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30 octubre, 2023 0

Cualquier día es bueno para hablar de Chagas

Por: Alba R. Valdez Tah* Esta misma semana, a pocos días de distancia, dos personas que viven en Yucatán, pero en contextos distintos, me escribieron en torno a sus preocupaciones por el riesgo de Chagas. Ellas encontraron en sus casas al insecto, pic en maya, que transmite el parásito de la enfermedad. La primera de ellas es Lulú de Maxcanú, hacia el oeste del estado, quién meses antes me había contactado al recibir la noticia sobre la sospecha de que podía tener el parásito, posterior a donar sangre. Después de unas segundas pruebas confirmatorias, afortunadamente, el resultado fue negativo. La situación la motivó a la búsqueda de información, por desconocimiento y por temor, como ella misma me contó entonces, y dio pie a que en distintas ocasiones habláramos del tema. La segunda persona que me contactó fue una estudiante de la ENES Mérida UNAM en la que doy clases, ella y su familia viven la ciudad de Mérida. Ella es parte de las generaciones de estudiantes que les ha tocado escucharme hablar en muchas ocasiones del Chagas, en clases y en varias actividades de divulgación con tal propósito. Ante las dudas que le asaltaron sobre el riesgo, y claro, su preocupación por sus padres y su perrita, su opción fue escribirme, así que agradezco la confianza, a ambas. La experiencia con ambas me recordó no sólo la importancia y necesidad de continuar hablando de Chagas desde sus muy distintas situaciones y problemáticas, que son muchas desde varias dimensiones (biomédicas, político-económicas, socioculturales y epidemiológicas) (Sanmartino, et al. 20XX; Grupo “¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas)”, como pueden ser el riesgo del insecto, qué hacer al respecto y aquello que debemos tener en cuenta para apaciguar nuestros temores y actuar con base a información. Primeramente, es necesario recordar que el pic puede estar presente tanto en las ciudades como en los pueblos y que en muchas ocasiones nuestras mascotas, o animales en nuestros patios, las atraen y son su fuente de alimento. Nuestros animales en casa, de estar infectados con el parásito, no pueden transmitido directamente a las personas con quienes conviven, debe haber un pic de por medio: el pic sano se infecta al alimentarse del animal que mantiene el parásito en su cuerpo, si ese mismo insecto nos pica, es como puede transmitirse el parásito. La misma ruta puede ocurrir en sentido inverso. Los perros y otros animales en casa pueden infectarse, y una fracción de estos, podrían desarrollar también la enfermedad, para lo cual se debe acudir con un especialista veterinario. Encontrar un pic en casa no es extraño. Es larga la relación, de algunos milenios, que hemos mantenido las poblaciones humanas, los animales, los insectos y el parásito en este territorio llamado continente americano. Pero a diferencia de lo que ocurre en América de Sur, en la península de Yucatán el insecto no alcanza a vivir y reproducirse al interior de nuestras casas, sino que de vez en cuanto, en ciertas épocas y encontrando las condiciones para ello, entran a la vivienda en búsqueda de alimento, primeramente, atraído por los animales con los que vivimos en cercanía (incluidos perros y gatos). Es en estas circunstancias que puede picar a las personas. Ante esto, nuestras acciones de prevención deben enfocarse en evitar condiciones que les sean favorables al pic al interior y alrededor a nuestra casa. Por ejemplo, los ‘mosquiteros’ (mallas) en las ventanas y puertas ayudan a evitar que tanto mosquitos, como el pic entre a casa, siempre que se mantengan en buenas condiciones. También, pensemos en otras condiciones que les podrían favorecer, como encontrar alimento y refugio. El pic gusta de esconderse en lugares oscuros, estables en temperatura, sin perturbación y que les proteja de sus depredadores, esos lugares a los que no solemos llegar cuando hacemos la limpieza cotidiana ¿Puedes pensar sitios así dentro de casa? Por ejemplo, detrás de muebles y todo lo que colgamos en la pared y en pequeños resquicios y escondites. La remoción profunda de casa, sacudir y remover al interior y alrededor de la misma y en los lugares donde usualmente están nuestras mascotas o animalitos de casa se puede realizar como una actividad familiar cada cierto tiempo, lo que evitará que el insecto entre y se quede en casa En caso de encontrarnos con un pic, lo importante es saber que NO todos están infectados con el parásito y que es a través de su popó como puede infectarnos, lo que hace justo después de alimentarse de sangre. Si bien es totalmente comprensible que nuestra primera reacción sea matarlo, también es una opción atraparlo y conservarlo para buscar vías para saber si tiene el parásito de Chagas. Esto es especialmente importante cuando se presenta una roncha más o menos reciente en alguien de la casa que sea a causa -o que se sospeche- del pic. En los años que llevo trabajando el tema, la picadura del pic no pasa desapercibida por cómo se expresa: va de una roncha de mínimo 2-3 centímetros de diámetro, roja y dura al tacto, causa mucha comezón e incluso algunas personas describen dolor, también es mucho más duradera, de más de tres-cinco días. Usualmente no supura ningún líquido, a menos que por rascarnos con las manos no siempre limpias se infecté.  Si encontramos alguno de estos insectos en casa, para atraparlo podemos colocarnos una bolsa de plástico en la mano y/o con ayuda de un frasquito mantener al insecto. El pic es escurridizo, se mueve rápido, pero no es ponzoñoso, es decir, no te picará e inyectará veneno (como el alacrán, por ejemplo), recuerda que el cuidado que hay que tener es respecto a su popó. Siempre, siempre, asegúrate de lavarte las manos muy bien después de algún posible contacto con el pic. Lo compartido por Lulú y la estudiante de la ENES Mérida también me recordaron sobre la importancia de hablar de Chagas todo el año, y para ello, cualquier día es bueno. En nuestra región, por el clima, la vegetación y el comportamiento…

17 mayo, 2023 Desactivado

Enfermedad de Chagas en Estados Unidos, la mirada desde un prejuicio racial

Por: Frida Keb Sánchez* En el marco del Seminario Tecnociencia, Ambiente y Sociedad de la ENES Mérida de la UNAM, el pasado 26 de abril el Maestro Bernardo Moreno Peniche, estudiante de Doctorado en Antropología Médica de la Universidad de California, en Berkeley y San Francisco, presentó su trabajo de investigación doctoral. Allí nos compartió la conferencia titulada “(De)nacionalizando la emergencia: la enfermedad de Chagas en los Estados Unidos”. El conferencista inició presentando un poco la historia de la enfermedad de Chagas en el contexto de los Estados Unidos, es decir, cómo empiezan a surgir lazos entre especies incluyendo al ser humano, en la producción de la enfermedad y la salud centrándose en el término de nación. Explicó mediante algunos ejemplos sobre casos de la enfermedad de Chagas, cómo se desarrolla en el sur de Estados Unidos, territorio que se concibe como tropical, término que influye en la concepción de la enfermedad dentro de la sociedad estadounidense. Chagas desde lo foráneo Entre algunos datos interesantes que se mencionaron, están que esta enfermedad es mucho más común de lo que podríamos pensar, sin embargo, no ha sido tomada en cuenta ni se le ha dado mucha prioridad como tal vez debería. Puesto que se podría considerar una enfermedad casi ignorada, es importante señalar que, sorprendentemente, se ha expandido a territorios no endémicos y que afectan a muchas de las poblaciones de manera silenciosa como podría ser el caso de Estados Unidos, al menos en sus inicios. Claro que la migración es un factor que influye en este escenario, sin embargo la manera de actuar de las autoridades ha propiciado otras situaciones en el ámbito social. Un ejemplo claro que se mencionó durante la presentación del doctor Moreno, fue la desatención a la enfermedad y su control racializado, puesto que la percepción de la enfermedad se asocia con los países endémicos. Al ser Estados Unidos un país no endémico (al menos en sus orígenes), la enfermedad es directamente relacionada con la población latina y otras etnicidades que cohabitan en el territorio; por lo tanto, las campañas son principalmente dirigidas a estos grupos poblacionales y hay una concepción de la enfermedad particularmente negativa de éstos como “los otros”, como algo que viene de fuera y percibiendo a los Estados Unidos como “un contenedor”. Es aquí donde entra la propuesta del invitado, la cual se basa en mirar el espacio como producto de prácticas humanas retomando el término de paisaje para presentar la idea del espacio donde surgen usos y costumbres que dialogan, así como teniendo presente su relación con la tierra. Relaciones ecológicas vistas también como sociales Teniendo en cuenta lo anterior, el Dr. Moreno nos sugiere, en sus propias palabras, “que la tropicalidad, como discurso político inspirado en la materialidad de paisajes particulares, juega un papel central en cómo la enfermedad de Chagas emerge y se relaciona con el proyecto de construcción de nación estadounidense”. Desde allí se entiende la “tropicalidad” como discurso y experiencia estética de los Estados Unidos, es decir, una herramienta de colonización y apropiación. Así, el autor ejemplifica con algunas historias cómo las condiciones ambientales han estado en el centro del proyecto nacional estadounidense. Menciona, también, que en dicho país se ha introducido al discurso de la tropicalidad como par conceptual ante los discursos de subdesarrollo y vulnerabilidad, es decir, que tropicalidad se convierte en sinónimo de subdesarrollo y vulnerabilidad. Finalmente, la intención de la presentación del Dr. Bernardo Moreno, fue mostrar a través de una mirada histórica cómo las formas de narrar la ecología hacen daño a muchas personas, incluyendo a los que se piensan protegidos con estas narrativas y, que en el caso de su investigación en particular, busca entender cómo la enfermedad de Chagas en los Estados Unidos propicia la realización o fracaso de los proyectos de construcción nacional. * Egresada de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales del CEPHCIS-UNAM.

1 marzo, 2023 1

Chagas: una enfermedad olvidada

Por: Aurora Parra y Julia González* ¿Alguna vez has escuchado sobre una enfermedad transmitida por una pequeña chinche? Si tu respuesta fue no, ¡no te preocupes!… O en realidad, deberías preocuparte mucho, porque esta enfermedad de la que te contaremos te impresionará. Se trata de la enfermedad de Chagas. Comienza el curso clínico con una infección parasitaria llamada Tripanosomiasis americana, la cual es obtenida por el parásito Trypanosoma cruzi (T. cruzi). El Chagas se ha encontrado comúnmente en poblaciones de América, pero es catalogada como una enfermedad olvidada, por eso la OMS la ha definido como parte de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD), porque no solo se le destinan muy pocos recursos para su investigación, búsqueda y detección sino que son enfermedades asociadas a la estigmatización y la exclusión social (OMS, 2023.), es decir, las desigualdades socioeconómicas y las barreras sistémicas en la atención a la salud-enfermedad de ésta, limitan el acceso a los servicios de atención médica. De lo biomédico a las subjetividades y experiencias situadas. La doctora Alba Valdez-Tah becaria posdoctoral del CONACYT y quien es una de las principales impulsoras del estudio de la problemática de Chagas desde la perspectiva de las ciencias sociales entre la población mexicana, se presentó dentro del Seminario permanente Tecnociencia, Ambiente y Sociedad de la ENES Mérida de la UNAM el día 22 de febrero de 2023, con la conferencia: “La problemática del Chagas en Yucatán: del rezago estructural a la subjetividades y experiencias situadas”. Allí mencionó que en México la investigación de esta enfermedad ha estado limitada en distintas áreas como la búsqueda, el diagnóstico, el tratamiento y la atención integral, a causa de la carencia desde la gestión coordinada de Atención Primaria, además del escaso interés y atención por parte de los gobiernos. La dra. Alba señaló que no hay programas de asistencia que sean claros y rutinarios, pues la detección de esta enfermedad en múltiples ocasiones se da cuando el portador realiza una donación sanguínea, por eso mismo es que la mayoría de personas que padecen de esta enfermedad lo desconocen y no tienen acceso al necesario tratamiento y diagnóstico oportuno. Alrededor del 30% de personas que tienen chagas en México llegarán a lo crónico y múltiples decesos ocasionados por la enfermedad avanzada no serán reconocidos. Lo multidimensional: una propuesta de abordaje de la enfermedad de Chagas La conferencista agregó que la desatención de la enfermedad de Chagas desde el sistema de salud también ha traído implicaciones en su dimensión sociocultural, es decir, en la comprensión social del fenómeno expresada en conocimientos y representaciones locales, reportadas mediante su investigación cualitativa realizada en trabajo de campo en la Península de Yucatán. De acuerdo con lo mencionado anteriormente, se propone ver a la enfermedad no solo desde una perspectiva biomédica, sino desde una nueva propuesta con enfoque multidimensional, el cual está conformado por múltiples disciplinas, actores y representaciones sociales que nos permiten un acercamiento real a la comprensión de la enfermedad desde una perspectiva integral. Así mismo, es necesario reconocer en este abordaje, las prácticas y el conocimiento que la población mantiene en contextos situados para visualizar cómo éstos determinan la búsqueda de atención médica a nivel local. Visualiza la conferencia completa: Fuentes: Organización Mundial de la Salud (2023). Enfermedades Tropicales Desatendidas. https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/neglected-tropical-diseases Aurora Parra* es egresada de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM. Julia González* es alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores Unidad Mérida, UNAM.