Cualquier día es bueno para hablar de Chagas
Por: Alba R. Valdez Tah* Esta misma semana, a pocos días de distancia, dos personas que viven en Yucatán, pero en contextos distintos, me escribieron en torno a sus preocupaciones por el riesgo de Chagas. Ellas encontraron en sus casas al insecto, pic en maya, que transmite el parásito de la enfermedad. La primera de ellas es Lulú de Maxcanú, hacia el oeste del estado, quién meses antes me había contactado al recibir la noticia sobre la sospecha de que podía tener el parásito, posterior a donar sangre. Después de unas segundas pruebas confirmatorias, afortunadamente, el resultado fue negativo. La situación la motivó a la búsqueda de información, por desconocimiento y por temor, como ella misma me contó entonces, y dio pie a que en distintas ocasiones habláramos del tema. La segunda persona que me contactó fue una estudiante de la ENES Mérida UNAM en la que doy clases, ella y su familia viven la ciudad de Mérida. Ella es parte de las generaciones de estudiantes que les ha tocado escucharme hablar en muchas ocasiones del Chagas, en clases y en varias actividades de divulgación con tal propósito. Ante las dudas que le asaltaron sobre el riesgo, y claro, su preocupación por sus padres y su perrita, su opción fue escribirme, así que agradezco la confianza, a ambas. La experiencia con ambas me recordó no sólo la importancia y necesidad de continuar hablando de Chagas desde sus muy distintas situaciones y problemáticas, que son muchas desde varias dimensiones (biomédicas, político-económicas, socioculturales y epidemiológicas) (Sanmartino, et al. 20XX; Grupo “¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas)”, como pueden ser el riesgo del insecto, qué hacer al respecto y aquello que debemos tener en cuenta para apaciguar nuestros temores y actuar con base a información. Primeramente, es necesario recordar que el pic puede estar presente tanto en las ciudades como en los pueblos y que en muchas ocasiones nuestras mascotas, o animales en nuestros patios, las atraen y son su fuente de alimento. Nuestros animales en casa, de estar infectados con el parásito, no pueden transmitido directamente a las personas con quienes conviven, debe haber un pic de por medio: el pic sano se infecta al alimentarse del animal que mantiene el parásito en su cuerpo, si ese mismo insecto nos pica, es como puede transmitirse el parásito. La misma ruta puede ocurrir en sentido inverso. Los perros y otros animales en casa pueden infectarse, y una fracción de estos, podrían desarrollar también la enfermedad, para lo cual se debe acudir con un especialista veterinario. Encontrar un pic en casa no es extraño. Es larga la relación, de algunos milenios, que hemos mantenido las poblaciones humanas, los animales, los insectos y el parásito en este territorio llamado continente americano. Pero a diferencia de lo que ocurre en América de Sur, en la península de Yucatán el insecto no alcanza a vivir y reproducirse al interior de nuestras casas, sino que de vez en cuanto, en ciertas épocas y encontrando las condiciones para ello, entran a la vivienda en búsqueda de alimento, primeramente, atraído por los animales con los que vivimos en cercanía (incluidos perros y gatos). Es en estas circunstancias que puede picar a las personas. Ante esto, nuestras acciones de prevención deben enfocarse en evitar condiciones que les sean favorables al pic al interior y alrededor a nuestra casa. Por ejemplo, los ‘mosquiteros’ (mallas) en las ventanas y puertas ayudan a evitar que tanto mosquitos, como el pic entre a casa, siempre que se mantengan en buenas condiciones. También, pensemos en otras condiciones que les podrían favorecer, como encontrar alimento y refugio. El pic gusta de esconderse en lugares oscuros, estables en temperatura, sin perturbación y que les proteja de sus depredadores, esos lugares a los que no solemos llegar cuando hacemos la limpieza cotidiana ¿Puedes pensar sitios así dentro de casa? Por ejemplo, detrás de muebles y todo lo que colgamos en la pared y en pequeños resquicios y escondites. La remoción profunda de casa, sacudir y remover al interior y alrededor de la misma y en los lugares donde usualmente están nuestras mascotas o animalitos de casa se puede realizar como una actividad familiar cada cierto tiempo, lo que evitará que el insecto entre y se quede en casa En caso de encontrarnos con un pic, lo importante es saber que NO todos están infectados con el parásito y que es a través de su popó como puede infectarnos, lo que hace justo después de alimentarse de sangre. Si bien es totalmente comprensible que nuestra primera reacción sea matarlo, también es una opción atraparlo y conservarlo para buscar vías para saber si tiene el parásito de Chagas. Esto es especialmente importante cuando se presenta una roncha más o menos reciente en alguien de la casa que sea a causa -o que se sospeche- del pic. En los años que llevo trabajando el tema, la picadura del pic no pasa desapercibida por cómo se expresa: va de una roncha de mínimo 2-3 centímetros de diámetro, roja y dura al tacto, causa mucha comezón e incluso algunas personas describen dolor, también es mucho más duradera, de más de tres-cinco días. Usualmente no supura ningún líquido, a menos que por rascarnos con las manos no siempre limpias se infecté. Si encontramos alguno de estos insectos en casa, para atraparlo podemos colocarnos una bolsa de plástico en la mano y/o con ayuda de un frasquito mantener al insecto. El pic es escurridizo, se mueve rápido, pero no es ponzoñoso, es decir, no te picará e inyectará veneno (como el alacrán, por ejemplo), recuerda que el cuidado que hay que tener es respecto a su popó. Siempre, siempre, asegúrate de lavarte las manos muy bien después de algún posible contacto con el pic. Lo compartido por Lulú y la estudiante de la ENES Mérida también me recordaron sobre la importancia de hablar de Chagas todo el año, y para ello, cualquier día es bueno. En nuestra región, por el clima, la vegetación y el comportamiento…