Algún día nadie montará: La nostalgia de un camino no planeado
19 marzo, 2026Por: Aaron Yair Garcia Morales*
Esta imagen, tomada en la carretera Caucel-Ucú, es más que un atardecer y unos jinetes. Es el retrato de una contradicción. Vemos una infraestructura moderna, pensada para la velocidad y la eficiencia, que convenientemente ignora a la gente que no viaja en coche. No es casualidad: esta infraestructura parece diseñada para conectar los nuevos fraccionamientos que, según reporta Sol Yucatán, la administración impulsa incluso sobre tierras ejidales en conflicto legal.

El espacio para la vida simple, la banqueta, está ausente, al igual que las “obras públicas” básicas que reclaman los habitantes. Se construye para el futuro comprador inmobiliario, pasando por encima de los ejidatarios que han poseído esos terrenos durante años. Pero la vida es tenaz. Y la gente, aún más.
La escena capta un acto de resistencia cultural. Los jinetes y el ciclista no están cometiendo una infracción; están reclamando el territorio que la planificación les negó. La necesidad se convierte en costumbre, y esa costumbre, en una afirmación silenciosa de su derecho a transitar. Es la dignidad imponiéndose a la negligencia urbanística.

Una negligencia que ignora la transversalidad y la accesibilidad universal exigidas por la ley. Al forzar a la comunidad a los márgenes, esta infraestructura viola la Jerarquía de la Movilidad (Art. 4, Ley de Movilidad y Seguridad Vial de Yucatán), que sitúa a peatones y ciclistas por encima del automóvil. No es solo un error de diseño; es una exclusión sistemática que vulnera el derecho legal a moverse con seguridad (Gobierno del Estado de Yucatán, 2022).
Aquí es donde nace una herida particular: la nostalgia por el presente que tememos perder. Esta sensación, a menudo difícil de verbalizar, es lo que el filósofo Glenn Albrecht ha denominado solastalgia. Como señala Pablo Alonso López, recurrimos a estos neologismos para poder designar y pensar cabalmente aquello que nos duele. La solastalgia es, precisamente, “el dolor o la angustia causada por la pérdida continuada de consuelo” en nuestro propio hogar, una experiencia existencial ante un cambio ambiental negativo que se siente como un “ataque al sentido de lugar” (Alonso López, 2020).
Por eso, el título “Algún día nadie montará” no es una profecía, es una advertencia nacida de esa solastalgia. Esta fotografía es el testimonio de una forma de vida que está en peligro de extinción. Si seguimos construyendo espacios que dividen y segregan, esta hermosa y resiliente convivencia será solo eso: un recuerdo antiguo. El dolor dulce de saber que lo que hoy es una escena cotidiana, mañana será un “hubiera”.
Como estudiantes y futuros profesionales de la ENES, nuestra lente debe interpelar. El diseño de nuestras infraestructuras no es neutral; es político, social y cultural. No esperemos a que esta imagen se convierta en el documento de una pérdida irrecuperable. Tenemos la responsabilidad de planificar con las personas, con sus costumbres, con su dignidad. Luchemos para que la gente siga caminando y montando, no por necesidad, sino por derecho. Detengamos la planificación que nos condena a la nostalgia.
Fuentes consultadas
Alonso López, P. (2020). Las emociones de la Tierra. Nuevas palabras para un nuevo mundo [Reseña del libro Las emociones de la Tierra, de G. Albrecht]. MRA Ediciones, 557-561.
Gobierno del Estado de Yucatán. (2022). Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de Yucatán. Diario Oficial del Gobierno del Estado de Yucatán. <https://www. yucatan.gob.mx/docs/air/AIR_1112_2.pdf> Sol Yucatán. (23 de noviembre de 2025). La inconformidad ciudadana crece en Ucú porfaltadeobrasyseguridad
*Aaron Yair Garcia Morales es alumno de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la ENES Mérida. Interesado en urbanismo y sociología rural. Ha colaborado en diversos proyectos de investigación comunitaria.


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