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7 marzo, 2023 0

El transporte público en Mérida

Por Sofía Loeza* Provengo de la isla de Cozumel ubicada en el estado de Quintana Roo, por lo cual al venir a vivir a una ciudad más grande lo que más me sorprendió fue ver todo lo que envolvía el transporte público.  Es importante esclarecer que en Cozumel no se cuenta con tantas opciones de transporte público como en Mérida, cosa que hizo que al principio yo creyera que solo había una compañía que manejaba todas las rutas de camiones y combis, pero me sorprendió mucho darme cuenta que no era así, que realmente existen muchas compañías que manejan distintas rutas por zonas específicas de la ciudad. Puedo decir que a pesar del casi año que llevo viviendo en Mérida aún no logro conocer cada una de las diferentes compañías de transporte público que existen, ni qué decir de las distintas rutas. Sin embargo, algo que me causa verdadera curiosidad es sobre cómo la mayoría de rutas, sino es que todas, convergen en el centro, y cómo a pesar de que a mí me sorprende lo útiles que son las rutas del transporte público muchas personas originarias de Mérida se quejan de él. Es cierto que a pesar de que al inicio me asombraba por las diversas formas de transporte, con el paso de los meses he visto cómo en algunas ocasiones los servicios de transporte no son los mejores ni los más adecuados. Recuerdo una anécdota que me contaron unas compañeras de la universidad, en la cual ellas iban en un camión con destino al centro cuando de repente empezó a sentirse mucho humo, a pesar de que le comentaron al conductor, éste no hizo nada, por la incomodidad del humo y el miedo de que pase algo más mis compañeras decidieron bajar y esperar la siguiente unidad que pase por esa misma ruta. Poco después se enteraron que el camión del cual bajaron terminó encendido en llamas con pasajeros a bordo. Por lo cual a raíz de esa anécdota me di a la tarea de investigar qué sucedió: La Federación Estudiantil de Yucatán (FEDY) mantiene constante diálogo con las autoridades estatales y del Sistema de Transporte Urbano (SITUR) de Yucatán para  garantizar un transporte digno a la comunidad estudiantil […] A inicios de este 2022, se registró el incendio de dos camiones del transporte público de Mérida,  cuando estaban en circulación con pasajeros a bordo. Esto “prende los focos rojos” sobre las condiciones del sistema de transporte colectivo, según indicaron agrupaciones civiles. (Bote: 2022) Me resultó muy alarmante descubrir que el suceso que vivieron mis compañeras no fue algo único, sino que por el contrario sucedió una segunda vez. Por lo cual seguí investigando sobre Mérida y sus problemáticas relacionadas al transporte público y me enteré de unas cifras muy alarmantes y hasta un poco graciosas. °20% de la población se mueve en auto; 80% se mueve a pie, en transporte público, bicicleta u otro medio, pero resulta que las inversiones que se realizan están al revés: el 80% se invierte para vialidades de auto y el 20% para las banquetas, ciclovías y transporte público; eso es lo que tenemos que cambiar. (Villa: 2022) Como lo mencionaba antes es alarmante ver estas cifras que retratan la realidad, y cómo los recursos no se concentran en las necesidades de la mayoría de la población. En parte siento que ha sido por la recesión que supuso la pandemia y que aún muchas compañías de camiones están monitoreando las necesidades que presentan los pasajeros a la hora de usar sus servicios de transporte público. Ante esta situación, piden que las autoridades hagan una urgente verificación de las unidades de todo el transporte, con el fin de evitar accidentes que pongan el peligro de la ciudadanía; además de constatar el estado de las finanzas de las empresas concesionarias y crear mecanismos de de financiamiento para la mejora del servicio, para no incrementar las tarifas. El pasado 4 de marzo de 2022, estudiantes y dirigentes universitarios volvieron a salir a las calles para exigir al Gobierno del Estado un transporte público digno, con mejores unidades, más rutas, que no sea lento, que no exponga su salud, que respete la sana distancia y que les permita llegar a tiempo a sus clases. (Bote: 2022) Es tranquilizante ver que sí se está haciendo algo al respecto, que las comunidades están levantando su voz para exigir estrategias que ayuden al mejoramiento de estos servicios.  Ahora, a raíz de usar el transporte público todos los días me puedo dar cuenta cada vez más de las problemáticas que se presentan así como pensar en soluciones a ellas. Cada vez más entiendo la insatisfacción de parte de la gente que vivimos en Mérida con el transporte público y pienso que puede mejorar en muchas cosas. Sin embargo, espero que a raíz de la activación después de la pandemia se logre dar solución a estas problemáticas y garantizar para la población un transporte digno y eficiente. Bibliografía Bote, A. (2022) FEDY exige mejores rutas y condiciones del transporte público de la ciudad. La Jornada Maya. Recuperado de: https://www.lajornadamaya.mx/yucatan/193098/fedy-exige-mejores-rutas-y-condiciones-del-transporte-publico-de-la-ciudad- Gobierno del Estado (2022) En Yucatán, se impulsan cambios en la movilidad para reducir la brecha de desigualdad. Recuperado de: https://www.yucatan.gob.mx/saladeprensa/ver_nota.php?id=6508 *Sofía Loeza es alumna de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán.

28 febrero, 2023 0

“Dzop sandía”, una fruta de piñata

Por: Mariela Nallely Canche Quintal Es muy común en Yucatán escuchar sobre la realización de diversas fiestas patronales en honor al santo de algún pueblo en el interior del estado, como menciona Quintal (1993) “En nuestro estado la mayoría de las comunidades rurales, las ciudades y los barrios tienen un santo patrón en cuyo honor se llevan a cabo por lo general anualmente, celebraciones de carácter religioso y secular” (párr. 6); estas celebraciones iniciaron desde la época colonial, la forma, contenido y significación se encuentran en el oriente del estado desde el año de 1600, las identidades comunales estuvieron simbolizadas por y concretadas en el santo patrono. Dichos festejos, que pueden durar desde tres hasta quince días, se caracterizan por su colorido, riqueza simbólica y complejidad organizativa. La fiesta patronal es a la vez solemnidad religiosa y acontecimiento lúdico, pues además de las actividades religiosas realizadas por diferentes gremios, como la procesión del santo, las misas, los rosarios, entre otros eventos, también es muy común que se realicen corridas de toros, vaquerías, ferias, pirotecnia y diferentes juegos y actividades que inauguren estas celebraciones pues, después de todo, es una fiesta del pueblo (Reyes, 2019). Entre estas actividades se encuentra la “dzop sandía”. Como menciona un artículo sobre regionalismos en la página web Pata de huech “De DZOP (TS’OP) «clavar con cosa puntiaguda» y SANDÍA, fruta de una cucurbitácea” este juego es un atractivo de ferias, junto a las famosas actividades como las carreras de cintas, el palo encebado, entre otras, y consiste en hincar el dedo pulgar, emergiendo del puño entre el dedo índice y el dedo medio, en una sandía que pende de una cuerda, la cual mediante un carrillo puede ser subida o bajada como una piñata, para que los jugadores tengan mayor o menor oportunidad de golpearla. Los jugadores “a caballo, vienen a la carrera y tratan de alcanzar el fruto y romperlo, horadándolo con el pulgar según se ha dicho […] Cuando la sandía cae hecha pedazos —o más bien cuando escapa de las amarras que en varios meridianos de mecate la sostienen— los niños se lanzan a disputarse los pedazos de la fruta” (Pata de huech, 2015). Este interesante juego lo conocí cuando mi abuelita me contó sobre él, en una de esas conversaciones en las que a las abuelitas se les da por contar historias sobre su vida, su infancia, lo que vivieron y cómo vivieron, al contarme sobre su familia que vivía en el pueblo, me habló acerca de la dzop sandía (práctica en la cual, cabe destacar, no era una sola sandía, eran varias sandías grandes). Mi abuelita cuenta que una vez cuando estaba chica, al visitar a sus parientes en la casa de su abuelo, comenzaron a jugar la dzop sandía, que según su relato consistía en amarrar la sandía por el medio y colgarla para golpearla como piñata dentro de una pita (es un tipo de costal o saco tejido), y, como la mayoría de las piñatas en Yucatán, esta piñata frutal era golpeada por los jóvenes con el puño hasta partirse en pedazos, los cuales eran recogidos y consumidos por los niños, como los dulces dentro de las piñatas de papel maché tan comunes de Yucatán.  En la poca información que pude encontrar sobre el dzop sandía se menciona su realización en las fiestas patronales, pero quiero enfocarme ahora en que en sí, esta práctica imita también la de golpear o “romper” una piñata con el puño (rasgo característico de Yucatán) para recoger la dulce recompensa —de la fruta en este caso—. Hablando sobre el origen de las piñatas, se dice que la idea de un contenedor relleno que se rompe en una celebración existe desde hace más de 3000 años y tiene su origen en China, como parte de las festividades de año nuevo. De China, se especula que Marco Polo llevo la tradición a Italia y la introdujo en la cuaresma como “Pignatta”, para posteriormente hacerse popular en Europa y finalmente llegar a México como un instrumento para la evangelización (Arcila, 2022). En 1587 los monjes agustinos del convento de Acolman, Estado de México, iniciaron esta tradición en las fiestas de adviento, para darle un sentido religioso a un juego tolteca con similares elementos (consistía en romper con los ojos vendados una vasija llena de chocolate sujeta de una cuerda), los cuales convirtieron en elementos que representaban la lucha eterna entre el bien y el mal: la vasija de barro que representaba a Satanás, los siete picos como siete pecados capitales, el placer ejemplificado con los dulces, etcétera (Narváez, 2019).  Es interesante cómo una práctica como romper la piñata pueda llegar a tener estas variantes de materiales tan interesantes, pues así como en otros estados es muy común el tener piñatas de barro que se rompen con un palo, en Yucatán existen piñatas hechas de papel maché, de cartón e incluso piñatas que son en realidad una fruta, que simbolizan el acto de romper como una parte importante de una celebración, y aunque la dzop sandía ya no sea una práctica tan común, en ella recae una tradición interesante que es recordada a través de la memoria y aprendida hasta la actualidad. Revaloremos la importancia de los recuerdos y de la memoria de nuestros abuelos, pues en esas historias que nos cuentan una y otra vez, existen prácticas tan interesantes como esta, que pueden despertar nuestra curiosidad. Bibliografía. Arcila, R. (2022). Rómpela, rompe la piñata. Universidad de los Andes [Tesis] https://repositorio.uniandes.edu.co/handle/1992/59254  Narváez, M. (2019). La piñata como instrumento evangelizador de nuestros ancestros. Universidad Autónoma del Estado de México, 2-9. http://web.uaemex.mx/identidad/docs/cronicas/2019/TOMO_XVII/37._La_pinata_como_instrumento_evangelizador_%20de_nuestros_ancestros.pdf  Quintal, E. (1993). Fiestas y gremios en el oriente de Yucatán. Cuadernos de cultura yucateca (4). https://www.mayas.uady.mx/articulos/fiestas.html  Reyes, G. (2019). Niños, fiestas patronales e identidad local. Revista de El Colegio de San Luis, 9(19), 325-350. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-899X2019000200325  *Mariela Nallely Canche Quintal es alumna de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán.

14 febrero, 2023 1

Xooch’: ¿El anunciante nocturno de males venideros?

Por: Kati Alonzo* Sus sonidos, colores, plumaje, hábitos, comportamientos, diversidad, son algunas de las características que interesan a más de una persona que se detiene a investigar acerca de las aves que habitan en territorio yucateco. Y puede resultar todavía más interesante conocer que en Yucatán se dan casos en los cuales las creencias antiguas vinculan a ciertos animales con algún fenómeno de la naturaleza o de la vida humana, como es el caso del turix (libélula) cuya presencia avisa que vendrá una visita o la mariposa X’mahaná que es vista como mal augurio. Otro caso en particular es el de la lechuza de campanario (Tyto alba) o xooch’, como es conocida en el estado, ya que según creencias de las comunidades yucatecas esta ave anuncia la muerte o el mal agüero “razón por la cual es temido por varias personas en Yucatán” (Rodríguez, 2020: párr. 5).  El xooch’ o la lechuza de campanario “es un ave rapaz nocturna perteneciente a la subfamilia Tytoninae; presenta por lo tanto un disco facial triangular o en forma de corazón y ojos obscuros. Tyto alba es una especie cosmopolita que se ha adaptado a una gran variedad de biotopos. Tiene un promedio de 46 cm de longitud, su extensión alar (envergadura) es de 110 cm” (Sánchez-Ortíz, 1995, citado en Soto, 1998). Respecto a los ejemplares que habitan en Yucatán, se tienen estos aspectos característicos:  De acuerdo con Contreras (2021), la doctora Vanessa Martínez García explica que en el estado de Yucatán se les puede observar habitando campos despejados y semidespejados, regularmente en sitios cercanos a estructuras antiguas en los pueblos; y también en zonas arqueológicas en busca de cavidades para resguardarse. Aunado a esto, “por su consumo de roedores, las lechuzas se convierten en agentes controladores de poblaciones de plagas. Pueden llegar a consumir entre 50 y 150 gramos, que equivalen a 3 ratones diarios” (Contreras, 2021: párr. 8).   “Al tratarse de una especie controladora de plagas, las lechuzas son vitales aliadas de hombres y mujeres que trabajan en el campo. En ocasiones, se piensa que son portadoras de malos presagios; o que anuncian la muerte. La realidad es que, pese a no estar en peligro de extinción, estos ejemplares contribuyen al bienestar del campo yucateco” (Contreras, 2021: párr. 8). Me parecen sorprendentes precisamente las características biológicas de esta ave, su función en el ecosistema y sobre todo este fenómeno que acontece en Yucatán: cómo las creencias antiguas le dan una carga simbólica a la lechuza vinculándola con la llegada próxima de algún mal, como lo puede ser la muerte o el mal agüero que se darán en el sitio o cerca de donde esta se posa a emitir su canto nocturno. Sin embargo, para desdicha de estos animales, la creencia genera estigmas en la forma que son percibidos por las personas de distintas partes de Yucatán. El miedo y la incertidumbre de las familias por la posible muerte de algún familiar, enfermedades u otra clase de males pueden generar reacciones violentas contra el xooch’ como ataques o agresiones. La gente, a modo de protección hacia uno mismo y hacia su familia le llega a propiciar heridas graves e incluso la muerte. Uno de los casos en los cuales se vio esta manifestación de violencia fue en una comisaría del estado yucateco durante la pandemia en 2020: “Otro caso de crueldad hacia los animales en Yucatán fue denunciado por habitantes de la comisaría de Subincancab, en Timucuy, donde apedrearon y rociaron con agua bendita a una lechuza, porque tienen la creencia de que esta ave anuncia la muerte” (Rodríguez, 2020: párr. 1).    Desde mi experiencia personal, he de decir que la palabra xooch’ protagonizó muchas de las conversaciones que se dieron en el hogar donde crecí, en todas ellas siempre se relacionaba a los sonidos emitidos por el xooch’ con la muerte próxima de alguien. Se decía que este animal tenía muy desarrollados los sentidos, sobre todo el olfato, lo que le permitía saber cuándo y dónde había algo mal en el cuerpo de una persona, ya sea que pronto se fuera a enfermar o a fallecer. Nunca lo había visto ni escuchado, solo sabía que se trataba de un animal que con su sola presencia y su canto preocupaba a las demás personas, ya sean los vecinos o los integrantes de mi propia familia, quienes se ponían a cuestionarse quién estaría próximo a morir. La respuesta que se les venía a la mente casi siempre era el nombre del más viejo o enfermo de la colonia.  Cuando se le describía, decían que se trataba de un animalote que canta muy feo y anuncia la muerte, por lo tanto, yo no me lo imaginaba para nada hermoso. Recuerdo aquella vez de mi infancia cuando me hablaron para que saliera a ver algo. Se trataba del xooch’ que se había posado cerca de mi casa, aunque lo vi de lejos no me pareció tan espantoso como lo describían. Ahora que lo veo en retrospectiva pienso que este es un animal sorprendente que se le estigmatiza injustamente por las creencias en torno a él. Hubo ciertas ocasiones en las que coincidió que alguien de mi familia se enfermara días después de que se escuchara por la noche el canto del xooch’ o de que muriera una persona cerca de la casa donde se vio al ave. Pero otras veces el xooch’ tuvo esos comportamientos nocturnos y no sucedió nada. Sin embargo, se debe tomar conciencia de la injusta violencia que se ejerce sobre el ave, la cual cumple una función importante en los ecosistemas yucatecos.  Bibliografía. Contreras, J. (2021, 11 de febrero). Ni muerte, ni mal agüero: las lechuzas contribuyen al bienestar del campo yucateco. La Jornada Maya. https://www.lajornadamaya.mx/yucatan/78478/ni-muerte-ni-mal-aguero-las-lechuzas-contribuyen-al-bienestar-del-campo-yucateco Rodríguez, Y. (2020, 13 de mayo). Apedrean a lechuza; creen que el ave “anuncia la muerte”. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/estados/apedrean-lechuza-en-yucatan-creen-que-el-ave-anuncia-la-muerte Soto, H. (1998). Análisis de regurgitaciones de la lechuza Tyto alba de la hacienda Estipac, Jalisco [Tesis de pregrado, Universidad Autónoma Metropolitana]. Repositorio de la UAM, Unidad…

7 febrero, 2023 0

La siesta de la longevidad en Yucatán

Por: Alessandra Yoselín Solís Pérez* Alrededor de las dos de la tarde los pueblos yucatecos duermen; en sus calles anchas, de casas amarillas con aroma a pan de leña, impera un silencio sepulcral. El pueblo duerme con la promesa de una vida larga, cuya calidad se consagra a las tardes de un sopor inescapable. Los ancianos dicen que así se vive mejor y se vive más, que por eso los puestos de comida se detienen cuando llega la hora y en la noche se reactivan las fiestas populares y la algarabía de los vecindarios se alza con el ímpetu de un huracán. Sin embargo, lo cierto es que no se duerme en cualquier momento del día, se rumora que debe ser cuando el sol está en su punto más alto y la comida, antes servida, descansa en el fondo de una panza hinchada. Se cuelgan las hamacas y ya nadie habla. Es “la siesta de la longevidad” como se nombra en los hogares de Yucatán. Según se explica en el artículo “Bases anatómicas del sueño”, el sueño se define como un estado biológico que es: activo, periódico, en el que se distinguen las etapas NREM y REM, que se alternan sucesivamente durante la noche. Intervienen los relojes biológicos en la modulación del sistema, así como neurotransmisores específicos. Se trata de una red neuronal compleja, en la que intervienen diversas zonas del sistema nervioso central. Los procesos oníricos están controlados además de forma neural. (Velayos et al., 2007: 7) En otras palabras, el sueño se entiende como el momento en el que hay un intercambio en partes distintas del encéfalo y que colocan al individuo en un estado parcial de inmovilidad e inconciencia; se trata de un estado con fases que se alternan continuamente y que implican la presencia de una actividad neuronal innegablemente compleja. La etapa NREM comprende cuatro fases que incluye la somnolencia, el sueño ligero y, finalmente, el sueño profundo; mientras que la etapa de REM o sueño REM, consiste en el “rapid eye movements” (Velayos et al., 2007: 8), lo que se traduce como los movimientos oculares rápidos que se experimentan al dormir, debido a la activación del tronco encefálico. Existe una relación entre el llamado reloj biológico, que se estudia en el artículo referido, y la conocida “siesta de la longevidad”, experimentada colectiva y generacionalmente en el estado de Yucatán: De por sí, el ritmo sueño-vigilia es cada 25-29 horas, según se ha estudiado experimentalmente en voluntarios encerrados en una habitación a la que no llegan las influencias exteriores. Pero la presión del sueño aumenta en torno a las dos de la tarde, lo que explica que sea fisiológico sentir sueño después de comer. La voluntad puede evitar el dormir después de comer. (Velayos et al., 2007: 9) Si bien “la voluntad puede evitar el dormir después de comer”, esta práctica de interés comunal y con la que se advierten procesos de vinculación y relación todavía se realiza en el estado, donde aproximadamente una hora después de comer se descansa, durante un tiempo no muy prolongado, con la intención de recuperar las fuerzas perdidas para continuar con las actividades del día: se recomienda dormir alrededor de 15 a 30 minutos máximo, sobre todo, si después vamos a ejecutar una tarea que demande nuestros procesos cognitivos. […] Después de esta siesta, nos sentiremos refrescados, energizados y realizaremos una gran cantidad de actividades igual que si nos hubiéramos recién levantando por la mañana. (UNAM Global, 2017, párr. 11-12) Lo que, desde luego, tiene repercusiones positivas en la salud de los individuos, como asegura el Dr. Ceña Callejo, ya que “una buena y adecuada cantidad y calidad del sueño nos ayuda a proteger nuestra salud física y mental, proporcionándonos una mejor calidad de vida” (Ceña, 2017: 91). “La siesta de la longevidad” se ve presente con mayor frecuencia en los pueblos del estado, más que propiamente en la ciudad, por lo que a menudo se dice que las tardes donde prepondera un silencio ominoso resultan desanimadas y soporíferas. En sus calles abandonadas rebosan los árboles frutales, se mecen las ramas y los jaimitos terminan estrellados en el pavimento medio roto atrayendo moscas y uno que otro perro despistado, buscando algo de sombra bajo la fronda de un arbusto.  En las tardes febriles de Yucatán se tiene la costumbre de dormir al terminar la comida. Don Atilano, un hombre que murió a los cien años en la cabecera municipal de Tizimín, rodeado de amoroso consuelo y rostros macilentos cuando dejó de mirar, se le vio hasta que la edad lo permitió manejando su bicicleta con un sabucán colgando del manubrio derecho. Mi abuelo fue de esos hombres que todo lo podían, rara vez se enfermaba y olía como el sol.  En aquellos días de sol albaricoque, las gallinas revoloteaban por entre los corrales y un cielo azulón; en ese momento me recostaba en la hamaca junto a mi abuelo con el bochorno de un estío espeso e interminable. Cuando se hizo demasiado mayor para seguir manejando, yo le preguntaba cómo le hizo para vivir tanto y él hablaba entonces de “la siesta de la longevidad”. Duerme en la tarde, decía él, así la vida pesa un poco menos. Bibliografía Ceña Callejo, R. (2017). “Dormir bien para vivir y trabajar mejor”, en Revista de la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo, 26(2): 90-91.  UNAM Global (2017) “¿Por qué nos da el ‘mal del puerco’?”. Revisado el 2 de diciembre de 2022, en Fundación UNAM, en: https://cutt.ly/11F6ZzC. Velayos, J. L., Moleres, F. J., Irujo, A. M., Yllanes, D., y Paternain, B. (2007) “Bases anatómicas del sueño”, en Anales del sistema sanitario de Navarra, vol. 30: 7-17. * Alessandra Yoselín Solís Pérez es alumna de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana de la Universidad Autónoma de Yucatán.