Microplásticos: lo que consumimos sin verlo
6 junio, 2026Por: Diana Paola Rodríguez Jaramillo, Gisell Santillán Yáñez, María Fernanda Dorantes Murillo, Regina Jaroslav Martínez Hernández y Rodrigo Contreras Chávez.
Aunque el problema parece invisible, las soluciones para frenar el impacto de los microplásticos en nuestro entorno están en nuestras manos. Aquí dejamos algunas sugerencias para disminuir su presencia.
¿Qué son? ¿De dónde vienen?
Los microplásticos son fragmentos sintéticos que miden menos de cinco milímetros; una escala tan diminuta que los hace invisibles a simple vista, pero omnipresentes en el entorno. De acuerdo con National Geographic, su origen es dual. Por un lado, están los plásticos primarios, fabricados intencionalmente a tamaño microscópico para industrias como la cosmética, en exfoliantes y pastas dentales. Por el otro, los secundarios, que resultan del desgaste de objetos cotidianos, desde botellas expuestas al sol hasta polvo que desprenden los neumáticos al rozar el asfalto.
A nivel global, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que estamos enfrentando las consecuencias históricas de décadas de producción desmedida de plásticos desechables. Debido a su tamaño, estas partículas evaden sistemas de filtración convencionales.
Alerta sanitaria
El impacto ambiental ya se transformó en un problema de salud pública. Un análisis de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) revela que los microplásticos han ingresado de lleno a la cadena alimenticia. Hoy en día, la evidencia científica confirma la presencia de estos polímeros en productos de consumo diario como la sal de mesa, el azúcar, los mariscos y el agua embotellada.
Lo más preocupante es que, debido a su tamaño microscópico, estas partículas pasan desapercibidas a simple vista, aunque ello no significa que sean inofensivas.
¿Cómo nos afectan?
La Gaceta UNAM y el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD) advierten que la ingesta o inhalación constante de estos residuos representa un riesgo creciente.
Cuando estas partículas entran al cuerpo, pueden acumularse en el tracto gastrointestinal y soltar productos químicos de su fabricación, como bisfenoles y ftalatos. Estos son conocidos disruptores endocrinos y están relacionados con el cáncer y problemas en el desarrollo infantil. Como no hay una forma masiva de sacar esas partículas del ambiente, la prevención desde el día a día comunitario se vuelve la estrategia más efectiva.
Acciones que puedes implementar desde el entorno local
El problema de los microplásticos parece gigante, pero la solución empieza en nuestras decisiones diarias. Como señala el investigador Benítez Peralta de la UNAM, “somos víctimas de nuestros propios inventos” y no existe una fórmula mágica para desaparecer este contaminante. Por ello, la prevención y el cambio gradual de hábitos son nuestras mejores herramientas para reducir la cantidad de plástico que ingresa a nuestro cuerpo y al entorno.
Aquí te compartimos algunas acciones concretas y realistas que puedes aplicar desde esta misma semana en la ENES y en tu hogar.
Cambia el plástico por el cristal en tus comidas:
Dale una segunda vida a tus frascos y contenedores, no necesitas gastar en refractarios de vidrio costosos. Una alternativa económica y libre de consumismo es reutilizar los frascos de café, mermelada, salsas o mayonesa para transportar snacks como yogurt o fruta; el vidrio es ideal porque no desprende partículas químicas al entrar en contacto con el calor de alimentos calientes o microondas.
De igual forma, en lugar de aceptar contenedores desechables para comida caliente en la cafetería de la ENES o algún otro establecimiento de comida, acostúmbrate a llevar un tupper o termo que ya tengas en casa. Aunque sea de plástico, usarlo a temperatura ambiente o dejar entibiar un poco la comida antes de servirla ayuda a reducir el desgaste que el calor directo genera en el material, cuidando tu salud y tu bolsillo.
Olvídate de las botellas desechables:
Depender del agua embotellada para tu jornada diaria puede significar que consumes unas 90,000 partículas de plástico al año. Cambiar a un termo de acero inoxidable o vidrio es una barrera de protección directa para tu salud gastrointestinal y hormonal.
Dale un giro al cuidado de tu ropa:
Muchas de nuestras prendas actuales están hechas de materiales como el nailon y el poliéster. Al lavarse, sueltan miles de microfibras que terminan filtrándose al subsuelo kárstico de Yucatán. Para frenar esto de forma realista, aplica tres trucos sencillos: lava solo cuando sea necesario, prioriza los ciclos cortos con agua fría, y llena bien la lavadora, ya que cuando la carga está completa hay menos roce entre las prendas y, por lo tanto, se desprenden muchísimos menos microplásticos.
Haz cambios desde tu consumo diario:
Revisa las etiquetas de tus productos de higiene personal y rechaza los que contienen microesferas plásticas como el polietileno; estas partículas podrían encontrarse en más lugares de los que imaginas, incluso en tu taza de té.
De acuerdo con investigaciones recientes, algunas bolsitas de té comerciales elaboradas con nylon o PET pueden liberar millones de micro y nanoplásticos al entrar en contacto con agua caliente. Frente a esto, dentro de la comunidad de la ENES existen iniciativas que promueven formas de consumo más sustentables.
Una profesora de la universidad que prepara tés e infusiones naturales nos comentó que actualmente utiliza bolsas reutilizables tipo pouch y busca implementar un sistema de frascos rellenables y retornables. Y aunque, claro, este tipo de alternativas implican un esfuerzo extra, ayudan a reducir el consumo de microplásticos, residuos y empaques de un solo uso, además de fomentar hábitos de consumo más responsables dentro de la comunidad universitaria.
Y como tip extra, si participas en brigadas de limpieza en playas o cenotes, recuerda dar prioridad a recoger los plásticos viejos y desgastados por el sol; retirarlos hoy evita que mañana se fragmenten en millones de nanopartículas imposibles de recolectar.
Referencias:
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo [CIAD]. (s.f.). Microplásticos y salud. Coordinación de Nutrición. https://www.ciad.mx/microplasticos-y-salud/
Greenpeace España. (2021, 30 de marzo). 4 claves para eliminar los microplásticos de tu vida. Noticias. https://es.greenpeace.org/es/noticias/4-claves-para-eliminar-los-microplasticos-de-tu-vida/
Higiene Ambiental. (2024, 18 de junio). Microplásticos: cómo reducir la ingesta. Higieneambiental.com. https://higieneambiental.com/microplasticos-como-reducir-la-ingesta
National Geographic Latinoamérica. (2024, 5 de diciembre). ¿Qué son los microplásticos y qué tipos existen? Medio Ambiente. https://www.nationalgeographicla.com/medio-ambiente/2024/12/que-son-los-microplasticos-y-que-tipos-existen
Paz, R., & Benítez Peralta, G. R. (2024, 15 de abril). Microplásticos: un riesgo creciente para la salud. Gaceta UNAM. https://www.gaceta.unam.mx/microplasticos-un-riesgo-creciente-para-la-salud/
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente [PNUMA]. (2023, 23 de mayo). Microplásticos: consecuencias históricas de la contaminación por plásticos. UNEP Noticias y Reportajes. https://www.unep.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/microplasticos-consecuencias-historicas-de-la-contaminacion-por
Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales [SEMARNAT]. (2021, 23 de julio). Microplásticos en el menú. Gobierno de México. https://www.gob.mx/semarnat/articulos/microplasticos-en-el-menu
Hernández, L., et al. (2026). Microplastics released from commercial tea bags and their implications for human exposure. ScienceDirect. https://www.gob.mx/semarnat/articulos/microplasticos-en-el-menu
Diana Paola Rodríguez Jaramillo, Gisell Santillán Yañez, María Fernanda Dorantes Murillo, Regina Jaroslav Martínez Hernández y Rodrigo Contreras Chávez son estudiantes del 8.º semestre de la licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES Mérida. Trabajo realizado para la materia de “Periodismo Ambiental”, a cargo de Elizabeth Álvarez Padilla.


