Categoría: Opinión

26 mayo, 2022 1

Síndrome de burnout: un momento para reconsiderar el descanso

Por: Ariadna Trejo Barbosa* Corremos, corremos y sentimos que el tiempo se nos va de las manos, no alcanza el día para completar el trabajo ni las tareas, sentimos que no rendimos lo suficiente, ya sea por expectativa propia o una formulada en nuestro entorno escolar-laboral; sin importar cuál sea, nos termina afectando tarde o temprano. Quizás te parezca ajeno el párrafo anterior, sin embargo, este es un tema del que poco o nada se habla de manera abierta en los lugares laborales o escolares, ya que el ritmo que nuestra vida marca generalmente es el de la productividad-eficiencia, dictado por un sistema económico (capitalismo), el cual ideológicamente está caracterizado por limitar-sacrificar los sentimientos, la reflexión y, sobre todo, el descanso, al igual que el llamado tiempo de ocio de las personas inmersas en esta dinámica de vida. ¿Qué es el síndrome de burnout? Este síndrome se caracteriza por el agotamiento emocional-físico, la fatiga y la depresión. Es inicialmente causado por la carga intermitente de actividades en los lugares de trabajo y en la escuela, junto con la autoexplotación de nuestro bienestar mental y una falta de autodelimitación espacio-temporal de nuestra vida privada frente a la académica y laboral. Todo ello es propiciado por el deseo de ser exitosxs y no atrasarnos en la supuesta carrera de la vida. Sin embargo, correr o, mejor dicho, trabajar sin descanso, sin estímulos ajenos a lo laboral, sin hobbies, sin compartir tiempo en colectivo o en solitario y sin cuidar de nosotrxs, tiene una consecuencia, que si bien no es sufrida de forma inmediata, a la larga se suma a la carga físico-emocional, y ahí es cuando inician los bloqueos, el malestar y, en algunos casos, la incapacidad de continuar las actividades laborales y escolares usuales. La pandemia y el trabajo eterno No hace mucho vivimos un confinamiento casi eterno y tuvimos que adaptarnos a nuevas formas de trabajo-estudio, lo que conllevó, en muchos casos, a la pérdida de la noción trabajo-descanso, pues, como estábamos en nuestros hogares, no podíamos definir con certeza los momentos en que iniciaban y en los que terminaban los tiempos de trabajo, las entregas de tareas asignadas. Varias personas se adaptaron a trabajar “eternamente”,  como encapsuladas por la dinámica de trabajo-entrega, sin embargo, otras más no lograron ensamblar esa nueva dinámica de trabajo y comenzaron a sufrir de  este síndrome, sin caracterizarlo como tal por su nombre, pero sí por el malestar y la necesidad obligatoria de parar todo y apartarse por un momento de todo lo que sucedía en su vida. Repensar el descanso Descansar y cuidarnos son conceptos que debemos comenzar a desvincular de la idea de algo negativo y abrazar más términos como autocuidado y cuidado colectivo. Pensar en ti, en disfrutar de lo que te rodea, poniendo un momento de lado los trabajos laborales-escolares, no significa que automáticamente te conviertas en alguien flojx, conformista o sin metas, simplemente es importante darte tu espacio personal de manera consciente para renovarte y continuar con lo que venga. No ignores lo que tu cuerpo, tu mente y tus sentimientos te comunican sobre el agotamiento laboral y no esperes a padecer un síndrome como el de burnout; cuida de ti y lxs tuyxs. *Alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, ENES-Mérida, UNAM.

23 mayo, 2022 0

¡Lo vi en un TikTok!

Por: Cecilia Mendoza* Seguramente, varias veces hemos escuchado la frase “Lo vi en un TikTok” después de que alguien nos cuenta que vio algún video con un contenido gracioso, alguna coreografía de baile, un dato curioso o un acontecimiento histórico que le pareció sorprendente; las reacciones ante esta frase, por lo general, se encuentran entre el rechazo y la aceptación, pero bueno, ¿qué es TikTok?, ¿solo sirve para ver videos divertidos y bailes?, ¿es una fuente confiable de información?, ¿puede funcionar como herramienta de aprendizaje? Empecemos por hablar de esta red social china que se creó en 2016 y permite hacer videos con una duración que va desde 1 segundo hasta 10 minutos; solo hay que deslizar la pantalla para cambiar de un video a otro. Esta red alcanzó mucha popularidad en Asia, sin embargo, fue hasta 2020 cuando obtuvo millones de usuarios por todo el mundo, ¿coincidencia? No perdamos de vista el contexto mundial, justo en ese año inició la pandemia y eso provocó cambios en los ámbitos laboral, educativos y del entretenimiento, entre otros. Es importante señalar que, para que estas transformaciones fueran posibles, la tecnología jugó un papel importantísimo, pues se crearon nuevas herramientas que las permitieron y, aunque al hablar de tecnología siempre surge un debate entre quienes la rechazan —y asumen que a la humanidad le espera un futuro fatalista en el que será controlada por algún “ente malvado tecnológico”— y quienes consideran que el máximo desarrollo tecnológico es la meta que los seres humanos deberían alcanzar, no debemos perder de vista que la tecnología no es un “ente” que funciona por sí mismo, o que es “naturalmente” buena o mala, sino que se trata de una herramienta fundamental que siempre acompaña los cambios sociales y no funciona “sola”, sino que es producida por un grupo de personas y usada por grupos más grandes. Es decir, hay que entender la tecnología como una herramienta que ayuda a procesar la información de forma diferente y que esto crea cambios en la manera de generar y aplicar conocimiento. Pero bueno, ¿a qué vamos con todo esto?, precisamente a resaltar la importancia de apropiarnos de las tecnologías para crear nuevas formas de entretenimiento, contenidos y, sobre todo, de aprendizaje. ¿Y qué tiene qué ver TikTok aquí?, pues, como mencionamos, la educación cambió con la pandemia, nuestras formas de intercambiar y obtener información y conocimiento se transformaron, dejamos de asistir a los salones de clases para convertir nuestra casa en nuestro nuevo salón, dejamos de convivir con compañeras y compañeros de forma presencial y las interacciones solo eran a través de la pantalla. ¿Esto afectó nuestra forma de aprender?, ¡claro que sí!, no olvidemos que todas las personas poseemos información y conocimientos y su intercambio los mantiene vivos y nutridos; sin embargo, esto se vuelve complicado cuando pasamos todo el tiempo frente a la pantalla viendo imágenes y los rostros de nuestras compañeras y compañeros. Ante este cambio en las formas de interacción, TikTok se convirtió en una novedosa herramienta para comunicar e intercambiar conocimiento. Durante el periodo de cuarentena, muchos jóvenes optaron por aprovechar los minutos que ofrece esta plataforma para abordar diferentes temas de interés con el objetivo principal de compartir saberes de la forma más fácil y divertida posible, acompañados de filtros, memes o música. ¿Y qué hay detrás de todo esto?, un largo trabajo de investigación, síntesis de los puntos principales a comunicar y mucha creatividad para que no parezca que estás viendo un documental aburrido. Este formato de aprendizaje rápidamente tomó popularidad, hay cuentas dedicadas a compartir conocimiento que tienen millones de suscriptores, un ejemplo es “Historia para tontos”, que tiene 6 millones de seguidores y se caracteriza por contar acontecimientos históricos en forma de chisme, con mucho humor y un característico filtro de mapa. ¿Quién dijo que las redes sociales debían estar peleadas con el conocimiento? Así como cambian las tecnologías, también la forma en que interactuamos y adquirimos conocimiento, pues actualmente no es necesario pasar tantas horas en la biblioteca para obtener la información que buscamos, podemos hacer uso de internet y también usar redes sociales. No existen fuentes de información que sean más valiosas que otras, lo que sí es importante es nunca apartar la mirada crítica de la información que consumimos. Fuentes consultadas Castells, M. (2001). Epílogo: informacionalismo y sociedad red. En P. Himanen, La ética del hacker y el espíritu de la era de la información. *Alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Intercultural, ENES-Mérida.

3 mayo, 2022 0

Internet como herramienta: hacia una erradicación de los rastros adultocéntricos

Por: Paloma Fernández Valdez Ayala* Desde hace un tiempo, he desarrollado un profundo desagrado por utilizar el malbaratado término “niñerías” para referir a cualquier conocimiento, pensamiento, o manifestación de existencia que no sea “racional” o que vaya en contra de la reducida versión adulta de lo que es y cómo debe ser pensada, sentida o vivida la realidad. Es decir, la “niñez” ha sido configurada no solo como una línea entre “los otros” más jóvenes que las personas adultas, sino que también es utilizada para designar aquello que es “ingenuo”, “tonto”, “desinformado”, “inocente” y no real dentro del pensamiento abismal adultocentrista. Pero ¿a qué se refiere este pensamiento abismal? Para comprender un poco acerca de los pensamientos centristas (que, para el caso específico de este ensayo, me referiré a uno en específico) es necesario consultar a Boaventura de Sousa Santos cuando nos dice que: El pensamiento occidental moderno es un pensamiento abismal. Este consiste en un sistema de distinciones visibles e invisibles, las invisibles constituyen el fundamento de las visibles. Las distinciones invisibles son establecidas a través de líneas radicales que dividen la realidad social en dos universos, el universo de “este lado de la línea” y el universo del “otro lado de la línea (de Sousa, 2009). Claramente, cuando hablamos del pensamiento que rige el mundo, es aquel adulto “objetivo”, “maduro”, “racional”, “experimentado” y “real” (por no dejar de lado masculino, blanco, rico, heterosexual, cisgénero), y que, tal como lo hace la ciencia dicotómica moderna, se ha construido de tal manera que ilusoriamente tiene el monopolio del correcto pensar y el poder de decir quién es epistémicamente pertinente, o no, para opinar, ver o hablar sobre conocimiento (destruye en cuanto construye). Es decir que el universo del que parte o se categoriza qué existencia o conocimiento importa en el mundo es el pensamiento abismal adulto, y aquellas distinciones invisibles que utiliza para decir que la “línea de este lado” (la línea adulta abismal) es la más óptima para conocer y hablar sobre el mundo, es cuando, por ejemplo, ante cualquier hecho social, se desplazan las opiniones jóvenes, las que las infancias podrían poseer, al apuntar que lxs niñxs “son inocentes y no saben lo que está ocurriendo”. Es más, desde la “sacralización” que lxs conceptualiza como “seres inocentes, puros y sin malicia” (ya que suele aparecer como un elemento que raramente se cree concebido como necesario en el pensamiento “maduro adulto”), se les aparta de la oportunidad de ser concebidxs como personas actuantes y con agencia, que no se encuentran del otro lado de la línea, sino que comparten el universo en que las personas adultas han insistido hacerlos ver como “extrañadxs”. Cabe recalcar que lxs niñxs del mundo son parte importante de sectores vulnerados que sufren diversos tipos de violencia, como la física y la emocional (solo por mencionar algunas), sin embargo, ¿qué hay de la violencia epistémica? Cuando a las infancias se les convierte en “lo otro”, como aquello que está contrapunteado o peleado con el ser adulto, y se prioriza la existencia adulta como el punto cúspide del crecimiento o desarrollo de las personas, caemos en lo que Boaventura llama la “no existencia”, lo que significa “no existir en ninguna forma relevante o comprensible de ser” (de Sousa, 2009), que trae como consecuencia que la no existencia (aquellas formas de vida que no son adultas) sea radicalmente excluida (como lxs niñxs en la sociedad). Pero no solo basta con saber y ser “conscientes” de que se escoge una exclusión epistemológicamente sistemática, sino que nuestra tarea tendría que dirigirse a entender la razón de dicha marginación. Una de las hipótesis que en mí surge, es que nuestras primeras formas de existir, que es ser niñxs, rechazan las certidumbres del mundo. Como dicen Humberto Maturana y Francisco Varela (1984): “Tendemos a vivir en un mundo de certidumbre indisputada. Lo que nos parece cierto, no puede tener otra alternativa”. Y es bien sabido que las infancias generalmente tienen “varios montones de dudas” sobre lo que nos rodea y, muchas veces, confrontar la seguridad ontológica (aquella que te dicta que el mundo es tal cual es y como te han dicho que es) puede llegar a ser muy complejo para las personas adultas, que tratan de distanciarse cada vez más presurosamente de su ser niñx. Si puede haber una certeza, es que nacemos con la convicción del no saber, por eso constantemente preguntamos: ¿qué más hay? Negar la existencia de esas preguntas es negar la existencia de quienes preguntan, y no hay algo más violento que la convenida desaparición de la experiencia existencial que complejice aquello que llamamos la realidad. Pensarnos como niñxs conociendo el mundo, nos da la oportunidad de “volver a nosotros mismos” (reflexionar), de reconocer que nuestras certidumbres y conocimientos son tan abrumadores y al mismo tiempo tan tenues como las de otros (Maturana y Varela, 1984), que resultan ser más que una expresión o un reflejo de la construcción de un “nosotros”. Lxs niñxs son una irrupción de certidumbre y convicción de no miedo a la subjetividad que reta lo que ha sido establecido como único-real y, me permitiría decir, que son una de nuestras expresiones existenciales más complejas. Alteridad infantil internauta A lo largo de este texto he descrito de qué manera suele ignorarse la existencia epistémicamente relevante de lxs niñxs, no obstante, algo que no puede ser perdido de vista, es que, cuando la existencia del otro es negada, también se le priva de manifestaciones adecuadas de vivir en la sociedad. Me refiero, por ejemplo, a lo que sucede en los medios de comunicación. Por alguna extraña razón (que ya no es tan extraña cuando es contemplada desde el punto de vista abismalmente adulto), los contenidos que se generan para el sector infantil en su mayoría parecen ser diseñados por personas que obviamente corresponden a los ideales mercantiles y de consumo que elaboran solo “fórmulas exitosas”, sin calidad pero lo suficientemente atractivas para ser consumidas en masa. Parte de ofrecer y generar una…

2 mayo, 2022 0

Hablemos de… partería tradicional

Por: Ariadna Trejo Barbosa* En pocas ocasiones nos dedicamos a reflexionar sobre temas como las prácticas tradicionales, su importancia y su devenir. Por ello, en este breve espacio me gustaría abrir el análisis y la reflexión a una práctica tradicional en particular, la partería tradicional, que se considera un modelo más integral y humanizado de atención sexual-reproductiva para la mujer. Como antecedente, la partería tradicional ha brindado atención a mujeres en contextos rurales, principalmente por la accesibilidad que mujeres y hombres parteros (que también existen, no es una actividad exclusiva femenina, aunque casi siempre se caracterice como tal) han ofrecido a las embarazadas y no embarazadas (pues de igual forma han atendido cuestiones de educación sexual). En el pasado, estas mujeres y hombres tenían un lugar muy importante en las comunidades por sus conocimientos. Cabe resaltar que las parteras y los parteros obtenían sus saberes de varias vías, la más común era por la transmisión generacional de abuelas a madres y así sucesivamente. Otra vía era por medio del autoconocimiento del cuerpo y sus procesos, es decir, si una mujer ya había sido madre, el conocimiento que había adquirido de esa experiencia de vida podría hacer que ella pudiera ayudar, acompañar y orientar a otras que estuvieran pasando por el embarazo o el parto. Como todo, ninguna práctica tradicional, ni ningún campo científico se encuentran exentos de controversias, y el caso de la partería tradicional no es la excepción. Los argumentos de la comunidad médica radican en que cualquier persona que no posea conocimientos que tengan certificación o validez científica, no puede practicar ni ejercer actividad alguna de atención a la salud humana. Esto es controversial por muchos motivos porque, si nos centramos en la situación de la partería tradicional en México, las parteras generalmente provienen de comunidades originarias, por lo que limitar sus prácticas y conocimientos implicaría coartar su derecho a la expresión de su identidad cultural, al igual que su derecho de preservar y transmitir sus conocimientos. Cabe resaltar que los conocimientos tradicionales de una comunidad se denominan patrimonio inmaterial y, por ello, limitarlos o intentar erradicar su práctica implicaría violentar el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas, que se traduce en la capacidad que tiene todo pueblo-comunidad para decidir sobre sus prácticas, su territorio, su alimentación, etcétera. Considero que la importancia de la partería tradicional radica en la forma en que se concibe y cuida el cuerpo de la mujer, así como el involucramiento de los integrantes de su familia y el cuidado de su vida. Esta es una diferencia muy marcada con respecto del sistema de salud alópata, en el cual generalmente los cuerpos son tratados como un objeto inanimado, que no puede decidir, ni sentir. Lo que ha originado esta forma de actuar es la llamada violencia obstétrica, que son diversas acciones que violentan de manera verbal, física y psicológica el cuerpo de las mujeres, un ejemplo es la episiotomía, una práctica que en el pasado era considerada rutinaria durante el parto y que consiste en una incisión quirúrgica para facilitar la salida del bebé; sin embargo, después de quejas y denuncias de mujeres que no habían sido notificadas al respecto, ni manifestado su consentimiento informado para que se efectuara tal procedimiento por no presentar complicaciones durante el parto, se modificaron las regulaciones y los procedimientos en hospitales.     En México, en 2016 se modificó la Norma Oficial Mexicana NOM-007-SSA2-2016, Para la atención de la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, y de la persona recién nacida, en la que se especifica que la episiotomía deja de ser un procedimiento rutinario y ahora es uno “selectivo” que solo debe ser aplicado en casos donde se haya realizado una valoración clínica previa, o bien cuando se presente una situación de riesgo para la mujer y/o su bebé. Finalmente, las mujeres tienen derecho a decidir sobre su cuerpo y cómo quieren ser acompañadas en el proceso de embarazo-parto y puerperio (después del parto), así como las parteras y los parteros tienen derecho de ejercer, transmitir y preservar sus conocimientos tradicionales. *Alumna de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales, ENES-Mérida, UNAM.

1 mayo, 2022 0

Planeta de monstruos

Por: William Ake Buenfil* En días pasados tuve el antojo de ver una película de terror, por si la quieren ver, se titulaba Los países más contaminados del mundo. Empezaba a comer mis palomitas cuando de pronto apareció en mi pantalla un engendro horrible en Pakistán, una ciudad que se había transformado por causa de la contaminación que producían las emisiones descontroladas de las fábricas, la creciente población, la mala calidad de los combustibles y la quema de basuras que desprendían gases nocivos para la salud; la película apenas había comenzado y ya empezaba a sudar frío. El susto no se me había pasado cuando una bestia hizo acto de aparición y, desde otro lado del globo, la criatura de la polución ya estaba en la India; el rápido crecimiento industrial creó un engendro que, por el uso inadecuado de fertilizantes, contaminaba la tierra y los mantos acuíferos; quería apartar la mirada, pero algo me mantenía atado a esas horribles imágenes, la gran cantidad de vehículos disparaban las alarmas de la OMS. Hasta ese momento el adefesio inconcebible había cobrado la vida de 900 000 personas, todas esas muertes estaban relacionadas con enfermedades respiratorias, ya que se habían sobrepasado los niveles máximos de contaminación del aire hasta más de 60 veces. Tuve que parar, ¿de dónde había sacado ese filme? Me levanté rápidamente y corrí por un vaso de agua a la cocina, pero la trama seguía avanzando, precisamente cuando regresaba al sillón, otro abominable ser se mostraba, imponente, nunca había visto algo similar, me estremecí y me aferré a una sábana que se encontraba a un costado del sillón, era un monstruo que se hallaba en China, tenía 660 cabezas y a alguna de ellas no llegaba la luz del sol; los expertos decían que ese Leviatán seguía duplicando la cantidad de CO2, mucho más que otras criaturas horrorosas de países como Estados Unidos. La incertidumbre me carcomía, los dientes me titiritaban y tuve que mirar cuánto era lo que faltaba para que finalizara la peor película que jamás había visto, menos de un minuto para que ese martirio acabara. De pronto, un grisáceo y deformado fenómeno se asomó en Brasil, país sudamericano en vías de desarrollo económico, el cual había logrado dormir la conciencia de la sociedad y, por si fuera poco, las medidas nulas del gobierno y otros poderes de ese lugar habían provocado un aumento exponencial de gases, los que el engendro respiraba, se alimentaba de esa polución y no se detenía, hasta que de un zarpazo deforestó de forma masiva uno de los pulmones más importantes del planeta, el Amazonas. Por fin la película terminó, pero no dejaba de sentirme sobresaltado, el cambio climático había desplazado poblaciones de su lugar de origen por la vulnerabilidad a la que se encontraban sometidas, los aumentos del nivel del mar y otros eventos extremos como los huracanes y las grandes restricciones que tenían para abastecerse de agua; las ciudades receptoras de esos migrantes se encontraban en países en vías de desarrollo. El acelerado crecimiento y las fábricas industriales requieren urgentemente medidas extremas para contrarrestar la contaminación de los ecosistemas y sus efectos en los seres humanos y la Tierra en general. Sadik (1991) menciona que, en promedio, una ciudad de un millón de habitantes consume diariamente 625 000 metros cúbicos de agua, 2 000 toneladas de alimento y 9 500 toneladas de combustible, lo que a su vez genera 500 000 metros cúbicos de aguas residuales, 2 000 toneladas de desechos sólidos y 950 toneladas de contaminantes atmosféricos, esto, sin tomar en cuenta los procesos industriales. El estudio muestra que ello puede cambiar de acuerdo al tipo de ciudad y de cultura. La salud humana está afectada por la contaminación, según el Banco Mundial, cerca de 1 000 millones de personas se encuentran afectadas por la contaminación tóxica producida por las industrias; la contaminación del aire produce un aproximado de un millón de muertes prematuras. Hoy en día, Yucatán tiene cerca de 2.3 millones de habitantes, hagan sus cuentas: empresas como Kekén quieren hacer plantas de cerdos en Homún, una localidad considerada anillo de los cenotes; cada día más industrias se posicionan sin regulaciones ambientales; el turismo se percibe como una solución económica para el sureste del país sin pensar en los costes del aumento de basura; las carreteras cada día están más congestionadas por el aumento de autos en la ciudad; los contaminantes en partículas como dióxido de azufre, monóxido de carbono, dióxido de nitrógeno y plomo viajan por nuestros cuerpos diariamente, ¿qué esperan para tomar medidas que eviten o retarden la catástrofe? ¿El dinero empresarial es más importante que la salud de miles de personas? Tu opinión es muy importante, pero serán más valiosas las acciones que tomemos como sociedad. Fuentes consultadas Maldonado, J. (2009). Ciudades y contaminación ambiental. Revista de Ingeniería, 30, 66-71. * Proporcionar breve semblanza curricular (2-3 renglones).

17 abril, 2022 0

Estado totalitario: ¿la solución para disminuir el crimen?

Por: William J. Ake Buenfil* Todas y todos hemos escuchado de la pandilla llamada Mara Salvatrucha, una organización criminal con actividades que van desde narcotráfico, extorsión, violaciones, secuestros y asesinatos por encargo o por simple gaje del oficio. En esta ocasión, el tema que abordaré tiene que ver con ello y, aparte de complejo, tiene lugar en el país vecino El Salvador. El crimen en esta nación centroamericana es un serio problema de inseguridad, donde se estima que hay un promedio 25 000 integrantes de pandillas y otros 9 000 se encuentran en prisión. Los grupos delictivos se dividen en Maras-13; sus rivales, los Maras-18, y estos, a su vez, son perseguidos  por un grupo militar llamado La Sombra Negra, los cuales han generado muchas pérdidas humanas en el país, que se ha convertido en un pequeño infierno tanto para el Estado como para la ciudadanía. ¿Por qué los jóvenes se vuelven miembros de las bandas? Los expertos dicen que los motivos por los que un joven se convierte en pandillero van desde el abandono, la pobreza, la desintegración familiar, nacer y crecer en entornos violentos, el desempleo, la falta de oportunidades educativa, etcétera, pero se dice también que en ese país los jóvenes son amenazados para ser integrantes de estas pandillas y, si se niegan, corren la mala suerte de ser asesinados. Hasta aquí la historia empieza a cambiar, ya que aparece un defensor, un héroe sin capa que viene con estandarte político: Nayib Armando Bukele Ortez, actual presidente del país salvadoreño, que tomó posesión de la presidencia el 1 de junio del 2019, y con sus 40 años de edad es un político con ideas frescas e innovadoras para su nación. Últimamente él ha estado en boca de todos por las normas emergentes que ha implementado en los penales y fuera de ellos, por las fuertes  declaraciones públicas contra las pandillas y por tomar acciones consideradas radicales por organizaciones de derechos humanos en diferentes partes del mundo. Bukele es señalado como un presidente autoritario, expertos dicen que su política busca estrategias de concentración de poder tales como la destitución de los magistrados de la Sala de lo Constitucional y la habilitación de la reelección presidencial prohibida en la Constitución. Por otro lado, El Salvador ya tiene muchos años trabajando en apaciguar o disminuir el índice de delincuencia en el territorio sin llegar a concretar políticas que solucionen la problemática. En marzo de 2022, el país superó el récord de asesinatos que se dieron en un fin de semana, con un total de más de 80 víctimas, es por eso que el gobierno solicitó al Congreso aprobar el estado de excepción. La Constitución salvadoreña establece que ese estado de emergencia puede ser declarado en caso de guerra, invasión del territorio, rebelión, catástrofe, epidemia y otras calamidades y perturbaciones del orden público. Entre las acciones del Plan Central Territorial (PCT) que inició en junio de 2019, el cual comanda Bukele, se encuentra recuperar el territorio que por años fue controlado por estructuras criminales, reformar el código penal para endurecer las condenas en contra de pandilleros con penas para estos grupos delictivos que van desde los 20 a 40 años de prisión y, para los líderes, de 40 a 45 años; otra polémica es considerar y juzgar como adultos a los pandilleros de 12 años o que aún no lleguen a la mayoría de edad. Entre las declaraciones que el mandatario ha dado, están la eliminación de las visitas a los presos, la disminución de comida en las prisiones, cero comunicación y privilegios dentro de estas y la privación de colchonetas de descanso. Se está implementando mano dura a la delincuencia, sin dar tregua a los grupos criminales que son considerados cánceres de la sociedad. Este solo es el ápice de una problemática social, este espacio es para que ustedes opinen y ayuden con sus ideas y argumentos para darle forma a múltiples problemas que existen en nuestras sociedades, juntas podemos crear una sociedad igualitaria, juntos podemos promover el respeto. ¿Será que la mano dura y el totalitarismo sean la solución?, ¿cómo podemos frenar la delincuencia?, ¿es necesario violar los derechos de los criminales para que escarmienten?, ¿acaso los victimarios perdieron sus derechos al momento de atentar contra la vida de otro ser humano? ¡Plásmalo en tus comentarios, vamos a enriquecer nuestras líneas! *Alumno de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales. ENES-Mérida, UNAM

3 abril, 2022 0

Iconoclasia intergeneracional

Por: William J. Ake Buenfil* El Día Internacional de la Mujer se conmemora en muchos lugares del mundo, y el estado de Yucatán no es la excepción. Ese día, cientos de mujeres, incluyendo a la comunidad trans, se manifiestan sin importar edad, etnia, profesión, ni situación económica y política. La ola morada se congrega en algunos de los puntos donde están los monumentos o estatuas más representativos de Mérida, la llamada Ciudad Blanca, que ese día resulta inundada por la ola feminista. Pero en estas líneas no presentaré el tema del feminismo, sino la iconoclasia o la destrucción de los monumentos después del 8M. De manera elemental, la iconoclasia o iconoclastia se refiere a la destrucción de imágenes, iconos o monumentos que pertenecen a una cultura, y que por motivos religiosos y políticos terminan destruidos o vandalizados. En la avenida principal de Mérida, Paseo de Montejo, resultaron pintarrajeados o vandalizados los monumentos a Felipe Carrillo Puerto y Justo Sierra, el Monumento a la Patria y no podía faltar “el más querido Monumento a los Montejo” (léase con sarcasmo). Comentarios como: “No son las formas”, “Son inconscientes”, “Están drogadas”, “Son ignorantes”, son algunas de las expresiones que se encuentran en las redes sociales, escritas por personas del género femenino, y no digamos los muchos comentarios que hacen los varones que, a simple vista, están fuera de lugar. Tenemos que saber que estas acciones surgen como efecto del rechazo político y por las demandas que no han sido escuchadas, esto podemos traducirlo en la indiferencia social a la que muchas mujeres han estado expuestas. Así que, para comprender un poco más sobre el pensar y sentir sobre este tema, me tomé la tarea de entrevistar a tres mujeres de diferentes edades, profesiones, ideologías y estilos de vida diversos. La primera entrevistada la conoceremos con el seudónimo de Elvia Carrillo, tiene como profesión la mercadotecnia, además de ser actriz de teatro y directora. Al preguntarle qué piensa sobre la iconoclasia, comenta que la historia verdadera de las cosas comienza a visibilizarse. Como artista expresa que muchas obras ya forman parte de un pasado que puede dar pie a un mejor presente, sin dejar de lado el trabajo del artista, pero que, además, una de las cosas esenciales del artista es hacer arte para el servicio de la sociedad y como una forma de expresión. La siguiente pregunta fue: ¿cuál es tu opinión de que las feministas atenten contra los monumentos? Dice que hace notar el auxilio de una parte de la sociedad que está siendo vulnerada. Ella piensa que cada mujer colabora al movimiento desde sus trincheras y que todas forman parte de una universal compuesta de mujeres que estudian, que educan, algunas que cocinan, así como otras que están en el movimiento haciendo el ruido necesario para ser escuchadas. Elvia comenta que los monumentos forman parte de una historia a la que se les enseñó a respetar, pero ese respeto no es recíproco para las mujeres. Otra de las preguntas fue: ¿crees que esas son las formas de manifestarse o existen otras alternativas? Las alternativas ya se están realizando, es como el siguiente nivel a causa de la nula participación del Estado y de las autoridades, dijo. A la última pregunta: ¿qué piensas de los comentarios negativos de hombres y mujeres en torno al tema?, Elvia comentó que seguimos una estructura de siglos de enseñanza impuesta, los pasos que se han dado son pequeños en torno a los derechos de las mujeres, y que cada cien años sucede algo histórico, y hoy esa historia la están escribiendo las mujeres de diversas formas; ahora, si son o no los modos, eso no importa tanto, en los textos de educación en donde los hombres figuran por sus luchas en las que cometen atrocidades nunca se les cuestiona o se les estigmatiza por sus modos. A nuestra segunda entrevistada la conoceremos como Arista, a quien le hice las mismas preguntas: ¿qué piensas de la iconoclasia? Ella dijo no concordar con esta, piensa que debe de haber un respeto hacia los símbolos religiosos y culturales, y que no estar de acuerdo con ciertas cosas no nos da derecho a destruirlas. ¿Cuál es tu opinión de que las feministas atenten contra los monumentos?, fue el siguiente cuestionamiento, al que respondió: “No me parece correcto y deberían sancionar legalmente a las personas que destruyan esos monumentos, ya que son patrimonio de todas y todos”. Luego le pregunté: ¿crees que son las formas de manifestarse o existen otras alternativas? A esto, ella comentó: “Existen otras formas de manifestarse sin tener que destruir y llegar a un diálogo”. A la última entrevistada la conoceremos como Turix. Le pregunté también qué opinaba sobre la iconoclasia, a lo que respondió: “Pues son acciones que se adoptan por la falta de interés y de respuesta por parte de las autoridades, forzando al Estado a que actúen en pro de la sociedad vulnerada que, en este caso, somos las mujeres”. A la pregunta acerca de su opinión de que las feministas atentaran contra los monumentos, respondió: “Los actos vandálicos se dan porque ya están hartas de tanta injusticia, feminicidios, violaciones y condenas irrisorias. La injusticia no conoce de géneros, es pareja, excepto si tienes dinero, mientras tanto, romper, pintar o quemar son buenas opciones”. Luego, respecto de si ella creía que aquellas eran formas de manifestarse o existían otras alternativas, dijo: “A estas alturas ya no hay más alternativas, lo que se ha hecho es muy acertado”. Para terminar, le pregunté: ¿qué piensas de los comentarios negativos de hombres y mujeres en torno al tema? Ella me contestó: “Tal parece que hay gente que quiere defender lo indefendible al promoverse a favor de los monumentos o piedras porque eso es lo que es, piedras que no tienen más valor que la vida de una mujer u otra persona, tenemos que ser parte de la solución, si no, eres parte del problema. Me cuesta trabajo entender la cero empatía inexplicable bajo estas circunstancias, y…