Comunidades y montes mayas: un caleidoscopio del patrimonio biocultural en la península de Yucatán
18 septiembre, 2026Un proyecto coordinado por la Dra. Adi Lazos Ruíz, de la ENES Mérida, reunió a comunidades mayas, estudiantes e investigadores para fortalecer los saberes y prácticas vinculados con el monte
Para quienes habitan la península de Yucatán, el monte —k’áax, en maya— es mucho más que un espacio cubierto de árboles. Es territorio, alimento, medicina, memoria y conocimiento; un lugar donde conviven plantas, animales, cultivos y prácticas transmitidas entre generaciones, además de una dimensión cultural y espiritual que forma parte de la vida comunitaria. El monte proporciona servicios ambientales como la regulación del clima, protección contra huracanes, captación de agua y refugio de la biodiversidad, todos esenciales para la vida en la península.
Con esta mirada nació “Fortaleciendo Comunidades y Montes Mayas”, un proyecto coordinado por la Dra. Adi Lazos Ruíz, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Mérida (ENES Mérida) de la UNAM, con fondos voluntarios del Gobierno de Japón a través de la Organización Internacional de Maderas Tropicales (OIMT) y con respaldo de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR).
El proyecto partió de reconocer que las comunidades mayas son depositarias de conocimientos y prácticas que durante generaciones han contribuido al cuidado y manejo del monte. Por ello, la labor implicó escuchar a quienes habitan estos territorios, conocer sus experiencias, documentarlas y visibilizar este patrimonio biocultural.
El trabajo se desarrolló en comunidades como Tankuché, Xcunyá, Punta Laguna, Kiní, Calkiní y Sacxán, además de las ciudades de Campeche, Mérida, Cancún y Chetumal. Cada lugar permitió acercarse a distintas formas de relación con el territorio.
En Punta Laguna, ubicada en la frontera entre Yucatán y Quintana Roo, una cooperativa comunitaria realiza recorridos guiados de avistamiento de fauna, paseos en kayak y otras actividades de aventura. Además, las mujeres de la comunidad elaboran artesanías bordadas a mano. En Xcunyá y Tankuché persisten conocimientos sobre el monte, las abejas y las plantas medicinales, así como emprendimientos dedicados a la producción de miel y sus derivados. En Sacxán, al sur de Quintana Roo, en la frontera con Belice, la historia de la extracción de madera, la presencia del río Hondo y la llegada de personas provenientes de distintos estados del país forman parte de un territorio donde actualmente se desarrollan iniciativas de ecoturismo y cuidado del río y del monte.
Estos encuentros mostraron que la conservación también ocurre desde las propias comunidades, mediante actividades productivas, prácticas agrícolas, manejo forestal, meliponicultura, cuidado de semillas y transmisión de conocimientos. Los huertos familiares y la milpa, por ejemplo, forman parte de un sistema de conocimientos que incluye plantas medicinales y comestibles, diversidad de maíces, frijoles y calabazas, así como la observación del clima y el entorno.




“Acercarse a esta realidad también implica reconocer los límites de la mirada académica. El monte tiene dimensiones que quienes lo viven conocen a partir de una experiencia heredada durante generaciones, por lo que la investigación no busca sustituir esos conocimientos, sino dialogar con ellos y contribuir a que sean valorados y transmitidos”, explicó la Dra. Adi Lazos.
Esta perspectiva se reflejó en los materiales construidos de manera colaborativa por integrantes de las comunidades, estudiantes e investigadores. Entre ellos se encuentra un mapa de iniciativas que cuidan el patrimonio biocultural, creado para visibilizar sus productos y servicios, fomentando el consumo directo y el fortalecimiento de la economía rural. De este modo, se busca apoyar a quienes producen y ofrecen estos bienes y servicios mientras cuidan y manejan el monte.
También se produjo el libro ilustrado Donde la naturaleza habla maya: explorando la península de Yucatán, en español-maya e inglés-maya, acompañado por cápsulas animadas en estas lenguas. A ello se suman el libro Kiní: su tierra, su historia y su gente, materiales didácticos como una lotería bilingüe y memoramas, así como videos, infografías, mapas, ilustraciones, una fototeca, un fungario y un fanzine.
De esta manera, la divulgación se incorporó como una herramienta para que los conocimientos, historias y experiencias de las comunidades puedan circular y ser reconocidos por otros públicos.
“Aunque el proyecto se desarrolló formalmente entre 2024 y 2025, sus materiales y actividades de divulgación continúan disponibles en la página web y las redes sociales del proyecto para acercar a nuevos públicos a las historias, conocimientos y formas de cuidado presentes en los montes mayas”, señaló la investigadora.
Conservar el monte también implica reconocer a quienes lo conocen, lo habitan y lo han cuidado durante generaciones. Su cuidado es una responsabilidad compartida entre quienes viven y visitan la península.
Conoce más del proyecto en: https://comunidadesymontesmayas.com

