en el movimiento haciendo el ruido necesario para ser escuchadas. Elvia comenta que los monumentos forman parte de una historia a la que se les enseñó a respetar, pero ese respeto no es recíproco para las mujeres. Otra de las preguntas fue: ¿crees que esas son las formas de manifestarse o existen otras alternativas? Las alternativas ya se están realizando, es como el siguiente nivel a causa de la nula participación del Estado y de las autoridades, dijo. A la última pregunta: ¿qué piensas de los comentarios negativos de hombres y mujeres en torno al tema?, Elvia comentó que seguimos una estructura de siglos de enseñanza impuesta, los pasos que se han dado son pequeños en torno a los derechos de las mujeres, y que cada cien años sucede algo histórico, y hoy esa historia la están escribiendo las mujeres de diversas formas; ahora, si son o no los modos, eso no importa tanto, en los textos de educación en donde los hombres figuran por sus luchas en las que cometen atrocidades nunca se les cuestiona o se les estigmatiza por sus modos. A nuestra segunda entrevistada la conoceremos como Arista, a quien le hice las mismas preguntas: ¿qué piensas de la iconoclasia? Ella dijo no concordar con esta, piensa que debe de haber un respeto hacia los símbolos religiosos y culturales, y que no estar de acuerdo con ciertas cosas no nos da derecho a destruirlas. ¿Cuál es tu opinión de que las feministas atenten contra los monumentos?, fue el siguiente cuestionamiento, al que respondió: “No me parece correcto y deberían sancionar legalmente a las personas que destruyan esos monumentos, ya que son patrimonio de todas y todos”. Luego le pregunté: ¿crees que son las formas de manifestarse o existen otras alternativas? A esto, ella comentó: “Existen otras formas de manifestarse sin tener que destruir y llegar a un diálogo”. A la última entrevistada la conoceremos como Turix. Le pregunté también qué opinaba sobre la iconoclasia, a lo que respondió: “Pues son acciones que se adoptan por la falta de interés y de respuesta por parte de las autoridades, forzando al Estado a que actúen en pro de la sociedad vulnerada que, en este caso, somos las mujeres”. A la pregunta acerca de su opinión de que las feministas atentaran contra los monumentos, respondió: “Los actos vandálicos se dan porque ya están hartas de tanta injusticia, feminicidios, violaciones y condenas irrisorias. La injusticia no conoce de géneros, es pareja, excepto si tienes dinero, mientras tanto, romper, pintar o quemar son buenas opciones”. Luego, respecto de si ella creía que aquellas eran formas de manifestarse o existían otras alternativas, dijo: “A estas alturas ya no hay más alternativas, lo que se ha hecho es muy acertado”. Para terminar, le pregunté: ¿qué piensas de los comentarios negativos de hombres y mujeres en torno al tema? Ella me contestó: “Tal parece que hay gente que quiere defender lo indefendible al promoverse a favor de los monumentos o piedras porque eso es lo que es, piedras que no tienen más valor que la vida de una mujer u otra persona, tenemos que ser parte de la solución, si no, eres parte del problema. Me cuesta trabajo entender la cero empatía inexplicable bajo estas circunstancias, y…