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1 marzo, 2023 1

Chagas: una enfermedad olvidada

Por: Aurora Parra y Julia González* ¿Alguna vez has escuchado sobre una enfermedad transmitida por una pequeña chinche? Si tu respuesta fue no, ¡no te preocupes!… O en realidad, deberías preocuparte mucho, porque esta enfermedad de la que te contaremos te impresionará. Se trata de la enfermedad de Chagas. Comienza el curso clínico con una infección parasitaria llamada Tripanosomiasis americana, la cual es obtenida por el parásito Trypanosoma cruzi (T. cruzi). El Chagas se ha encontrado comúnmente en poblaciones de América, pero es catalogada como una enfermedad olvidada, por eso la OMS la ha definido como parte de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), porque no solo se le destinan muy pocos recursos para su investigación, búsqueda y detección sino que son enfermedades asociadas a la estigmatización y la exclusión social (OMS, 2023.), es decir, las desigualdades socioeconómicas y las barreras sistémicas en la atención a la salud-enfermedad de ésta, limitan el acceso a los servicios de atención médica. De lo biomédico a las subjetividades y experiencias situadas. La doctora Alba Valdez-Tah becaria posdoctoral del CONACYT y quien es una de las principales impulsoras del estudio de la problemática de Chagas desde la perspectiva de las ciencias sociales entre la población mexicana, se presentó dentro del Seminario permanente Tecnociencia, Ambiente y Sociedad de la ENES Mérida de la UNAM el día 22 de febrero de 2023, con la conferencia: “La problemática del Chagas en Yucatán: del rezago estructural a la subjetividades y experiencias situadas”. Allí mencionó que en México la investigación de esta enfermedad ha estado limitada en distintas áreas como la búsqueda, el diagnóstico, el tratamiento y la atención integral, a causa de la carencia desde la gestión coordinada de Atención Primaria, además del escaso interés y atención por parte de los gobiernos. La dra. Alba señaló que no hay programas de asistencia que sean claros y rutinarios, pues la detección de esta enfermedad en múltiples ocasiones se da cuando el portador realiza una donación sanguínea, por eso mismo es que la mayoría de personas que padecen de esta enfermedad lo desconocen y no tienen acceso al necesario tratamiento y diagnóstico oportuno. Alrededor del 30% de personas que tienen chagas en México llegarán a lo crónico y múltiples decesos ocasionados por la enfermedad avanzada no serán reconocidos. Lo multidimensional: una propuesta de abordaje de la enfermedad de Chagas La conferencista agregó que la desatención de la enfermedad de Chagas desde el sistema de salud también ha traído implicaciones en su dimensión sociocultural, es decir, en la comprensión social del fenómeno expresada en conocimientos y representaciones locales, reportadas mediante su investigación cualitativa realizada en trabajo de campo en la Península de Yucatán. De acuerdo con lo mencionado anteriormente, se propone ver a la enfermedad no solo desde una perspectiva biomédica, sino desde una nueva propuesta con enfoque multidimensional, el cual está conformado por múltiples disciplinas, actores y representaciones sociales que nos permiten un acercamiento real a la comprensión de la enfermedad desde una perspectiva integral. Así mismo, es necesario reconocer en este abordaje, las prácticas y el conocimiento que la población mantiene en contextos situados para visualizar cómo éstos determinan la búsqueda de atención médica a nivel local. Visualiza la conferencia completa: Fuentes: Organización Mundial de la Salud (2023). Enfermedades Tropicales Desatendidas. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/neglected-tropical-diseases Aurora Parra* es egresada de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM. Julia González* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM.

16 mayo, 2022 0

En busca del coral…icolido

Por: Betzi Fernanda Pérez Ortega* Nuestra capacidad visual es sorprendente. Los seres humanos podemos distinguir diferentes formas y movimientos a distancias cortas y lejanas con un campo visual de 180°, menos que el de un gato, que es de 200°. A pesar de esta habilidad, a lo largo de la historia se han desarrollado diferentes objetos que han permitido que veamos más allá de lo que en primera instancia podemos apreciar y, con ello, se han descubierto otros seres vivos y formas de vida difíciles de observar a simple vista, aun si tuviéramos la vista de un gato. Hace muchos años, cuando mirábamos el mar y nos asombrábamos por las formas y los colores de los corales, desconocíamos a qué se debía. Ahora sabemos que los diferentes colores son aportados por miles de diminutas algas (llamadas comúnmente zooxantelas) que viven dentro del tejido de los corales. Entre estos dos organismos existe una relación de simbiosis. ¿Simbio… qué…? Sí, simbiosis. Se trata de una relación en la que dos organismos se asocian y son beneficiados uno del otro; por ejemplo, las algas por medio de la fotosíntesis proveen de alimento al coral, y éste, a su vez, brinda un espacio de protección a las algas. Las relaciones simbióticas no son las únicas que existen en la naturaleza, también están el canibalismo, el mutualismo y el parasitismo. Este último es tal vez uno de los más sorprendentes mecanismos de sobrevivencia; en él hay, en primera instancia, dos organismos que interactúan: el parásito y el huésped. Se le da el nombre de parásito porque vive a expensas del hospedero, pues lo utiliza como hábitat, se alimenta de él, crece en él, se reproduce en él, entre otras cuestiones, pero ¡ojo!, el parásito no es un asesino, no mata a su huésped (salvo algunas excepciones) porque ello significaría la pérdida de su sustento de vida y, por lo tanto, el fin de su propia existencia. No hay que subestimar los parásitos, pues son organismos que han desarrollado múltiples mecanismos para sobrevivir porque, contrario a lo que muchas personas piensan, vivir a expensas de otro no es sencillo. Antes de asentarse en un hábitat, el parásito debe sortear una serie de obstáculos, desde seleccionar un individuo sano, de buen tamaño, así como esquivar las defensas de este, hasta modificar conductas de los huéspedes, a fin de lograr su éxito reproductivo.          Gracias a los avances en las técnicas de secuenciación genética, se ha podido descubrir que en los corales no solo habitan las zooxantelas, sino también una serie de organismos eucariotas,[1] entre los que destacan los coralicolidos. Y aunque bien se pudieron nombrar de una manera más sencilla, en realidad esto concuerda con la complejidad de su asociación con los corales. Estos organismos no son sencillos de observar, de hecho, se sabe que existen debido a que, al realizar secuencias genéticas de los corales y sus simbiontes (las algas), los investigadores encontraron secuencias de ARN que no pertenecían a ninguno de esos grupos. Las secuencias “extrañas” estaban emparentadas con organismos que pertenecen a un grupo llamado Apicomplexa, que son microscópicos parientes cercanos a los corales y las medusas y son parásitos de una gran variedad de organismos. Para sobrevivir, los parásitos pueden adherirse a la superficie de su huésped, o bien penetrarlo para alojarse en su interior. Aquellos que eligen la primera opción son ectoparásitos y viven en la piel o las cavidades externas de sus hospederos. Por otra parte, los endoparásitos eligen una forma de vida dentro del huésped (como los coralicolidos), y son más frecuentes de encontrar en los intestinos, los riñones o el hígado de su hospedero, incluso pueden estar en la sangre. La estrategia de vida que prefieren los parásitos depende de factores evolutivos, por ejemplo, de los órganos de fijación que cada parásito ha desarrollado (ventosas, ganchos) y de su forma de reproducción y alimentación, entre otros. Los parásitos no son los “malvados” de la historia, ya que desempeñan un papel muy importante en las cadenas tróficas de los ecosistemas como reguladores de las poblaciones de los huéspedes, pero también se ha descubierto que realizan un papel como catalizadores de su conducta. Por ejemplo, los parásitos pueden modificar el comportamiento de su hospedero para que este sea una presa fácil para otro organismo, de manera que el parásito pueda completar su ciclo de vida. El parasitismo en una estrategia de vida que se encuentra en organismos de diferentes grupos taxonómicos. Si observas un árbol de la vida, de esos con muchas ramificaciones que reflejan la historia de la vida en el planeta, podrás ver, por ejemplo, el grupo de los hongos y sus diferentes especies que están emparentadas, o bien el grupo de los mamíferos, y cómo, según la familia a la que pertenecen, se agrupan en especies. Pero los parásitos no la ponen fácil, por ejemplo, tan solo entre los helmintos, a los que también se les llama gusanos parásitos, los parasitólogos reconocen cuatro grandes grupos: platelmintos, acantocéfalos, nematodos y anélidos; sin embargo, entre ellos no existe relación de parentesco porque evolutivamente han tenido distintos orígenes. Más aún, hay especies parásitas que pertenecen al grupo de los hongos o de los vertebrados, por lo que no se encuentran clasificadas en los grupos mencionados. Seguirles la pista a los parásitos no es sencillo, sobre todo a los endoparásitos. La cuestión con los parásitos internos es que, para observarlos y estudiarlos, necesariamente se necesita que el huésped esté muerto porque se requiere diseccionar sus órganos. Aún más difícil es seguir la pista de aquellos parásitos que por su pequeño tamaño son imperceptibles a nuestros ojos, y cuya presencia está indicada únicamente por su secuencia genética, como el caso de los coralicolidos. Por ello, a estos parásitos de los corales también se les ha denominado genotype-N o ARL-V (por sus siglas en inglés, que significan Linaje Relacionado a los Apicomplexa), y propiamente no se ha descrito alguna especie. Para registrar una nueva especie, ya sea de planta, hongo, reptil o insecto, los…